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El Niño "Godzilla" será el más fuerte registrado, cómo prepararse

Abordar el cambio climático podría reducir el impacto de futuros episodios de El Niño, según expertos
Abordar el cambio climático puede reducir el impacto de futuros episodios de El Niño, según expertos -  Derechos de autor  Matt Palmer / Unsplash
Derechos de autor Matt Palmer / Unsplash
Por Craig Saueurs
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El fenómeno de El Niño no se puede detener, pero los expertos señalan que una mejor preparación y medidas contra el cambio climático podrían reducir los daños ahora y en el futuro.

El 'Godzilla' de El Niño ya está aquí y está batiendo récords que el mundo preferiría no alcanzar.

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Las temperaturas de la superficie del mar en el océano Pacífico ecuatorial ya han superado el máximo registrado en cualquier episodio anterior de El Niño, y el fenómeno meteorológico sigue intensificándose. Entre junio de 2026 y febrero de 2027, los expertos calculan que el calor extremo asociado podría contribuir a 451.000 muertes adicionales.

La previsión ha encendido las alarmas entre los servicios meteorológicos, las autoridades sanitarias y los Gobiernos de todo el mundo, incluida una movilización sin precedentes (fuente en inglés) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para prepararse para el tiempo extremo que se avecina.

"El Niño está siendo sobredimensionado ante nuestros ojos", dijo a comienzos de septiembre el secretario general saliente de la ONU, António Guterres. "El planeta navega en aguas desconocidas y esas aguas se están calentando".

Pero aunque los Gobiernos se preparan para lo que podría ser un año devastador de fenómenos meteorológicos extremos, los expertos insisten en que aún se pueden tomar muchas medidas para limitar los daños, tanto ahora como en el futuro.

¿Por qué preocupa tanto este episodio de El Niño?

Más allá de los récords, muchos se preguntan qué puede suponer en los próximos meses un episodio de El Niño de esta intensidad para el tiempo en todo el planeta.

Un episodio de El Niño comienza en el Pacífico, pero sus efectos se dejan sentir en todo el mundo. Cuando las aguas cercanas al ecuador se calientan de forma inusual, liberan calor a la atmósfera, elevan las temperaturas globales y modifican los patrones de lluvia.

Con unas temperaturas oceánicas ya en máximos históricos, este El Niño puede traer olas de calor más intensas, sequías y lluvias torrenciales en regiones vulnerables y llevar las temperaturas globales a nuevos máximos, lo que le ha valido los apodos de 'Godzilla' y 'super' El Niño.

Algunos de esos efectos ya se están notando (fuente en inglés). India ya ha sufrido un monzón con precipitaciones por debajo de lo normal, mientras que el sur de África afronta un mayor riesgo de sequía.

Aunque es poco probable que Europa sufra los efectos directos más graves, El Niño puede influir en el tiempo invernal, y las sequías o las cosechas arruinadas en otras regiones pueden alterar el suministro de alimentos importados por el continente.

La amenaza ya está llevando a los Gobiernos a actuar en todo el mundo. Este mes, el gobernador de California, Gavin Newsom, ha declarado de manera preventiva un estado de emergencia (fuente en inglés) para prepararse ante posibles inundaciones, corrimientos de tierra, erosión costera y potentes tormentas invernales.

¿Cómo podemos prepararnos ante un El Niño inevitable?

Por muchas medidas que se adopten, hay algo que no se puede evitar, El Niño es un fenómeno natural. Pero aunque no podamos impedirlo, las previsiones nos ofrecen varios meses para prepararnos.

"La clave es gestionar el agua y prepararse para los cambios en dónde y cuándo llueve", explica Davide Faranda, director de investigación en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia y autor principal del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

Por ejemplo, señala, los Gobiernos pueden almacenar y distribuir el agua con más cuidado, controlar mejor el uso de embalses y acuíferos, ajustar los calendarios de cultivo y las prácticas de riego, y preparar a las comunidades ante sequías o inundaciones.

La FAO también ha ofrecido consejos concretos (fuente en inglés). Según la organización, los agricultores pueden reducir las pérdidas modificando las fechas de siembra, regando en las horas más frescas del día, almacenando agua antes de que lleguen las sequías y tomando medidas para proteger sus cultivos y su ganado del calor extremo.

Algunos Gobiernos han dado un paso más con apoyo financiero.

El Reino Unido se ha comprometido a aportar hasta 15 millones de libras (fuente en inglés) (17 millones de euros) para ayudar a los países vulnerables a prepararse para este episodio de El Niño. El dinero financiará medidas que van desde la vacunación del ganado antes de las sequías hasta el refuerzo de viviendas antes de las inundaciones y la entrega de efectivo a agricultores antes de que fracasen las cosechas.

La acción climática puede limitar los daños futuros

La mayoría de los episodios de El Niño elevan la temperatura media global en torno a 0,2ºC. Aunque ese aumento basta para desencadenar fenómenos meteorológicos extremos en el llamado Sur Global, es solo una fracción del calentamiento adicional provocado por el cambio climático.

La quema de combustibles fósiles ha incrementado la temperatura media de la superficie del planeta aproximadamente entre 1,3ºC y 1,4ºC respecto a la era preindustrial, lo que allanó el camino para los abrasadores veranos europeos que desencadenaron sequías masivas e incendios forestales.

Los impactos de El Niño se agravan así en un mundo que ya se está calentando. Por eso 2025 fue el tercer año más cálido registrado, más caluroso que el año de El Niño de 2016, a pesar del efecto de enfriamiento natural asociado a un episodio de La Niña.

Investigaciones recientes apuntan a que el cambio climático también está potenciando El Niño. Un estudio publicado en agosto concluye que los episodios son un 36 por ciento más intensos que antes de la era industrial, una tendencia que los investigadores vinculan al calentamiento causado por el ser humano.

Si el cambio climático está haciendo que El Niño sea más intenso, la preparación solo puede llegar hasta cierto punto. Pero Faranda sostiene que reducir las emisiones puede marcar una gran diferencia a largo plazo.

Un planeta más caliente implica más olas de calor, mayor presión sobre los recursos hídricos y, en algunos lugares, más precipitaciones. Reducir las emisiones no detendría el ciclo climático natural que da lugar a los episodios de El Niño, explica, pero sí limitaría el calentamiento provocado por la actividad humana que está agravando esas amenazas.

Eso significa que los daños no están del todo fuera de nuestro control. "No podemos eliminar El Niño con políticas de mitigación climática", afirma Faranda, "pero sí podemos reducir hasta qué punto el cambio climático hace que sus consecuencias sean más graves".

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