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Alejar el Parkinson de forma lúdica

Alejar el Parkinson de forma lúdica
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Crónico, degenerativos e incurable. Cada año, en Europa, se diagnostican 75.000 nuevos casos de Parkinson. Una enfermedad que se manifiesta de muy diferentes maneras que relatan quienes la padecen:

“Perdí el movimiento de mi brazo izquierdo. No reaccionaba muy bien. Me di cuenta de que algunas cosas no funcionaban”.

“Mis problemas empezaron hace once años. Fui a ver a los médicos y, finalmente, me diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Fue en 2002”.

“Ya no puedo trabajar en el jardín tan a menudo. Al menos durante tanto tiempo como lo solía hacer. Me divertía con la electrónica y soldaba componentes pequeños. Ahora, es imposible para mí. Ya no lo puedo hacer”.

Ellos son algunas de las personas que se han prestado voluntarias para encontrar nuevos diagnósticos y herramientas para la rehabilitación.

En un hospital de Holanda, un experimento inédito se sirve de una paciente de Parkinson de 68 años que, según explica, empezó a “sufrir dolores en mi zona lumbar. Pero los médicos tardaron casi tres años en identificar mi enfermedad de Parkinson”.

Esta tardía y dificultosa diagnosis les motivó a ella y a otros voluntarios, tanto pacientes de Parkinson como individuos sanos, a participar en un ensayo preclínico dirigido a probar un bolígrafo revolucionario. Su objetivo es ayudar a detectar los síntomas escondidos y más tempranos de la enfermedad.

Esther Smits en investigadora de la Universidad de Medicina en Groningen, en Holanda: “Debemos medir la actividad muscular para observar lo que ocurre cuando los voluntarios mueven sus brazos para dibujar”.

Se comparan las muestras de escritura tanto de los pacientes con Parkinson como de los individuos sanos. Estas muestras, según los científicos, pueden favorecer que se determine si los pacientes sufren de la enfermedad de Parkinson o de otros problemas neurológicos menos dramáticos.

Natasha Maurits, es ingeniera de Biomedicina de la Universidad de Medicina de Groningen: “Encontramos diferencias claras entre los controles para las personas sanas y los pacientes de Parkinson. Por una parte, era lo que esperábamos. Los pacientes de Parkinson se mueven más lentamente en todas las tareas. Pero hay otras diferencias que no esperábamos. Los pacientes de Parkinson escriben de forma considerablemente más pequeña que la gente sana. Esta puede ser una significativa herramienta de diagnosis”.

El bolígrafo ha sido perfeccionado por científicos dentro de un proyecto de investigación de la Unión Europea. Se trata de un prototipo de sensor tecnológico que ayuda a comprender el complejo proceso de coordinación usado por el sistema nervioso cuando se escribe.

Rutger Zietsma, coordinador del Proyecto DiPAR project: “Ideamos unas primeras técnicas para registrar la escritura y los movimientos. Empezamos con unas tabletas digitales para grabar la escritura y también usamos sistemas de análisis para observar el movimiento del cuerpo y los miembros.Después, concebimos este sistema de lapicero con diferentes sensores y técnicas para analizar datos. Desarrollamos algorritmos que podían analizar los movimientos de forma automática al controlar el sistema nervioso de los usuarios”.

El próximo paso en los ensayos preclínicos consistirá en la comparación entre las muestras de los afectados por el Parkinson y los pacientes que sufren temblores y otros problemas de movilidad. Los científicos consideran que el diagnóstico anticipado es la clave para ofrecer a los pacientes el mejor consejo, vigilancia y rehabilitación.

Natasha Maurits comenta que “lo que desearía es encontrar una herramienta sencilla de utilizar que, en diez o quince minutos, ofrezca un perfil o una diagnosis. No creo que nos diga con certeza que se trata de la enfermedad de Parkinson. Esto no es posible. Pero podría consistir en decir que un paciente debe ser visitado por un neurólogo experimentado”.

Nico Leenders es neurólogo en la Uiversidad de Groningen: “Podríamos distinguir entre el Parkinson y otros síntomas, esencialmente los temblores. Y podríamos saber que, quizás, se trata de problemas de movimiento más bien relacionados con la vejez y no con los síntomas de Parkinson. Así, se podría tranquilizar a la persona diciendole cuál será su futuro”.

