La agencia climática de la ONU alerta de un episodio extremo con un 100% de probabilidad de mantenerse hasta principios de año. En este 2026, los científicos prevén que el calentamiento del Pacífico dispare el riesgo de sequías, inundaciones y olas de calor globales.
El fenómeno de El Niño está camino de volverse "muy intenso" en los próximos meses y es casi seguro que se mantenga hasta febrero, advirtió este jueves la agencia climática de Naciones Unidas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó que El Niño alcanzará su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus efectos en cadena sobre el clima se prolongarán bien entrado 2027.
"El Niño está firmemente establecido y se intensificará hasta convertirse en un episodio muy intenso en los próximos meses, con grandes repercusiones en los patrones de lluvia y de temperatura y con los consiguientes riesgos de inundaciones, sequías y olas de calor extremo", señaló la OMM.
El Niño es un fenómeno climático natural y no está causado por el cambio climático.
Pero los científicos prevén que agravará el calor de un planeta que ya se está calentando por la quema de combustibles fósiles y que intensificará los fenómenos meteorológicos extremos.
"El Niño se está amplificando ante nuestros ojos", declaró el secretario general de la ONU, António Guterres.
"La ciencia no deja lugar a dudas, el planeta navega en aguas desconocidas y esas aguas se están calentando. Las temperaturas de la superficie del mar están subiendo, las temperaturas siguen aumentando y el mundo se encuentra en la zona de peligro de la meteorología extrema", añadió.
"La carrera ahora es entre el aumento de los riesgos y nuestro compromiso de actuar frente al clima y proteger a las personas. Debemos ganar esa carrera".
Golpe enorme para las economías
El Niño tiende a alcanzar su máximo hacia finales de año, pero el calor acumulado en los océanos se libera más lentamente a la atmósfera, lo que eleva las temperaturas globales el año siguiente.
El año más cálido desde que hay registros es 2024, tras el último episodio de El Niño.
"Este episodio excepcional de El Niño tiene capacidad para asestar un golpe enorme a comunidades y economías de todo el mundo", afirmó la directora de la OMM, Celeste Saulo.
"Ya estamos viendo alteraciones y devastación por las sequías y las inundaciones, y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique".
Alertó a las autoridades de gestión de desastres y a los sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, la energía y el agua, y advirtió de que "no hay tiempo que perder" para prepararse.
El Niño calienta las temperaturas superficiales en el Pacífico ecuatorial central y oriental, y provoca cambios en todo el mundo en los patrones de viento, presión y precipitaciones.
Normalmente se produce cada dos a siete años y suele prolongarse durante entre nueve meses y un año.
Las condiciones oscilan entre El Niño y su fenómeno opuesto, La Niña, con fases neutras entre ambos.
"Impulsado por unas condiciones oceánicas excepcionalmente cálidas en todo el Pacífico tropical, se espera que El Niño siga fortaleciéndose en los próximos meses hasta convertirse en un episodio muy intenso", señaló la OMM.
La agencia de la ONU clasifica los episodios de El Niño como débiles, moderados, fuertes o muy intensos, por lo que se espera que este alcance el nivel más alto de los cuatro.
La OMM señaló que existe una "probabilidad excepcionalmente alta, cercana al 100 por ciento", de que El Niño continúe hasta febrero.
El océano Pacífico se calienta
El Niño puede reconfigurar los patrones meteorológicos y climáticos a miles de kilómetros del Pacífico tropical.
Cada episodio de El Niño es diferente, pero los grandes eventos suelen seguir patrones conocidos. Entre ellos figuran sequías en partes de la Amazonia, Indonesia y Australia, monzones alterados en India y cambios en las lluvias en todo el trópico.
Para el periodo de septiembre a noviembre, los pronósticos de la OMM apuntan a una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal "en casi todas las áreas terrestres", junto con patrones de precipitación que muestran "una respuesta atmosférica pronunciada y clásica al fuerte El Niño del Pacífico", indicó la agencia meteorológica y climática de la ONU.
El índice que mide las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial centro-oriental se ha intensificado desde una media de 1,5ºC por encima de lo normal entre mayo y julio.
Entre finales de julio y mediados de agosto, los valores semanales oscilaron entre alrededor de 2,2ºC y 2,6ºC por encima de la media, lo que indica que El Niño sigue intensificándose.
En algunas zonas, las temperaturas subsuperficiales del océano superaron en más de 8ºC la media durante julio y comienzos de agosto.