Viñedos, melonares, huertos y almendrales muestran cómo cada estación aporta cosechas distintas, tradiciones locales y experiencias rurales a quienes descubren Uzbekistán.
Las temporadas de cosecha transforman el paisaje a lo largo del año. Las uvas maduran en las estribaciones cercanas a Taskent, los campos de melones cubren las llanuras de la región de Jizzakh durante las semanas más calurosas del verano y el clima más templado de Surkhandarya adelanta algunas de las primeras cosechas de fruta del país. Para muchos visitantes, seguir el calendario agrícola es otra forma de conocer la vida rural y a las personas que trabajan la tierra.
La agricultura sigue siendo uno de los sectores más importantes de Uzbekistán, abastece el mercado interno y exporta fruta y verdura fresca a los países vecinos y a otros destinos. Al mismo tiempo, cada vez más explotaciones abren sus puertas a los visitantes, combinan la agricultura tradicional con el agroturismo y permiten a los viajeros vivir de primera mano las cosechas de temporada.
Viñedos a los pies de las colinas de Parkent
A las afueras de Taskent, los viñedos cubren las suaves laderas del distrito de Parkent, una zona desde hace tiempo ligada al cultivo de la vid. Gracias a la humedad de la montaña y a unas condiciones climáticas favorables, la región produce tanto uva de mesa como variedades destinadas a la exportación.
Entre ellos figura este viñedo familiar, creado en 2006 en unos terrenos que antes eran pastos. Hoy los visitantes pueden pasear entre las vides, conocer cómo se cultiva la uva y ver la vendimia cuando la temporada arranca a mediados de agosto.
El propietario, Iskandar Urmonov, asegura que la explotación avanza poco a poco hacia la producción ecológica.
"Queremos convertir nuestros viñedos en viñedos ecológicos. Aplicando distintos fertilizantes naturales, queremos que sean ecológicos. Si logramos consolidar viñedos ecológicos, se nos abrirá la puerta de Europa."
A diferencia de muchos viñedos, estas cepas dependen sobre todo de la humedad natural y no tanto del riego.
"Cultivamos la uva de forma natural, en tierras de secano, sin riego", explica Urmonov. "La humedad procede de la nieve y de la lluvia."
Varias variedades de uva maduran de forma escalonada hasta finales de otoño. Mientras que la Tayfi se destina sobre todo a la exportación, la Rizamat sigue siendo muy apreciada en el mercado nacional y la Kishmish también puede secarse como uva pasa, lo que alarga el aprovechamiento de la cosecha más allá de la época de vendimia.
Cosecha de verano en Jizzakh
A varias horas hacia el suroeste, los campos de Jizzakh entran en uno de los periodos más intensos del año. En verano, los melones y las sandías alcanzan su punto de maduración bajo largos días de sol intenso, y la campaña de recogida se convierte en uno de los hitos agrícolas de la región.
La siembra comienza ya en marzo, con las plantas jóvenes protegidas bajo plásticos antes de que llegue el calor del verano. En julio y agosto la cosecha está en marcha y los productos frescos se envían a los mercados y a los destinos de exportación.
El agricultor Bobomurod Mirsaliddinov asegura que el clima de la región confiere a los melones locales su sabor característico.
"La principal ventaja es que tenemos la marca 'Mirzachul Melon'. Es reconocida por su sabor y su aroma únicos."
Añade que los productores también están probando nuevas variedades e introduciendo métodos de cultivo más eficientes.
"Queremos pasar al sistema 'un campo, un producto', para que los compradores puedan encontrar fácilmente el cultivo que buscan."
Buena parte de las cosechas se exporta a los países vecinos, mientras que el resto se vende en los mercados locales.
El saber tradicional sigue orientando a quienes buscan fruta en su punto.
"Hay un dicho heredado de nuestros antepasados: 'Elige la sandía ligera y el melón pesado'", cuenta el vecino Alisher Azimov.
También recomienda fijarse en el tallo.
"Si el tallo sigue fresco, significa que la sandía se ha recogido hace poco."
Cosechas tempranas en Surkhandarya
El recorrido continúa después hacia el sur, hasta Surkhandarya, donde las temperaturas más altas permiten que la fruta madure antes que en muchas otras zonas de Uzbekistán.
El agricultor Yusuf Meliboyev gestiona una plantación de diez hectáreas donde se cultivan conjuntamente manzanas, melocotones, ciruelas y uvas. Las distintas variedades de manzana maduran entre junio y octubre, lo que prolonga la recogida durante varios meses.
"La mayor demanda es de manzanas Gala y, a continuación, de manzanas Fuji", afirma.
"Como el tiempo en Surkhandarya es muy caluroso, nuestras manzanas resultan especialmente dulces."
Las plantaciones utilizan riego por goteo combinado con agua de canal cuando es necesario, y durante la floración se colocan colmenas entre los árboles para mejorar la polinización.
En otras zonas de la región, el cultivo del almendro se ha expandido rápidamente en los últimos años. Grandes fincas cubren ya miles de hectáreas, respaldadas por sistemas de riego de bajo consumo de agua adaptados al clima seco.
El responsable de operaciones, Suhrob Akabirov, subraya que el uso eficiente del agua es fundamental.
"Cada árbol tiene su propio sistema de riego por goteo."
Tras la recogida, las almendras se procesan, se secan y se preparan para la exportación. En torno al 70% de la producción se vende en el extranjero y el resto abastece el mercado interior.
Aunque cada región sigue su propio calendario agrícola, el ritmo de las cosechas sigue estrechamente ligado al clima, al agua y al conocimiento local. Viajar en época de recolección brinda la oportunidad de conocer explotaciones en funcionamiento, probar los productos en su momento óptimo y comprender mejor las tradiciones agrícolas que siguen sosteniendo hoy a las comunidades rurales.