Con solo dos habitantes, una posada de carretera con cuatro camas y un alcalde oficioso que lleva el correo y sirve cervezas, el pueblo de Cooladdi busca nuevos dueños dispuestos a adoptar una vida distinta.
¿Le gustaría ser alcalde, encargado de correos, tabernero y gerente de motel al mismo tiempo? Todo un pueblo australiano, con pub, restaurante, motel y tienda de comestibles incluidos, ha salido a la venta por menos de lo que cuestan muchas viviendas en Europa.
Con solo dos residentes, la diminuta localidad del interior de Cooladdi busca un nuevo propietario dispuesto a cambiar la vida en la ciudad por árboles de mulga, cielos abiertos y la oportunidad de gestionar casi en solitario todo un pueblo.
Considerado el pueblo más pequeño de Australia, podría ser suyo si dispone de 400.000 dólares australianos (243.000€).
A unos 800 kilómetros de la gran ciudad de Brisbane, sus dos actuales habitantes,
Carol Yarrow y Jo Cornel, planean, respectivamente, jubilarse y mudarse.
Compraron el Foxtrap Road House en 2023 y la población del pueblo se calcula en función del número de personas que son propietarias del negocio.
Los nuevos dueños tendrán la oportunidad de cambiar por completo la fisonomía del pueblo, que antaño fue un bullicioso nudo ferroviario. En 1967 los trenes dejaron de parar allí, la industria ovina entró en declive y los vecinos fueron marchándose poco a poco.
Becky Jeisman, de Charleville Real Estate (fuente en inglés), la agencia que ha puesto el pueblo en venta, explica: "[Foxtrap] es el pueblo y, si lo compra un grupo de cuatro personas, la población se duplicará".
Jeisman recomienda la compra tanto a parejas con los hijos ya independizados como a familias que busquen un estilo de vida poco habitual, aunque hacerse con el pueblo conlleva algunas condiciones.
El propietario, o los propietarios, tendrán que ejercer como alcalde oficioso y, además, hacer de cartero, tendero, cocinero, recepcionista del motel y encargado del pub.
En declaraciones a 'The Guardian' (fuente en inglés), la actual propietaria, Carol Yarrow, explica: "La comida y el pub son probablemente una de las tareas principales; además hacemos el reparto del correo como parte del servicio postal".
Hoy, servicios como el parador de carretera e incluso un restaurante de cuatro estrellas gozan de una popularidad inesperada.
Las localidades más grandes, como la cercana Charleville, y los habitantes de un radio de unos 70 km a la redonda, según calcula Yarrow, mantienen el pueblo a flote.
"Desde que se marcharon los vecinos, muchos de ellos a Charleville y a los alrededores, vuelve gente que creció aquí para echar un vistazo a sus viejos rincones", contó Yarrow a 'The Guardian'.
"Recibimos mucho tráfico de paso y tenemos muchos vecinos encantadores. Es una comunidad estupenda, con un estilo de vida muy tranquilo".