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Cuando la ciudad se ilumina, descubrir Uzbekistán tras la puesta de sol

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Por Rushanabonu Aliakbarova
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Las tardes de verano devuelven la vida a las calles de Samarcanda, Bujará, Jiva y Taskent, donde restaurantes, parques y plazas históricas siguen llenos mucho después del anochecer.

Durante siglos, las ciudades de la Ruta de la Seda han dado la bienvenida a comerciantes, peregrinos y viajeros. Aunque sus monumentos siguen atrayendo visitantes durante el día, el ambiente cambia de forma notable al caer la tarde. A medida que bajan las temperaturas, parques, calles peatonales y plazas públicas se llenan de gente que disfruta del aire libre. Los restaurantes prolongan su horario, los espacios culturales continúan activos y las familias aprovechan las horas más frescas, sobre todo en los meses de verano, cuando las temperaturas diurnas alcanzan sus valores más altos.

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Samarcanda en las tardes de verano

Samarcanda se asocia a menudo con monumentos como la plaza del Registán, el mausoleo Gur e Amir y Shah i Zinda. Al anochecer, estos lugares siguen llenos de actividad, residentes y visitantes continúan paseando por el casco histórico bajo una iluminación monumental instalada en los últimos años. Situada a unos 740 metros sobre el nivel del mar, Samarcanda disfruta de temperaturas más suaves por la tarde en verano. La combinación de aire fresco e iluminación arquitectónica ha convertido poco a poco las visitas vespertinas en parte de la rutina diaria de la ciudad. Los monumentos históricos siguen siendo el principal reclamo, mientras que los parques, cafés y zonas peatonales cercanos se convierten también en puntos de encuentro después del trabajo. El guía local Khurshid Narimov asegura que estas condiciones han integrado los paseos nocturnos en la vida cotidiana.

"Durante el día, las temperaturas veraniegas pueden resultar difíciles, así que la gente prefiere salir por la tarde. Las familias vienen aquí a pasear, los niños juegan alrededor de los monumentos iluminados y los visitantes pueden seguir explorando mucho después de la puesta del sol". Narimov considera que la iluminación ha animado a la población a pasar más tiempo en torno a los lugares históricos y ha prolongado las visitas más allá de las horas de luz. También recomienda conocer 'Boqiy Shahar' (Ciudad eterna), el complejo conmemorativo del imán Al Bujari y los talleres artesanales tradicionales, muchos de los cuales permanecen abiertos por la tarde. El turista australiano Jamie Mikic señala que una de las impresiones más duraderas de Samarcanda fue ver cómo las familias locales se reúnen al aire libre después del anochecer.

"Me encanta ver a los niños jugando, a las familias paseando juntas y a la gente disfrutando de los parques. Se crea así un ambiente acogedor que ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer la vida cotidiana mientras exploran la ciudad".

Bujará después del anochecer

A varias horas al oeste de Samarcanda, Bujará sigue un ritmo similar. Cuando desciende la temperatura, el centro histórico vuelve a llenarse de gente que recorre sus callejuelas, visita cafés y se reúne en los alrededores de Lyabi Hauz, Poi Kalyan y la fortaleza del Ark. Según la guía turística Dildora Safarova, la ciudad antigua adquiere un ambiente distinto tras la puesta del sol.

"Durante el día se aprecia el color natural de la arquitectura de ladrillo. Por la noche, los monumentos se iluminan y las calles cobran más vida. Hay músicos que actúan, bailarines que invitan a los visitantes a unirse y la gente permanece en la calle hasta tarde". Los restaurantes con vistas sobre la ciudad antigua se han convertido en destinos habituales para las veladas. Las terrazas en azoteas ofrecen panorámicas de los monumentos iluminados y sirven té verde tradicional, gastronomía uzbeka y platos contemporáneos tanto a residentes como a visitantes internacionales. Muchos locales combinan la cocina local con música en directo y espectáculos culturales que se prolongan durante la noche. La disposición compacta del casco antiguo permite además recorrer a pie, después de cenar, buena parte de los lugares más conocidos de Bujará. Safarova señala que la tarde-noche es también el momento en que numerosos talleres artesanales, tiendas de bordados y comercios de recuerdos permanecen abiertos, lo que brinda a los visitantes la oportunidad de observar oficios tradicionales y hablar directamente con los artesanos.

Jiva al caer la tarde

Más al oeste, Jiva ofrece una experiencia diferente. Gran parte de la vida vespertina de la ciudad se concentra dentro de las murallas de Ichan Kala, donde monumentos, museos y calles estrechas se agrupan en un espacio relativamente reducido. Este entorno más tranquilo anima a explorar a pie la ciudad antigua. La guía Anaposhsha Boltaeva explica que muchas personas eligen visitar Ichan Kala por la tarde porque el tiempo se vuelve más agradable.

"Los museos permanecen abiertos hasta la tarde y la gente disfruta paseando por Ichan Kala cuando refresca. A muchos visitantes les gusta fotografiar los monumentos de noche, porque la iluminación resalta detalles que se perciben de forma distinta que durante el día". Añade que las tardes son igualmente populares entre las familias locales, que pasan tiempo en los parques cercanos, las zonas de recreo y el recién desarrollado complejo Arda Khiva antes de regresar al centro histórico para seguir paseando.

La vida nocturna en Taskent

La última parada es Taskent, donde la actividad vespertina se extiende mucho más allá del centro histórico. Como ciudad más grande de Uzbekistán, la capital ofrece una gama más amplia de propuestas para la tarde y la noche. Parques, zonas comerciales, cafés, terrazas al aire libre y calles peatonales mantienen un gran movimiento bien entrada la noche, especialmente los fines de semana y en verano. El guía serbio Stefan Pavlović reconoce que el ambiente de la ciudad al anochecer le sorprendió.

"Muchas personas no se esperan esto cuando piensan por primera vez en Uzbekistán. Después de la puesta del sol, los parques están llenos, la gente pasea, se reúne con amigos y disfruta del clima más fresco. Se respira un ambiente muy relajado".

Incluso a las 23:00, los cafés siguen atendiendo clientes mientras familias, jóvenes y visitantes continúan en la calle. Pasear se ha convertido en una de las formas más populares de disfrutar la tarde-noche, favorecida por amplios espacios públicos y unas temperaturas nocturnas agradables. Cada destino ofrece una experiencia distinta al caer la tarde. Samarcanda y Jiva invitan a explorar centros históricos iluminados, Bujará combina arquitectura con música y gastronomía, mientras que los parques y cafés de Taskent reflejan el ritmo de una capital moderna. A medida que descienden las temperaturas, pasar tiempo al aire libre se convierte en parte de la vida diaria y la tarde-noche pasa a ser uno de los momentos de mayor actividad tanto para los residentes como para los visitantes.

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