El humo seguía elevándose sobre varias zonas de Tiro mientras los vecinos regresaban para inspeccionar las viviendas, comercios y vehículos dañados, y avanzaban por calles cubiertas de cristales rotos y escombros. Las autoridades locales señalaron que las interrupciones en el suministro eléctrico y en algunos servicios médicos dificultaban las labores de rescate y de recuperación.
Los bombardeos se enmarcan en una ofensiva militar israelí ampliada en el sur de Líbano, dirigida contra lo que Israel describe como infraestructuras y posiciones de lanzamiento de Hezbolá, una operación que ha provocado nuevos desplazamientos y ha avivado el temor a un conflicto más amplio.
Mientras Hezbolá seguía lanzando cohetes y drones en respuesta, las autoridades y las organizaciones humanitarias evaluaban los daños en toda la ciudad, que afectan a viviendas, comercios y lugares patrimoniales, mientras la población expresaba su creciente preocupación por la economía de Tiro, muy dependiente del turismo.
Las agencias humanitarias advirtieron de que la continuidad de la violencia podría agravar la crisis en la costa sur de Líbano y desencadenar nuevas oleadas de desplazamientos, en un contexto de tensión elevada a ambos lados de la frontera.