Los residentes aseguraron que las fuerzas israelíes ordenaron evacuaciones antes de los ataques, pero se vieron afectados bloques enteros de viviendas. Grandes cráteres y edificios derrumbados marcaban los puntos de impacto mientras las familias regresaban para recuperar ropa, muebles y efectos personales. Los bombardeos se produjeron pese a un frágil alto el fuego y se suman a las dificultades que afrontan miles de palestinos desplazados en toda Gaza.
En los Territorios Palestinos, testigos afirmaron que al menos entre diez y 15 viviendas en Maghazi quedaron inhabitables. Las familias que ya habían sido desplazadas por combates anteriores denunciaron haber perdido las pocas pertenencias que habían logrado salvar.
En Deir al Balah, los vecinos se congregaron en torno a un gran cráter mientras otros retiraban escombros y buscaban objetos aprovechables bajo los cascotes de hormigón. Muchos aseguraron que les esperaba otra noche sin un alojamiento adecuado.
Amplias zonas de Gaza siguen muy dañadas tras meses de conflicto, y las repetidas violaciones del alto el fuego mantienen la incertidumbre entre unas comunidades que aún esperan la reconstrucción y una estabilidad a más largo plazo.