La Comisión Europea quiere pasar de reaccionar ante las catástrofes a prevenirlas, reforzando la preparación y la anticipación, pero la financiación para la adaptación climática sigue siendo un gran reto por el escaso margen de gasto de los países de la UE.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que la Unión Europea tiene que adaptar sus sistemas de protección civil a un mundo con emergencias cada vez más frecuentes, simultáneas y graves, en un contexto en el que una temporada de incendios forestales excepcionalmente temprana ha puesto a los servicios nacionales de extinción bajo una presión creciente.
"Debemos estar preparados para un mundo en el que los fenómenos extremos se producen más a menudo, en más lugares y al mismo tiempo", afirmó Von der Leyen el lunes ante los periodistas desde el Centro Europeo de Respuesta a Emergencias, una unidad del departamento de protección civil de la Comisión.
La jefa de la Comisión reconoció que la naturaleza de las catástrofes está cambiando, ya que el cambio climático hace que los fenómenos meteorológicos extremos sean más volátiles y las crisis se produzcan cada vez más de forma simultánea, hasta desbordar a los distintos países.
Von der Leyen destacó la dimensión multinacional de la respuesta a los incendios forestales de este verano y señaló que el mecanismo de protección civil de la UE se ha activado diez veces por incendios desde abril.
Casi 800 bomberos se han preposicionado en zonas de alto riesgo, mientras que equipos procedentes de 25 países se desplegaron durante el verano, en el que se han registrado cuatro olas de calor en Europa desde mayo.
La comisaria de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, que intervino junto a Von der Leyen, afirmó que este verano se evacuó a unas 300.000 personas a causa de los incendios forestales.
"Tenemos una buena estrategia, pero debemos intensificarla, porque el cambio climático no está llamando a la puerta, está dentro de la habitación. Está dentro de Europa, por desgracia somos el continente que se calienta más rápido", señaló Lahbib.
¿De dónde sale el dinero?
Según la Comisión, este año se han quemado más de 600.000 hectáreas en la UE, más del doble de la media de largo plazo registrada en las dos últimas décadas.
Ante unas catástrofes climáticas cada vez más frecuentes, Von der Leyen sostuvo que ya no basta con movilizar recursos cuando se producen incendios, inundaciones o terremotos. La UE quiere que las lecciones de cada crisis se traduzcan en una mejor preparación y en intervenciones más tempranas.
Pero los gobiernos de la UE están sometidos a presión para reducir el gasto y la tensión aumenta a medida que se reanudan las negociaciones sobre el presupuesto plurianual propuesto para 2027–2034, que Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suecia pretenden recortarlo.
En una reciente entrevista con 'Euronews', el comisario de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, reconoció que la situación fiscal es complicada, pero defendió que invertir por adelantado resulta más barato que pagar una y otra vez por los daños del clima.
"Todas las pruebas indican que realizar esas inversiones por adelantado es mucho más barato que limitarse a sufrir incendios, sufrir inundaciones y después pagar los daños. Eso resulta claramente mucho más costoso", afirmó Hoekstra.
¿Preparación frente a amenazas híbridas?
Al mismo tiempo, el enfoque de la UE en materia de protección civil está pasando cada vez más de prepararse para desastres aislados a planificar la respuesta a múltiples crisis que se desarrollan de forma simultánea.
Las inundaciones, los incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos conviven ahora con ciberataques, sabotajes contra infraestructuras críticas como la energía o los hospitales y otras amenazas híbridas que pueden alterar la vida cotidiana sin tener el aspecto de un ataque militar convencional.
En fechas recientes, los comisarios europeos de los países del flanco oriental han pedido a Von der Leyen que actúe con urgencia ante las crecientes amenazas rusas contra los países bálticos, incluso mediante la creación de un nuevo coordinador de alto nivel para la región.
En marzo de 2025, Lahbib advirtió de la necesidad de una coordinación más sólida, reservas de emergencia y una población más resiliente, incluyendo orientaciones para que los hogares puedan arreglárselas por sí mismos durante al menos 72 horas.