"Si se cumplen las condiciones necesarias, el estrecho puede reabrirse y el tráfico marítimo puede reanudarse en siete días", declaró el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi.
El presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado, según las primeras informaciones, un plan iraní para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que está en el centro de las tensiones entre Washington y Teherán desde finales de febrero.
El diario 'Wall Street Journal', que cita a responsables estadounidenses, informó el viernes de que Trump había rechazado una propuesta de alto el fuego de siete días y de reapertura del estrecho, y dijo a sus asesores que esperaba reanudar la campaña de bombardeos contra Irán tras las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre en Estados Unidos.
Trump publicó después en Truth Social una imagen del estrecho de Ormuz rebautizado como "Trump Strait".
El viernes, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que "si se dan las condiciones necesarias, el estrecho puede reabrirse y el tráfico marítimo normal podrá reanudarse en un plazo de siete días", y añadió que "ahora la decisión está en manos de Estados Unidos".
Al referirse al memorándum de entendimiento firmado en junio entre Irán y Estados Unidos, añadió: "Las medidas que debe adoptar Estados Unidos no son nuevas. Todas estaban ya recogidas en el memorándum de entendimiento".
"Si la parte estadounidense se toma en serio alcanzar un acuerdo y reabrir el estrecho de Ormuz, todo está ya preparado", prosiguió Araghchi.
Según la agencia Associated Press, Teherán ha propuesto que, si Estados Unidos levanta el bloqueo naval de los puertos iraníes, anula las sanciones a las ventas de petróleo iraní y respeta un alto el fuego que incluya Líbano, Irán reabrirá el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días y reanudará las conversaciones sobre su programa nuclear.
Araghchi precisó que el calendario de siete días empezaría a contar en cuanto Estados Unidos aceptase el plan. Explicó que completar los pasos iniciales llevaría entre cuatro y cinco días y que el estrecho se reabriría el sexto día.
En referencia al inicio de las conversaciones nucleares, Araghchi añadió: "El séptimo día comenzarán las negociaciones con Estados Unidos para lograr un acuerdo definitivo sobre las cuestiones consensuadas por ambas partes".
También aseguró que sería "mejor" alcanzar un acuerdo con Washington antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
Masoud Pezeshkian, el presidente de Irán, subrayó asimismo en una entrevista con la cadena CBS el viernes por la noche que, si Estados Unidos acepta la propuesta iraní de siete días, Teherán cumplirá todos los compromisos asumidos.
Según AP, el plan propuesto por Irán se parece mucho al memorándum de entendimiento de junio, aunque maneja un calendario más ajustado. Aquel documento otorgaba a los dos países 60 días para lograr un acuerdo definitivo.
Un responsable estadounidense familiarizado con las conversaciones entre Teherán y Washington señaló que el Gobierno de Estados Unidos mantiene un diálogo positivo y constructivo a través de mediadores, pero que no tiene intención de precipitar un acuerdo.
Además, otro responsable estadounidense consultado por Reuters confirmó la continuidad de unas conversaciones "positivas y constructivas" con Irán y añadió que también siguen en marcha los debates sobre las "cuestiones nucleares".
Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en International Crisis Group, valoró: "Es un movimiento inteligente. Saben que esta propuesta resulta muy tentadora para el presidente Trump porque pone fin a una guerra impopular y abarata la energía en vísperas de las elecciones de mitad de mandato".
"Al mismo tiempo, reactiva un acuerdo que en gran medida beneficiaba a Irán", añadió Vaez. "El calendario comprimido para abordar la cuestión nuclear también debería resultar atractivo para un presidente que tiene prisa".
Esfuerzos diplomáticos y fricciones en la cúpula iraní
Pezeshkian afirmó en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el miércoles en Nueva York, que Irán no teme continuar la guerra, aunque Teherán sigue dispuesto a la vía diplomática.
En el último impulso diplomático, Pezeshkian recibió el viernes por la mañana al primer ministro y ministro de Exteriores de Catar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani. Catar ha ejercido de mediador en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
Pero también han surgido señales de desacuerdo en la cúpula iraní, y algunos sectores ultraconservadores critican las iniciativas diplomáticas emprendidas por Pezeshkian y Araghchi.
Antes de abandonar territorio estadounidense, Pezeshkian reiteró la disposición de su país a reanudar las negociaciones.
Explicó asimismo que las decisiones de política exterior se debaten en un equipo de seis miembros que representa a diversas instituciones, entre ellas las fuerzas de seguridad, el Parlamento y organismos gubernamentales, y que las decisiones se adoptan mediante la coordinación entre todos ellos.
Sin embargo, Ebrahim Rezaei, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, escribió en X: "El Ministerio de Exteriores es un ejecutor, no un órgano que define la política".
"El ministro de Exteriores debe explicar con qué autorización y bajo qué directrices políticas se produjo su reunión con el representante del enemigo agresor. Las condiciones de Irán ya se han transmitido a Estados Unidos y las reuniones ilegales bajo el pretexto de negociar condiciones no aportan nada salvo una muestra de debilidad", prosiguió, antes de añadir: "No supliquéis un acuerdo ni comprensión".
"En lugar de fabricar autorizaciones, arrepentíos, pedid perdón y reparad el daño. El mensaje de debilidad ya impuso en el pasado una guerra de 40 días al pueblo y al país, no repitáis el error".