Los osos pardos recibieron grandes golosinas congeladas rellenas de pescado, fruta y verduras, mientras que los elefantes se refrescaron con chorros de agua y duchas proporcionadas por los cuidadores. La iniciativa llega en un momento en que gran parte de Europa atraviesa un episodio de calor inusualmente intenso, y los meteorólogos advierten de que las temperaturas podrían subir aún más durante el fin de semana. En el zoo, los cuidadores lanzaron los bloques congelados, conocidos como "bombas de hielo", al recinto de los osos para animarlos a meterse en el agua y buscar la comida escondida en el interior del hielo. La portavoz del zoo, Hanja Runge, explicó que estas golosinas ayudan a mantener activos a los osos y al mismo tiempo les proporcionan alivio frente al calor.
Muy cerca, los elefantes se agruparon en torno a una manguera y jugaron bajo los chorros de agua, se rociaban, bebían y se iban refrescando. Aunque los elefantes proceden de regiones cálidas de África y Asia, necesitan disponer de agua, sombra y barro para regular su temperatura corporal, especialmente con altas temperaturas.
El Zoo de Berlín adapta de forma habitual el cuidado de los animales en los periodos de calor, pero las condiciones actuales han reforzado la atención a la hidratación, las zonas de sombra y las actividades de enriquecimiento pensadas para reducir el estrés térmico.