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"Brexit': Divorcio amargo con ajuste de cuentas

"Brexit': Divorcio amargo con ajuste de cuentas
Derechos de autor 
Por Escarlata Sanchez
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"Brexit': Divorcio amargo con ajuste de cuentas

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El ‘brexit’ ese divorcio amargo con ajuste de cuentas.

El Gobierno británico reconoce que tendrá que pagar a la UE por el Brexit https://t.co/4LKh3Q6N7a

— Público (@publico_es) 25 août 2017

Michel Barnier, negociador jefe de la Unión Europea plantea un ultimátum al ministro del Brexit, David Davis, para que antes de la tercera ronda de negociaciones, prevista para la semana que viene en Bruselas haga números y diga cuánto estaría dispuesto a pagar el Gobierno británico.

“¡Qué nos devuelvan el dinero!” exigen desde Europa evocando a la exprimera ministra británica, la difunta Margaret Thatcher, que consiguió en la década de los 80, el reembolso de los pagos del Reino Unido al presupuesto central de la Unión.

“Algunas de las cifras que he visto me han parecido muy elevadas pero, por supuesto, cumpliremos con nuestras obligaciones. Somos personas respetuosas con la ley, que pagan sus facturas”, afirmó este viernes el titular de Exteriores británico, Boris Johnson.

“Somos un país que cumple las leyes y que paga sus cuentas”. https://t.co/6vuUnce5nC

— ElMundoInter (@ElMundoInter) 25 août 2017

La falta de crecimiento económico podría lastrar a las empresas británicas, en particular a los fabricantes de automóviles. El impacto negativo del brexit en la inmigración y la depreciación de la divisa británica, que ha perdido un 15% de su valor frente al dólar, abren nuevos interrogantes.

Reino Unido está dispuesto a pagar a la UE por mantener el estatus aduanero tras consumar el Brexit en marzo de 2019 https://t.co/CFwkKuT7R2

— Miguel Angel Batista (@MiguelAGBatista) 15 août 2017

La frontera irlandesa es otra de las claves en la negociación. Un “Brexit duro” obligaría a romper la zona de libre circulación entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, lo que supondría un golpe a la economía norirlandesa y a uno de los principios esenciales del proceso de paz.

Otro punto de fricción son los derechos de los ciudadanos y el empeño de Londres de liberarse de la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia respecto a ciudadanos europeos que residen en Reino Unido y ciudadanos británicos que vivan en la Unión.

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