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Guatemala, la tragedia del día después

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Guatemala, la tragedia del día después

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REUTERS/Luis Echeverria
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Desde sus 3.700 metros de altura, el coloso guatemalteco observa su obra. El paisaje es desolador en las faldas del Volcán de Fuego, que el domingo por la tarde quedaron cubiertas por una avalancha de lava, piedras, lodo y un enorme manto de ceniza. Al menos 3 aldeas quedaron sepultadas y todos los vecinos que no lograron huir a tiempo, familias enteras. La cifra de 69 muertos podría aumentar rápidamente.

El desastre se debió a que las autoridades no ordenaron evacuar con antelación. Había cenizas, pero nadie pensó que la erupción era inminente.

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Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres hay 3.271 evacuados. Otros han huido en los alrededores del cráter. Hay medio centenar de heridos, muchos con graves quemaduras. Al miedo se añade ahora la angustia de los que no encuentran a sus seres queridos.

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El presidente del país, Jimmy Morales, ha declarado el estado de calamidad en todo el territorio guatemalteco. Numerosos países, no solo de la región, sino de todo el mundo, han ofrecido su ayuda. Entre ellos, europeos como Alemania, España, Francia o el Reino Unido.

El volcán rugió durante 16 horas lanzando cenizas a diez mil metros de altura tal y como muestra esta foto tomada por un satélite de la NASA.

Los efectos catastróficos de la erupción afectan a poblaciones y cultivos en 260 kilómetros a la redonda. En esta zona viven 1,7 millones de personas, que podrían verse afectadas por graves problemas como una eventual contaminación del agua potable.

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El Volcán de Fuego, el más activo de Guatemala, ya había entrado en erupción en enero de este año, y persiste el peligro de que vuelva a activarse.

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