Un nuevo proyecto medioambiental utiliza cabello humano para ayudar a proteger los océanos. Con las donaciones se construyen barreras que resguardan zonas costeras de Brasil frente a la contaminación de los vertidos de petróleo.
Como dice el dicho portugués, "Primero se extraña, después se entraña". Algo parecido ocurre cuando se conoce el proyecto que convierte el cabello humano en una barrera para filtrar petróleo y plásticos del océano.
La tecnología, ya utilizada en otros países como Chile y Estados Unidos, inspiró a Mariana Robrahn, fundadora de la organización no gubernamental (ONG) Fiotrar, para crear y desarrollar este proyecto en Brasil.
Los ensayos se realizaron por primera vez en la Enseada de Bom Jesus, bañada por la bahía de Guanabara, en el estado de Río de Janeiro, donde ya existía una barrera de contención de basura.
"Estos filtros se fijan a la barrera naranja de retención de basura, que flota, y la utilizamos como soporte para la barrera de Fiotrar", explica Ana Beatriz Gonçalves, la ingeniera ambiental responsable del mantenimiento semanal de las nuevas barreras.
Así, en la bahía de Guanabara, en lugar de pequeñas embarcaciones con tripulaciones que lanzan redes para capturar peces, es frecuente ver cómo se arroja una especie de cilindro relleno de cabello, también denominado "manta", para formar una barrera que retiene petróleo, biodiésel y otras sustancias contaminantes.
Las barreras pueden permanecer en el mar hasta cuatro meses, reteniendo la contaminación "procedente de embarcaciones, vertidos ilegales y otras fontes de contaminación", explica la química Caroline Carvalho.
El proyecto nació en un país con un número elevado de salones de peluquería, por lo que su potencial es grande, dado que su principal materia prima es casi inagotable.
Alrededor de una decena de salones de peluquería donan el cabello cortado que no se destinará a fabricar pelucas, para producir estas "mantas ecológicas".
El pelo de los animales también puede utilizarse para filtrar y absorber petróleo.
Mariana Robrahn, fundadora de la ONG, está familiarizada con el uso del cabello para causas solidarias, en 2013 puso en marcha el proyecto "Cabelegria", que tenía como objetivo elaborar pelucas con cabello donado para pacientes oncológicos.
El petróleo perjudica la actividad pesquera
Debido al intenso tráfico marítimo, con barcos que entran y salen, la bahía de Guanabara sufre desde hace décadas distintos tipos de contaminación y por ello este fue uno de los lugares escogidos para probar el proyecto.
En una entrevista con 'AP', Sérgio Carvalho, pescador de la zona, describió el grave problema de contaminación que se vive allí.
"Cuando salimos a pescar con redes, nos encontramos con muchos vertidos de petróleo que perjudican nuestra actividad. El petróleo permanece en la superficie, pero afecta todo hasta aproximadamente un metro y medio de profundidad. Los peces desaparecen", cuenta.
La esperanza de la comunidad pesquera, así como de todas las organizaciones ambientales implicadas en el proyecto, es que estas barreras de cabello ayuden a recuperar los ecosistemas y contribuyan a mitigar la contaminación de la bahía.