Los robots, desarrollados por la empresa francesa Stanley Robotics, pueden aparcar coches con una precisión del orden de centímetros. Gatwick afirma que el sistema puede gestionar en torno al 95% de los vehículos, aunque algunos quedan excluidos. Los vehículos no deben pesar más de 2,6 toneladas, medir menos de 2,3 metros de altura, tener una batalla inferior a 3,3 metros y montar ruedas de un máximo de 21 pulgadas (53,34 centímetros).
La zona de aparcamiento está protegida por un vallado perimetral, focos de iluminación y patrullas de seguridad las 24 horas, mientras que un sistema de reconocimiento automático de matrículas controla los vehículos que entran y salen del recinto. Stanley Robotics asegura que los robots están diseñados para detenerse en caso de avería, en lugar de moverse de forma imprevisible.
Algunos pasajeros señalan que el servicio es rápido y fácil de reservar, mientras que otros lo eligen por la seguridad añadida. El servicio cuesta entre 6€ y 12€ más (entre 5£ y 10£) que el aparcamiento estándar de larga estancia.
Cuando se puso en marcha, el servicio exigía una estancia mínima de cinco días y estaba disponible sobre todo de lunes a viernes entre las 9:00 y las 17:00. Gatwick afirma que estas restricciones se irán suavizando de forma gradual.