Mientras tanto, en Belfast, los investigadores intentan desarrollar nuevas herramientas de rehabilitación basadas en estimulaciones sensoriales. La primera cosa que los científicos debían comprender es cómo los movimientos de los pacientes de Parkinson pueden mejorar ante alertas en su entorno.

Marta Bien´kiewicz es especialista en neurociencia en la Universidad Queen de Belfast:
“Estamos intentando entender más sobre lo que pasa cuando una información sensorial añadida en el entorno se puede percibir escuchando o viendo. Y por qué esto aumenta el control de los movimientos en los pacientes de la enfermedad de Parkinson”.

William McDonald es uno de los beneficiarios del programa: “Percibo los beneficios. Empezando por mis movimientos en el golf. He mejorado mucho”.

Posteriormente, los investigadores idearon unos vídeo juegos hechos a medida a partir de plataformas comerciales. Los juegos permiten a los pacientes de Parkinson incrementar el equilibrio y, en general, su movilidad.

Cathy Craig es coordinadora del proyecto Tempus_G: “Nos interesa comprender cómo el cerebro usa la información de la percepción para guiar sus acciones. En este juego, ven caer a las manzanas. Es una información que nos dice lo que ocurre y sirve de guía. Las manzanas caen a una cierta velocidad y los jugadores tienen que controlar el movimiento de la cesta. Por ello, ahora están recogiendo las manzanas”.

Tanto pacientes como investigadores ven enormes ventajas psicológicas y físicas en estas sencillas y divertidas técnicas de rehabilitáción.

“Me lo pasé bien y fue muy útil. John y yo, nos presentamos voluntarios para la prueba. Nos gusta este sentimiento de competir uno contra otro. No importa quién gane. Solo es para divertirse”, comenta Jim Henry.

Caroline Whyatt es psicóloga y trabaja en la Universidad Queen: “Esto hace de que uno se de cuenta de lo mucho que puede hacer. Y, esta confianza, ayudará a gente como John en su seguridad para caminar o realizar otro tipo de actividades físicas para mantener su equilibrio. Es una especie de ejercicio circular. Es algo que se construye con la marcha. Obtienes confianza en los juegos y, luego, esta confianza la usas para caminar. Y, cuando caminas, ganas confianza para hacerlo más a menudo. Es como un círculo”.

John Herron es otro paciente: “Me di cuenta de que la movilidad es la gran cuestión aquí. El objetivo es ser más móvil de lo que normalmente eres. Lo encontré muy útil”.

Cathy Craig es coordinadora del proyecto y afirma que “al paciente se le anima al movimiento. Especialmente alrededor del torso. Muchos participantes comentan que, en esta parte, habían pedido mucha movilidad y consiguieron mejorar su rotación. Perdieron parte de la rigidez. Los pacientes se sienten un poco más libres”.

“Es excelente. Ha sido una gran oportunidad para mí porque se hace para pasárselo bien”, dice Jim Henry.

Pero las investigaciones todavía van más lejos.
Actualmente, se averigua si los pacientes de Parkinson pueden mejorar el modo de andar escuchando sonidos regulares. Incluido, por el momento, el mismo sonido emitido por sus pies.

Will Young, psicólogo de la misma Universidad de Belfast: “Con estos marcadores reflectantes, se puede lograr una muy detallada información a cerca de cómo la gente regula el tiempo de su propia marcha. Los pacientes de Parkinson tienden a arrastrar los pies. Y, algo que podemos medir, es la amplitud de la zancada. Podemos ayudar a la gente a extender su zancada para caminar de forma más efectiva”.

Matthew Rodger, psicólogo que participa en el proyecto: “Este gráfico nos muestra cómo las diferentes partes de su cuerpo la cabeza, el torso, los brazos y las piernas se mueven cuando ella camina. Y, así, podemos entender cuáles son las diferencias del paciente al caminar cuando percibe los sonidos comparado con cuando no los percibe. Podemos controlar si hay avances, si hay una mejor estabilidad en sus movimientos”.

Investigadores, científicos y pacientes voluntarios desean que esto les lleve a unos mejores, fáciles y efectivos tratamientos de rehabilitación en un futuro próximo.

Mary McAllister padece Parkinson y asegura que “ver que estas investigaciones sirven para la enfermedad nos anima realmente. Es ver que hay vida con el Parkinson. Quiere decir que no estás llegando simplemente a tu final”.

Para más información:

http://www.dipar.org
http://www.qub.ac.uk