Las instituciones de la UE afirman que respetan la decisión del pueblo islandés tras el "no" a reabrir las negociaciones de adhesión, un resultado que puede frenar el impulso de la ampliación.
La Comisión Europea ha reaccionado con cautela después de que Islandia haya rechazado, en un referéndum muy reñido, la reapertura de las negociaciones de adhesión con el bloque, una decisión que amenaza con enfriar el impulso a la ampliación.
La votación se decidió por un estrecho margen, el 52,8% optó por el "no" y el 47,2% por el "sí".
"La Comisión Europea toma nota del resultado del referéndum en Islandia", señaló un portavoz de la Comisión en un breve comunicado.
"La Comisión respeta la elección del pueblo islandés. Islandia sigue siendo un socio cercano de la Unión Europea".
Mientras tanto, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, intercambió mensajes con la primera ministra islandesa, Kristrún Frostadóttir, en los que "ambos dirigentes expresaron su voluntad de seguir reforzando la relación entre la UE e Islandia", según el portavoz de Costa.
"El presidente Costa subrayó que la UE respeta plenamente la elección democrática del pueblo islandés en el referéndum de hoy. Islandia sigue siendo uno de los socios más cercanos y fiables de la UE", añadió el portavoz.
Frostadóttir había asegurado anteriormente que dejaría aparcada por completo la cuestión de la adhesión a la UE durante el resto de su mandato si los ciudadanos rechazaban la propuesta.
"El 47% de la población estaba interesada", dijo Frostadóttir el domingo. "Creo que es importante que afrontemos los próximos meses y semanas respetando ese punto de vista".
Responsables y diplomáticos en Bruselas veían en Islandia un candidato de primera categoría que podría haber desmentido a los escépticos de la ampliación. Al país nórdico se le daba prácticamente por favorito, habida cuenta de su elevado grado de integración con el bloque.
En los meses previos a la votación, la Comisión, que supervisa las adhesiones, había mantenido un perfil bajo, pero había dejado entrever su intención de encontrar soluciones "creativas" con Islandia para afrontar las que habrían sido las dos cuestiones más polémicas, la pesca y la agricultura.
Aunque Islandia disfruta de un amplio acceso al mercado único, el acuerdo excluye la Política Pesquera Común (PPC) y la Política Agrícola Común (PAC).
Esos dos capítulos quedaron sin tocar la última vez que Reikiavik y Bruselas entablaron negociaciones de adhesión, un proceso que se suspendió en 2013.
Está por ver hasta qué punto el referéndum islandés afectará al impulso ampliador del bloque, que, tras años de estancamiento, volvió a situarse en primer plano de la agenda política a raíz de la invasión rusa de Ucrania.
Montenegro es actualmente el candidato más adelantado, ya que ha cerrado provisionalmente 18 de los 33 capítulos de adhesión. El país aspira a convertirse en el 28º estado miembro en 2028, una ambición que ha dado lugar al eslogan "28 by 28".
Aunque Bruselas evita comprometerse con plazos artificiales, reconoce la importancia de cumplir la promesa de ampliación antes de que los candidatos pierdan la paciencia. Vincular el proceso de Montenegro al de Islandia se consideraba una posible vía.
La Comisión prepara reformas para ofrecer beneficios tangibles a los candidatos, como el acceso a determinados programas de la UE, antes de que se conviertan en miembros de pleno derecho.