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La derrota moral de Daniel Ortega

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La derrota moral de Daniel Ortega

La derrota moral de Daniel Ortega
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La conmemoración de dos actos de la revolución nicaragüense marcan anualmente la agenda del país: el "repliegue" de junio y la victoria sandinista del 19 de julio, pero las protestas amenazan con una derrota moral para el presidente Daniel Ortega al impedirle celebrar el primero de ellos.

La celebración del repliegue conmemora una acción táctica que comenzó el 27 de junio de 1979 cuando media Nicaragua estaba en plena insurrección popular y los guerrilleros que coordinaban a las masas en Managua tuvieron que retirarse acompañados por unos 5.000 civiles ante la imposibilidad de derrocar en ese momento a Anastasio Somoza.

Los mandos del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) tomaron la decisión de mover sus tropas hasta Masaya, ubicada a unos 30 kilómetros de Managua, para proteger la vida de combatientes y civiles, y desde allí tomar el impulso definitivo que les llevara al poder.

Por eso, desde 1980 el FSLN decidió conmemorar una acción militar en la que cerca de un centenar de personas murieron.

Sin embargo, la exguerrillera y autora del libro "Memorias de la lucha sandinista", Mónica Baltodano, comenta a Efe que con la llegada de Ortega al poder, esa conmemoración la puede organizar "cualquier día, no el propio 27 ni una fecha cercana" y critica que lo convirtió en un "carnaval electorero", puesto que "lo vació completamente de contenido".

En la posible celebración de 2018, 39 años después de la acción guerrillera, Ortega se enfrenta a una dura tesitura, la de conmemorar o no ese repliegue en medio de unas protestas sociales que estallaron el pasado 18 de abril.

Las manifestaciones comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia de Ortega, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

REUTERS/Andres Martinez Casares
Nelson Gabriel Lorio durante el entierro de su bebé de 14 meses que fue alcanzado por una bala perdida durante la represión de las protestas contra OrtegaREUTERS/Andres Martinez Casares

En la represión desatada contra los manifestantes, al menos 310 personas han sido asesinadas por las denominada "fuerzas combinadas", que integran a policías, parapolicías, paramilitares y antimotines, ante lo que han respondido muchos opositores y ciudadanos diversos atrincherándose tras barricadas.

Uno de los puntos donde se han producido los enfrentamientos más violentos es precisamente el barrio indígena de Monimbó, en Masaya, donde los guerrilleros terminaron su repliegue.

Ahí comienza la derrota moral de Ortega, quien no puede hacer su tradicional caravana hasta la plaza de Monimbó sin comenzar una represión que, previsiblemente, causaría decenas de muertos.

En opinión de Baltodano, eso ya supone una derrota para Ortega, quien convirtió esa y otras celebraciones en "un acto de culto a la personalidad de él y de (su esposa y vicepresidenta) Rosario Murillo".

De ese modo, considera que ha hecho creer a los nicaragüenses que "estuvo en todos los frentes" de combate, cuando en realidad estaba en Costa Rica "en un autoexilio".

Con ese oscuro vaticinio de no poder celebrar el repliegue, el Gobierno de Nicaragua convocó hoy a sus simpatizantes a una "caminata por la paz y la seguridad" en Managua este sábado, el mismo día en que habrá otra manifestación opositora.

La derrota moral que le infringiría la oposición, si es que finalmente Ortega decide no celebrar el "repliegue", tendría también su eco en los días posteriores, puesto que cada vez está más cerca del 19 de julio, efeméride del derrumbe de la Guardia Nacional somocista y la entrada del FSLN en Managua.

Por eso considera Baltosano que se han multiplicado los ataques contra barricadas y "tranques", como se denominan en Nicaragua a los cortes de calle.

"Ellos quieren tener todo despejado para esas celebraciones", asegura la mujer que recibió el grado honorífico de comandante guerrillera tras el 19 de julio de 1979.

Por eso, considera "terriblemente contradictoria que para conmemorar una fecha, que fue el fin de la dictadura se esté recurriendo a la masacre, a la muerte".

Por todo ello concluye que el no poder celebrar esas victorias del FSLN constituye "un gran golpe" para Ortega, una derrota moral porque "las principales actividades que ha montado han girado alrededor de las efemérides de ese junio-julio y vemos que (este año) ha sido un fracaso".

Gonzalo Domínguez Loeda - EFE