Estados Unidos vuelve a atacar Irán por primera vez en casi un mes, tras semanas centrando su ofensiva en aumentar la presión económica sobre Teherán. Washington asegura que los bombardeos buscan impedir que Irán amenace el tráfico marítimo mundial en el estrecho de Ormuz.
Irán afirmó este lunes que ha lanzado ataques contra posiciones militares estadounidenses en Jordania en represalia por los primeros bombardeos de Washington en su territorio en un mes, lo que supone un nuevo repunte en una guerra que dura ya seis meses.
La poderosa Guardia Revolucionaria iraní (o IRGC, por sus siglas en inglés) afirmó haber atacado dos bases aéreas militares estadounidenses con misiles balísticos en Jordania, aliada de Washington, causando "graves daños". El Ejército jordano, poco después del anuncio iraní, señaló que había interceptado ocho misiles, sin precisar su origen.
Los ataques se produjeron después de que Estados Unidos revelara el domingo que había atacado lanzacohetes iraníes en Larak, una pequeña isla en el estrecho de Ormuz. Washington señaló que sus bombardeos tenían como objetivo impedir que Irán colocara más minas navales en el estrecho, pocos días después de anunciar que había concluido las labores de desminado en esta vía marítima estratégica.
"Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una acción limitada y precisa contra fuerzas minadoras de la Guardia Revolucionaria iraní que representaban una amenaza inminente en el estrecho de Ormuz", escribió el Mando Central de Estados Unidos en un mensaje en X.
La Guardia Revolucionaria afirmó que los bombardeos estadounidenses causaron "bajas" y que su posterior ataque contra Jordania fue "en respuesta a la agresión aérea estadounidense-sionista". El intercambio de fuego se produjo poco después de que la guerra entre Estados Unidos e Irán cumpliera seis meses y en un momento en que las hostilidades se habían ido reduciendo.
En las últimas semanas, el presidente estadounidense Donald Trump y su Administración han dado prioridad a la "guerra económica" frente a los ataques militares contra Irán, en medio de una intensa presión interna e internacional para poner fin a una campaña militar que se concibió inicialmente como breve, pero que se ha prolongado durante meses sin un final a la vista.
Teherán ha bloqueado de facto el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por la que pasaba el 20% del petróleo mundial antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran la andanada inicial de la guerra el 28 de febrero.
"La semana pasada, el CENTCOM completó la limpieza de minas marítimas en las rutas internacionales de navegación del estrecho", declaró el capitán de navío Tim Hawkins, portavoz del Mando Central de Estados Unidos. "Las fuerzas estadounidenses vigilan de cerca la zona y siguen preparadas para proteger el libre flujo del comercio a través de esta vía marítima esencial", añadió.
Los esfuerzos diplomáticos, encabezados por mediadores como Pakistán y Qatar, tratan desde hace meses de poner fin a la guerra. Aunque en abril se acordó un alto el fuego y en junio se firmó un memorando de entendimiento con vistas a un acuerdo de paz definitivo, ese pacto no ha llegado a materializarse y desde entonces Washington ha declarado una "guerra económica" contra Teherán.
Un contrabloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes está estrangulando el suministro de gasolina en Irán en un contexto de déficit de producción interna, a medida que Estados Unidos incrementa la presión.
El alto el fuego de abril puso fin a los combates más intensos, pero los ataques esporádicos, sobre todo en torno al estrecho de Ormuz, han oscurecido las perspectivas de un acuerdo de paz definitivo.
El último ataque estadounidense contra Irán antes del del domingo tuvo lugar el 29 de julio, en respuesta a "un intento de ataque sorpresa contra fuerzas estadounidenses" en la región, según el Ejército de Estados Unidos. A principios de julio, el CENTCOM bombardeó Irán durante 13 noches consecutivas.
A lo largo de la guerra, Irán ha respondido atacando instalaciones estadounidenses y aliados en la región del Golfo, golpeando objetivos en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Baréin, Kuwait y Omán, entre otros, lo que ha arrastrado al conflicto a la región en su conjunto.
El cierre de esta vía marítima estratégica por parte de Teherán ha provocado importantes daños económicos en todo el mundo, con crisis logísticas y de cadenas de suministro, subidas de precios y escasez de fertilizantes y energía.
Los precios del petróleo subieron tras conocerse la reanudación de los ataques estadounidenses contra Irán. El crudo Brent, referencia internacional, volvió a situarse por encima del umbral simbólico de los 90 dólares (77 euros) por barril por primera vez en un mes. En el pico de los combates, el precio del petróleo superó los 120 dólares (103 euros) por barril por primera vez en décadas.