La mayor economía de Europa creció más de lo previsto entre abril y junio, impulsada por unas exportaciones sólidas pese a la guerra con Irán. El clima empresarial también mejoró en todos los grandes sectores.
La economía alemana creció más de lo que se había estimado inicialmente en el segundo trimestre.
Según los datos revisados de la Oficina Federal de Estadística, el producto interior bruto creció un 0,3% entre abril y junio en comparación con los tres primeros meses del año. Una estimación inicial de julio había situado el incremento en el 0,2%.
En términos interanuales, el PIB aumentó un 1%, revisión al alza desde la estimación preliminar del 0,9% y por encima del 0,8% registrado en el primer trimestre.
La revisión sugiere que la economía alemana está afrontando mejor de lo previsto el choque energético provocado por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
"La economía alemana mantiene el impulso de crecimiento observado al inicio del año", afirmó Ruth Brand, presidenta de la Oficina Federal de Estadística. "Como en el primer trimestre, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por la evolución positiva de las exportaciones", añadió.
Las exportaciones aumentaron un 2,0%, mientras que las importaciones crecieron un 1,5% respecto a los tres meses anteriores. El consumo de los hogares y del Gobierno se mantuvo contenido, con un avance de apenas el 0,1% frente al trimestre precedente.
La producción manufacturera subió un 0,9%, impulsada por la actividad en las industrias química y de material eléctrico. La actividad aumentó también en la mayoría de los sectores de servicios, mientras que la construcción se mantuvo en líneas generales estable.
Los servicios financieros y de seguros fueron la principal excepción, con un descenso del 0,7%. La inversión retrocedió ligeramente, lastrada por una caída del 1,4% en el gasto en maquinaria y equipo.
Por otra parte, el índice de clima empresarial Ifo de Alemania apunta a una mejora del sentimiento en todos los grandes sectores. El indicador subió hasta 88,8 puntos en agosto, desde 86,7 en julio, claramente por encima de la previsión de 87,2 de los economistas.
En conjunto, ambos datos ofrecen pruebas más sólidas de una recuperación, aunque los elevados precios de la energía y la débil demanda interna siguen siendo riesgos importantes.
La economía alemana ha tenido dificultades para crecer en los últimos años, lastrada por los elevados costes energéticos, una competencia más intensa de China y los aranceles de Estados Unidos.
Este año se esperaba una recuperación más vigorosa, respaldada por los planes del canciller Friedrich Merz de aumentar el gasto en defensa e infraestructuras.
Sin embargo, la guerra en Irán y el consiguiente aumento de los precios de la energía han empeorado las perspectivas. El Gobierno prevé ahora que la economía crezca solo un 0,5% en 2026, frente a su anterior pronóstico del 1%.