El incendio se declaró poco después de las 15:30 y para la mañana del miércoles había arrasado unas 690 hectáreas, con las llamas avanzando a lo largo de un perímetro de 17 kilómetros. Se movilizaron camiones de bomberos, helicópteros y aviones, mientras los equipos trabajaban para contener el fuego en una vegetación densa y de difícil acceso.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) se incorporó al operativo durante la noche, utilizando vehículos, drones y aviones para vigilar y combatir el incendio. Un vídeo grabado el 15 de septiembre mostraba a los bomberos retirando vegetación y trabajando durante toda la noche para evitar que las llamas se propagaran, sobre todo en dirección al embalse de Benagéber.
Dos bomberos forestales resultaron heridos leves. Uno sufrió quemaduras y otro contusiones cuando se volcó un camión de bomberos. El fuego obligó además, por precaución, a evacuar un cámping y varias explotaciones agrícolas de la zona.
Este incendio se produce tras un verano excepcionalmente caluroso en Europa. España ha registrado el verano más cálido desde 1961 y, a comienzos de septiembre, casi 296.000 hectáreas habían ardido en incendios forestales en todo el país.
Se desconocía de inmediato la causa del incendio de Tuéjar. Las autoridades investigaban su posible origen, mientras el fuerte viento y la baja humedad seguían alimentando las llamas.