El verano de 2026 dejó un número inédito de desprendimientos en los Alpes franceses, sobre todo alrededor del Mont Blanc, debido a temperaturas extremas y a la degradación del permafrost.
Durante mucho tiempo se consideraba que el verano era la época más segura para el alpinismo, pero desde hace algunos años se ha convertido en una estación de alto riesgo. En los Alpes, 2026 ya registra un preocupante récord, 450 desprendimientos en el único macizo del Mont Blanc desde comienzos de año.
Es algo inédito para Ludovic Ravanel, geomorfólogo y director de investigación en el CNRS en el Edytem: "Aquí se han superado con creces entre 30ºC y 35ºC y eso tiene evidentemente impactos en los glaciares, en el permafrost, y por eso este año estamos batiendo récords, por ejemplo en el número de desestabilizaciones de roca, en el número de derrumbes en las paredes."
El anterior récord se remontaba a 2022, con 300 desprendimientos registrados aquel año. Un fenómeno directamente vinculado al cambio climático, explica Ludovic Ravanel: "Con estas fotografías cubrimos casi 200 años de calentamiento climático. Al compararlas entre sí podemos identificar las cicatrices, es decir, las zonas donde se han desestabilizado las paredes rocosas. Podemos cuantificarlas en volumen. Y hemos comprobado que entre el 80% y el 85% de esas cicatrices se han formado en las dos o tres últimas décadas. Así que existe una relación muy clara entre el calentamiento del clima y la desestabilización de las paredes rocosas."
Estos episodios de calor extremo, cada vez más frecuentes y prolongados, también debilitan la montaña en profundidad. "Los derrumbes de roca y las avalanchas de rocas se producen hoy principalmente por la degradación del permafrost, pero también por el retroceso de los glaciares, ya que los glaciares tienden a ejercer presión sobre las laderas. Esa presión es más bien estabilizadora. Y cuando los glaciares pierden espesor, ocurre lo contrario, las paredes se descomprimen", añade el geomorfólogo.
En julio dos turistas checos perdieron la vida en un desprendimiento en el Mont Blanc y en agosto un hombre también murió en circunstancias similares. Por el momento los expertos y las autoridades locales no contemplan limitar el acceso a la alta montaña, pero piden a los alpinistas que se mantengan vigilantes, ya que los desprendimientos podrían seguir siendo numerosos en los próximos meses.