Una isla privada en la laguna de Venecia ha salido a la venta por 5,5 millones de euros. La propiedad cuenta con una fortaleza napoleónica convertida en vivienda, dos amarres y vistas privilegiadas a Burano y Torcello.
Una cosa es acceder al mercado de la vivienda, pero ser propietario de toda una isla ya es otra historia.
Escondida en la idílica laguna de Venecia, famosa por sus aguas tranquilas y poco profundas que conectan con el mar Adriático, la isla de Crevan ha salido al mercado por 5,5 millones de euros y ofrece mucho más que buenas vistas.
Situada a unos 7,5 kilómetros del bullicio de la Venecia continental, esta isla privada de 5.700 metros cuadrados cuenta con una frondosa vegetación y amplias vistas sobre las islas venecianas vecinas.
Los propietarios de embarcaciones también se alegrarán al saber que la propiedad dispone de dos amarres y de un muelle que facilita el acceso por mar.
Pero quizá su mayor atractivo sea la historia que encierra.
En la isla se alza una fortaleza de la época napoleónica restaurada, que posteriormente se transformó en una vivienda de 215 metros cuadrados y que conserva su distribución original de mediados del siglo XX. La casa, orientada hacia el mar, ofrece cuatro dormitorios y tres baños.
“Crevan ofrece algo cada vez más raro en Venecia”, afirmó a Euronews Travel Dimitri Corti, fundador y consejero delegado de Lionard Luxury Real Estate, la firma que gestiona la venta de la propiedad.
“Ofrece la posibilidad de estar extraordinariamente cerca de la ciudad y, al mismo tiempo, disfrutar de una sensación casi total de desconexión de ella.”
“A tan solo unos pocos kilómetros de Venecia, la isla es un fragmento privado de la laguna, accesible únicamente por agua o en helicóptero, rodeada de naturaleza y con vistas a Burano y Torcello.”
Apodada “la isla más colorida de Venecia”, Burano refleja en las aguas verde azulado de sus canales las fachadas multicolor de sus casas. Esta isla veneciana también es conocida por sus técnicas locales de encaje y trabajo del vidrio, y los visitantes pueden iniciarse en estos oficios en distintos talleres.
Torcello, por su parte, apenas alberga una docena de habitantes. Esta tranquila isla se encuentra a un breve trayecto en vaporetto de la ACTV desde Burano y ofrece un lugar apacible donde los visitantes pueden descubrir hallazgos singulares ligados a las leyendas locales. Entre ellos destaca el llamado trono de Atila, un enigmático asiento de mármol situado en el centro de la plaza.
Para Corti, lo que hace que la isla de Crevan sea “realmente distintiva” es la “combinación de paisaje, privacidad e historia”. Y añade: “Ser propietario de Crevan no significa únicamente poseer una vivienda, sino convertirse en el custodio de toda una isla y de una pequeña parte del patrimonio de la laguna de Venecia”.