El observatorio climático de la UE informó este jueves que agosto fue el mes más caluroso registrado a escala global y que el verano en Europa occidental ha sido el más cálido medido.
Este mes de agosto ha sido el más caluroso jamás registrado en la historia de la Tierra, debido a una peligrosa combinación del cambio climático provocado por el ser humano y un episodio de El Niño de gran intensidad, según el servicio climático europeo Copernicus.
Las temperaturas han superado ampliamente un umbral climático clave, lo que ha llevado al planeta y al hemisferio norte a vivir el verano más cálido desde que hay registros.
El mes pasado, la temperatura media mundial fue de 16,96ºC, técnicamente una centésima de grado por encima del récord global absoluto marcado en julio de 2023.
En conjunto, agosto estuvo 1,65ºC por encima de los niveles preindustriales, muy por encima del umbral de 1,5ºC a largo plazo fijado por el Acuerdo de París sobre el clima de 2015. Los ocho meses más cálidos del registro se han concentrado desde julio de 2023, según los datos de Copernicus.
La temperatura media mensual de los océanos en agosto igualó el récord histórico alcanzado en marzo de 2024 como el mes más cálido registrado en el mar, mientras que el 22 de agosto se batió el récord de día más caluroso en los mares del planeta, según Copernicus.
Los combustibles fósiles y El Niño, en el punto de mira
Varios científicos señalan que, aunque El Niño influye, este fenómeno natural y temporal de calentamiento de partes del Pacífico, que altera y calienta el clima en todo el planeta, está lejos de ser la causa principal frente a los gases de efecto invernadero generados por la quema de carbón, petróleo y gas natural.
"Aunque El Niño está empezando a aumentar el calor, el motor de fondo sigue siendo nuestra quema implacable de combustibles fósiles. El cambio climático hace que cada episodio de El Niño sea más cálido, y mientras no dejemos de quemar carbón, petróleo y gas, estos meses que baten récords no dejarán de sucederse", afirmó Friederike Otto, científica del clima en el Imperial College London.
Burgess explicó que El Niño suele añadir solo entre una y dos décimas de grado a la temperatura global, mientras que la inmensa mayoría del calor procede de la quema de combustibles fósiles.
Sin embargo, las previsiones apuntan a que este episodio de El Niño batirá récords de intensidad en los próximos meses. Y a medida que las temperaturas siguen subiendo, las olas de calor, las tormentas, las inundaciones y los incendios forestales serán cada vez más frecuentes y más peligrosos, advirtió la climatóloga de la Texas Tech University Katharine Hayhoe.
"Es hora de dejar de fingir sorpresa"
"Ya es hora de dejar de fingir sorpresa porque nuestro planeta en calentamiento sigue calentándose. Esto está ocurriendo exactamente como los científicos pronosticaron hace ya décadas", indicó el climatólogo de la Texas A&M University Andrew Dessler. "La pregunta interesante no es si seguiremos batiendo récords de calor, sino si vamos a hacer algo al respecto o nos quedaremos mirando cómo el tren del clima nos pasa por encima".
"Nuestro sistema climático está funcionando muy fuera del rango que habríamos esperado hace solo una década", afirmó Samantha Burgess, responsable de estrategia climática en Copernicus. "Hemos pasado de que el clima fuera algo muy abstracto y que quizá afectaba al Sur global o a lugares lejanos a que impacte y perturbe nuestra vida cotidiana, con colegios que cierran, hospitales desbordados, carreteras que se derriten y líneas ferroviarias que se deforman. Y la realidad es que veremos más situaciones como las que hemos vivido este verano".
Los registros de Copernicus se remontan a 1940. Los datos de la NOAA para Estados Unidos se remontan a 1895, y los registros globales, que en general coinciden con los de Copernicus aunque tardan más en calcularse, llegan hasta 1880.