Los aficionados llenaron los bares deportivos y las zonas públicas habilitadas para ver el partido antes de abarrotar el famoso cruce de Shibuya, donde agitaron banderas y corearon cánticos tras el pitido final. El resultado clasificó a ambos equipos para los dieciseisavos de final, con Japón terminando segunda del grupo F y citándose en esa ronda con Brasil. La Policía vigiló las grandes aglomeraciones mientras los seguidores celebraban la última clasificación del equipo.
Japón se adelantó por medio de Daizen Maeda, pero Suecia empató seis minutos después con un gol de Anthony Elanga en Arlington, Texas. El empate prolongó la regularidad de Japón en los Mundiales, con una tercera presencia consecutiva en las rondas eliminatorias y una quinta clasificación en siete torneos desde que alcanzó los octavos de final como coanfitrión en 2002. Los aficionados elogiaron la solidez defensiva del equipo tras una segunda parte complicada y se mostraron convencidos de que Japón puede plantar cara a Brasil cuando se midan en Houston el lunes.