Última hora

Última hora

Las diferencias socioeconómicas se agudizan en Italia

Leyendo ahora:

Las diferencias socioeconómicas se agudizan en Italia

Las diferencias socioeconómicas se agudizan en Italia
Tamaño de texto Aa Aa

Como cada mañana, Marco recorre los mercados y supermercados de Milán para hacer acopio de alimentos sobrantes con los que se preparará la comida de los necesitados en el refectorio Ambrosiano. Italia es un país con marcados contrastes sociales y Milán es un claro ejemplo: por un lado la ciudad financiera y rica y por otro una ingente clase necesitada.

Lo principal, para mi es preservar la cohesión social, y este no es sólo un problema italiano, es el mismo desafío al que se enfrentan todas las democracias en Europa

Aldo Bonomi sociólogo

Aldo Bonomi, sociólogo explica que el país está “atravesando un momento selectivo. La historia puede verse desde dos puntos de vista: si nos fijamos unicamente en los mecanismos de selección, podemos decir que todo va bien. Ahora bien, también podemos argumentar que todo va mal. Lo principal, para mi es preservar la cohesión social, y este no es sólo un problema italiano, es el mismo desafío al que se enfrentan todas las democracias en Europa.”

En Italia, hay alrededor de 4 millones de personas viviendo en la extrema pobreza. Cerca de 18 millones más corren el riesgo de sufrir pobreza o exclusión social. De hecho, en los últimos 35 años, Italia es el país que ostenta el mayor márgen en la distribución de los ingresos, de la OCDE

Entre 2008 y 2014, el ingreso promedio cayó un 11% o más, y hasta el 24% para quienes ganan menos que la media.
Bonomi insiste: “Si un país va bien, eso significa que puede mantener en su seno a quienes más ganan y a quienes tienen dificultades de inserción. En Italia tenemos un problema de inclusión”.

Según el Ministerio de Trabajo y Políticas Sociales de Italia, la pobreza no solo proviene de la falta de ingresos sino también de la baja probabilidad de participar en el proceso económico y social del país. Seún Bonomi el descontento está ahí, “hay muchas personas que expresan su malestar, yo lo llamo rencor. El resentimiento está ahí y está muy extendido. Aunque afortunadamente en este país todavía hay una fuerte cultura de cohesión social”.

Caritas Ambrosiana de Milán está adoptando un enfoque global para abordar nuevas formas de pobreza en Italia. Hace casi tres años nació el refectorio de Piazza Greco. Es una cantina para la gente pobre. Aquí las comidas se preparan con los excedentes de los mercados. Entre 2008 y 2012, hubo un tercio más de personas que solicitaron alimentos en los centros de ayuda. A nivel nacional, se descarta semanalmente el 25% de toda la comida que se compra. Una pérdida que se evalúa a 1.600 euros por familia, al año.

La cantina cuenta con un centenar de plazas, las personas necesitadas pueden acceder a ella temporalmente y sólo si tienen un proyecto para integrar el mundo del trabajo. Luciano Gualzetti, director de Caritas Milán explica que lo que quieren es que “éste sea un lugar en dode se nutra no sólo el cuerpo, con buenos platos preparados con los excenetes de comida que recibimos diariamente, sino también un centro en el que las personas encuentren de nuevo la confianza en si mismas y un rumbo nuevo. Y ello gracias a la ayuda de los voluntarios que ayudan a quienes lo necesitan a sacar adelante las oportunidades que la vida no les ha dado hasta ahora.”

El lugar es muy especial. El mobiliario está constituido por piezas donadas por diseñadores italianos y extrajeros. También hay obras de arte de artistas contemporaneos. La belleza se entiende aquí como un paso esencial para salir adelante.

De cada bache, se aprende, también a nivel social. Gualzetti comenta que “Caritas ha aprendido, gracias a esta crisis, a hacer frente a estos problemas de forma coordinada. No se trata solamente de dar una respuesta, de dar de comer a los necesitados, hay que darles una cama y acompañarles en sus proyectos, en su camino hacia su autonomía en la búsqueda de un nuevo empleo. Asi que hemos puesto en marcha una serie de instrumentos que van desde la ayuda alimentaria, la busqueda de una casa, ayudas sociales, etcétera. Por primera vez en nuestra historia, tener un trabajo ya no es un salvoconducto automático para escapar a la pobreza social. Hay trabajos muy precarios, muy mal pagados y que protegen muy poco a la persona.”

Marco, por su parte, afirma que lo que a él le gustaría “es: ver una Italia más sonrriente, que esté más pendiente de los demás.”

Y se aleja con su furgoneta en busca de más víveres.