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Las flores eléctricas se cuelan en la cocina

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Las flores eléctricas se cuelan en la cocina

Las flores eléctricas se cuelan en la cocina
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Anna Lladó Ferrer para Euronews
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Las flores comestibles son más que un simple toque exótico y de color en el plato. Tienen múltiples sabores y provocan sensaciones de todo tipo.

Una de las más originales es el botón de Sechuan, más conocido como flor eléctrica o hierba de los dientes, por sus propiedades analgésicas. Provoca una especie de descarga eléctrica al comerla, a la vez que adormece la boca.

“Es como chupar una pila”, explica Xavier Petràs, que planta este tipo de flor en su huerto, en el municipio catalán de Olesa de Montserrat, y la comercializa en su parada del mercado de la Boquería, en Barcelona.

Anna Lladó Ferrer para Euronews

Guillem Galera, socio propietario del restaurante Rasoterra, es uno de los clientes de Petràs y se ha atrevido con la flor eléctrica, introduciéndola en un risotto. Sin embargo, el pionero del botón de Sechuan es el chef Ferran Adrià, que lo utilizó para elaborar su famosa ‘leche eléctrica’. Hoy en día, cada vez más establecimientos lo usan para ensaladas, sopas, carnes y cócteles.

A parte de la flor eléctrica, en el huerto de Xavier Petràs también hay otras especies que llaman la atención, como aquellas que tienen un sabor idéntico al wasabi, al ajo, la mostaza, manzana ácida o granada. También vende rosas comestibles. “Las blancas son las mejores”, apunta.

Ana Lladó para Euronews
El botón de Sechuan, más conocido como flor eléctrica o hierba de los dientes.Ana Lladó para Euronews

La familia Petràs empezó con el negocio de las flores hace treinta años. Al principio, vendían verduras y los clientes les pedían las flores de plantas como la del calabacín o la de los guisantes.

Hace diez años, visto el interés creciente por este producto, decidieron dar un impulso al proyecto. Hoy en día son unos de los productores más especializados de España. Cultivan hasta cincuenta variedades diferentes.

Xavier Petràs, de 33 años, encargado del negocio de las flores desde la jubilación de su padre hace unos ocho años, explica que las venden a más de 200 chefs, así como a los clientes de su parada en el mercado de la Boquería.

“Es un sector en auge”, afirma. “Durante los últimos años hemos crecido progresivamente y todavía no hemos tocado techo”, añade. Este aumento lo atribuye sobre todo al boom de la cocina creativa.

Anna Lladó Ferrer para Euronews
Xavier Petràs cuida su jardín en Olesa de Montserrat, a unos 40 km de Barcelona.Anna Lladó Ferrer para Euronews

Por su parada en la Boquería, donde también vende verduras, setas e insectos comestibles, pasan todo tipo de personas, desde cocineros reconocidos hasta turistas atraídos por la belleza de las flores.

Xavier Morón, cocinero de Hidden Factory Barcelona, es otro de los clientes de Petràs. Entre sus creaciones más originales destaca la de una planta carnívora en la que introduce un cóctel de pisco sour, de manera que la gente lo bebe con una pajita como si la planta fuera una especie de copa. “Buscamos sorprender a los clientes”, explica.

El reconocido chef Carles Gaig también visita la parada de la Boquería. Entre los platos en los cuales su restaurante ha incluido flores comestibles destacan la ensalada de langostinos con pétalos de clavel y el tartar de sandía y atún con borraja. Le gusta “el punto ácido y fresco que las flores dan a los platos”.

Por su parte, Ferran Agüir, cocinero del restaurante El Racó de l’Agüir, ofrece un helado de violeta con pensamientos. A parte del sabor, remarca el valor estético de las flores; “la gente come por la vista y luego, por la boca”. De ahí el éxito de las flores comestibles.