Las primas de seguro para navegar por el estrecho de Ormuz se disparan hasta un 1% del valor del buque tras tres semanas de guerra con Irán. Navieras como Maersk o MSC suspenden rutas mientras el presidente Donald Trump insiste en crear una misión naval de escolta internacional.
El estrecho corredor marítimo que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y, a través de él, con el resto del mundo nunca había estado tan vigilado.
En condiciones normales, por él transita en torno al 20% del comercio mundial de petróleo y el 30% del suministro global de fertilizantes.
En cambio, se ha convertido en un campo de batalla clave en la guerra con Irán, que entra en su tercera semana, y donde el petróleo y el transporte marítimo se han situado en primera línea de una guerra económica.
"Lo que antes era un entorno muy sensible a las interrupciones se ha transformado ahora en una zona de operaciones permanentemente hostil, en la que la viabilidad de los viajes, la disposición de las aseguradoras y las condiciones tácticas en tiempo real se han convertido en restricciones de primer orden", explicó a 'Euronews' Marco Forgione, director del Chartered Institute of Export and International Trade, con sede en el Reino Unido.
Pese a la promesa de Estados Unidos de aliviar el embudo en el estrecho de Ormuz, cientos de buques y petroleros siguen inmovilizados a ambos lados del paso.
Los ataques con misiles, la amenaza de minas y los despliegues navales han reducido drásticamente el tráfico marítimo, han disparado los costes de los seguros y han puesto a los mercados energéticos en modo de crisis.
Las primas de seguros se disparan
Los seguros de riesgo de guerra para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz se han encarecido de forma drástica desde el inicio de la guerra con Irán.
Forgione señala que, aunque la cobertura se retiró brevemente, las primas han aumentado entre un 200% y un 300%, un nivel insostenible a largo plazo.
Antes de la crisis, el seguro de riesgo de guerra para un buque que cruzara el golfo suponía entre el 0,02% y el 0,05% del valor del barco.
Desde el inicio de las hostilidades, las primas habrían saltado al 0,5% o hasta el 1% del valor del buque, e incluso más en algunos casos.
Esto significa que, para un petrolero valorado en 120 millones de dólares, una prima normal de aproximadamente 40.000 dólares pasaría ahora a situarse entre 600.000 y 1,2 millones de dólares por un único viaje.
Los efectos en cascada de esta subida de precios se dejarán notar en pocas semanas en los consumidores, tanto en la gasolinera como en el supermercado.
"Estas tensiones ya han encarecido los fletes de petroleros y, a medida que esos costes se trasladan a las entradas de las refinerías y a las cadenas logísticas, terminan llegando a los consumidores en forma de precios más altos de los carburantes", apunta Forgione.
Cómo reaccionan las navieras
Algunos de los principales operadores del mundo, como Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd, han suspendido sus travesías por el golfo, mientras que otros desvían la carga para evitar el estrecho, lo que puede alargar los tiempos de tránsito.
Muchas compañías se han visto obligadas a incorporar el riesgo geopolítico a su planificación operativa.
Christopher Long, director de inteligencia y riesgos en Neptune P2P Group, explica que ello implica un seguimiento mucho más estrecho de la información sobre amenazas, revisar los calendarios de tránsito y garantizar que los buques atraviesan las zonas de mayor riesgo con la debida conciencia situacional.
"Las empresas también están revisando la planificación de contingencias, la preparación de las tripulaciones y los protocolos de comunicación, de modo que los buques puedan responder con mayor eficacia si las condiciones de seguridad se deterioran aún más", añade Long.
Desde la óptica del comercio, Forgione subraya que "para las empresas, el mensaje es claro: reforzar la resiliencia de la cadena de suministro ya no es opcional, sino una prioridad estratégica urgente".
El desvío de rutas tiene sus limitaciones debido a la geografía del golfo Pérsico, lo que deja a las compañías muy pocas alternativas.
Por ello, explica Forgione, diversificar la cadena de suministro reduce la dependencia de un único socio y permite a las empresas absorber los shocks con mayor eficacia.
"Cuando se producen interrupciones, las empresas con múltiples fuentes de aprovisionamiento están mejor protegidas, porque pueden adaptarse con rapidez y mantener la continuidad", señala.
Forgione destacó además que una mayor visibilidad y transparencia a lo largo de toda la cadena de suministro permitiría a las compañías detectar pronto las debilidades y corregirlas antes de que se agraven.
Escoltas navales: ¿puede ayudar una intervención multinacional?
Con al menos 16 buques atacados o dañados desde el inicio del conflicto, Estados Unidos se ha comprometido a proporcionar escoltas navales para que los barcos y petroleros puedan atravesar el estrecho de Ormuz.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado además a los países muy dependientes de los productos del golfo, como China, Japón, Corea del Sur, Francia o el Reino Unido, a enviar buques de guerra para garantizar un paso seguro a las embarcaciones.
Pero ¿compensa arriesgarse al viaje?
Long, que también fue oficial de la Marina británica, cree que las escoltas y patrullas navales aportan una importante capa de seguridad, pero considera que las empresas seguirán tratando este paso como un entorno operativo de alto riesgo, incluso con fuerzas de seguridad presentes.
Irán ha redoblado sus amenazas de mantener el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, advirtiendo a los buques de que no lo crucen si no quieren exponerse a un ataque.
Una campaña prolongada de interrupciones podría desestabilizar la economía mundial y sus efectos podrían tardar años en revertirse.
Entonces, ¿qué podría desencadenar una gran respuesta naval multinacional?
Una escalada significativa, con ataques directos a buques comerciales o una interrupción prolongada del comercio marítimo, podría provocar una respuesta multinacional más contundente.
"Históricamente, las amenazas a los corredores marítimos críticos han provocado despliegues navales coordinados destinados a restablecer la seguridad y la libertad de navegación", añade Long.
Navegar en la incertidumbre
Las perturbaciones en los corredores marítimos no son algo nuevo, pero si las hostilidades en el estrecho de Ormuz no remiten y con los aranceles al alza en todo el mundo, los economistas advierten de efectos de arrastre muy amplios y de una incertidumbre prolongada.
Expertos en comercio como Forgione instan a Gobiernos y empresas a redoblar los esfuerzos para reforzar la seguridad económica, que califican de "necesidad estratégica, no de lujo político".
"Una de las formas más eficaces de construir esa resiliencia es profundizar y ampliar los acuerdos comerciales con una gama diversa de países y regiones, lo que ayuda a las naciones a mantenerse competitivas en un entorno global cada vez más proteccionista", concluye.
El acceso a nuevos mercados ampliaría de forma significativa las oportunidades de las empresas para diversificar sus cadenas de suministro, creando fuentes alternativas de proveedores que las ayuden a capear tiempos turbulentos.