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Suecia ante la pesadilla de las granadas de mano

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Suecia ante la pesadilla de las granadas de mano

Suecia ante la pesadilla de las granadas de mano
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Un domingo de enero, Daniel Cuevas Zúñiga, un chileno de 63 años que vivía en Suecia, regresaba junto a su esposa en bicicleta a su casa en Vårby Gård, un suburbio de Estocolmo.

Vio un objeto en el carril bici y se detuvo a recogerlo. Era una granada de mano que le explotó en ese instante. Zúñiga murió como consecuencia de sus heridas. La explosión fue tan potente que su esposa, Wanna, que iba delante de él fue propulsada varios metros cubierta de heridas.

En Suecia, desde 2015, la policía se ha incautado de decenas de granadas de mano cada año. Y por todo el país se han producido explosiones.

Un equipo de criminólogos e investigadores ha contado 78 casos de explosiones de granadas de mano desde 2010. La mitad de esos casos ocurrieron en 2016.

¿Y cómo llegan las granadas a Estocolmo?

La granada de mano más común en Suecia es la M-75, utilizada en los Balcanes y llega a Suecia por vía terrestre de contrabando en automóvil, camión o autobús. Fabricadas para el Ejército de Yugoslavia, las granadas M-75 están cargadas con explosivos plásticos y tres mil balines de acero, utilizadas en ataques contra búnkers enemigos. Esas armas de una guerra lejana se han ido introduciendo en los bajos fondos de Estocolmo, haciendo temblar los cimientos de la seguridad de la sociedad sueca.

La tasa de criminalidad en Suecia es relativamente baja en comparación con los niveles de otros países.Pero una preocupante fractura social entre la juventud de origen inmigrante se ha traducido en una búsqueda de dinero fácil cuyo desenlace lleva a menudo a agresiones y tiroteos entre pandillas.La delincuencia y la inmigración sin duda serán asuntos clave en las elecciones legislativas del 9 de septiembre, junto con los debates tradicionales sobre educación y atención médica.

"En general, los crímenes violentos han disminuido en los últimos 40 años, aunque los que ocurren son mucho más implacables y están relacionados con armas de fuego", asegura a Euronews Joakim Palmkvist, periodista y autor experto en temas relacionados con el crimen.

Los ataques con granadas de mano están relacionados con pandillas y con el crimen organizado, prosigue Palmkvist. El ataque más reciente tuvo lugar en marzo y fue llevado a cabo por dos individuos que lanzaron una granada contra la casa de un banquero que estaba investigando un fraude relacionado con el crimen organizado.

La granada como mensaje intimidatorio

Las granadas de mano se prestan bien a la intimidación, explica Palmkvist. Usar un arma para dispararle a alguien en la pierna, e intimidarle para que pague una deuda, conlleva muchos problemas, que incluyen pruebas de ADN, balas detectables y duras condenas de posesión. Las granadas de mano son menos engorrosas y menos propensas a dejar evidencias. Se lanzan para enviar un mensaje, no tanto como arma sino como herramienta de intimidación. Además no hace falta tener perfecta puntería.

Parte del problema se debe a cómo las granadas de mano se han tratado históricamente en la legislación sueca. Hace décadas las granadas de mano quedaron clasificadas como "material inflamable y explosivo", en lugar de armamento y la sentencia mínima por posesión era de seis meses de prisión, informa el diario en línea The Local.

Esa ley fue enmendada en enero de 2018, en respuesta a los ataques. Ahora la sentencia mínima por infracciones con granadas oscila entre dos y cuatro años de prisión.

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En los Balcanes hay un exceso de armas que quedaron de la Guerra de Bosnia. El Acuerdo de Paz de Dayton, que puso fin a la guerra de Bosnia, exigió que los paramilitares desmantelaran sus arsenales.

Muchos vendedores bosnios y serbios que tienen redes en la diáspora de Suecia están tan ansiosos por deshacerse de las granadas que las regalan por la compra de fusiles AK-47.

Según señala Joakim Palmkvist, hay una línea desde Europa del Este a Suecia que traza conexiones entre diversas pandillas que actúan en Suecia.

Una reforma a la ley de contrabando aprobada en noviembre pasado podría ayudar a solucionar en parte este problema. Los dispositivos que previamente eran considerados explosivos no tenían que ser declarados a las autoridades aduaneras al ingresar al país.

Ahora ese tipo de dispositivos debe declararse, y al no hacerlo se considera contrabando.

Dicho esto, estas leyes no afectarán a las granadas que ya se han traído al país y no se han utilizado.

¿Qué está pasando en Suecia?

La prensa se pregunta ¿qué está pasando en Suecia? Cuatro personas murieron tiroteadas en la primera semana de 2018 y el Ejército podría salir a las calles para vigilar a las bandas tras varios cientos de tiroteos. Se trata en su mayoría de bandas vinculadas a redes de narcotráfico o prostitución.

La policía ha sugerido una "amnistía" para condonar las multas por posesión de granadas de mano a quienes las entreguen entre octubre de 2018 y enero de 2019. Una "amnistía" similar para armas de fuego ilegales ha sido instaurada hasta este mes de abril y ha tenido un éxito relativo.

Palmkvist es escéptico con la idea de una amnistía realmente llegara a funcionar con las pandillas. En cambio, cree que se debe haber un trabajo de fondo en el contexto que conduce a la violencia de las pandillas.

"Para detener las granadas de mano, debemos evitar que la gente intente obtenerlas", concluye Palmkvist.

Las granadas de mano son solo un problema en el contexto de la violencia que ha sorprendido a Suecia. También ha habido un ligero repunte en la violencia con armas de fuego, aunque los niveles generales han tendido a la baja en los últimos 25 años.