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Tráfico de gasolina: Testimonio desde los Andes de Venezuela - Punto de vista

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Tráfico de gasolina: Testimonio desde los Andes de Venezuela - Punto de vista

Tráfico de gasolina: Testimonio desde los Andes de Venezuela - Punto de vista
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Natalia Díaz para Euronews
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Este relato es producto de un viaje laboral que realicé para las poblaciones de San Antonio y Ureña, ubicadas en la frontera de Venezuela, y que solo las separa el río Táchira con Colombia.

La cercanía es tal que desde los tiempos de la conquista española han existido varios arbitrajes en ubicar a Cúcuta como parte de Venezuela. Hoy nos separan dos puentes: el Simón Bolívar y el denominado Las Tienditas. Por el primero accedes en una caminata de media hora entre empujones, racimos de cambur, bolsas de mango, carretillas, maletas, niños, personas con la ropa rota y un sentimiento de mucha inseguridad y caos.

El segundo puente está cerrado y los lugareños dicen que en la noche lo abren de forma clandestina y con apoyo de los militares pasan a Colombia mercancía y hasta gándolas de PDVSA con gasolina (camiones de carga destinado a transportar combustible) – información que no pude corroborar visualmente pero es un comentario frecuente de los locales.

"Sólo atienden partos sin complicaciones"

Ante la situación surrealista que se observa: todo puede suceder. Por ejemplo: visitamos el Hospital Samuel Darío Maldonado de San Antonio y el personal médico estaba en el estacionamiento, junto con el único paciente que tenían en silla de rueda. Más de 6 horas sin electricidad e insumos, la máquina de rayos X dañada… Sólo atienden partos sin complicaciones y el paciente debe llevar hasta el alcohol. Sus conversaciones son sobre los diferentes bonos que reciben del gobierno, los precios y el lugar donde se consiguen los alimentos.

Nuestro viaje a Táchira, estado andino fronterizo con Colombia, comenzó con problemas para adquirir pasajes aéreos: te los cobran en dólares y prácticamente solo los pueden comprar unos 3 o 4 días antes a través de “bachaqueros” (personas que re-venden desde pasajes hasta comida, son fundamentales en la nueva economía venezolana, en este caso, los bachaqueros son los intermediarios entre las agencias de viajes y las líneas aéreas).

"No hay gasolina"

Recibimos muchas advertencias de familiares y amigos: no hay gasolina, no es momento para viajar, hay guerrilla en la frontera. Decidimos irnos por tierra. Nuestro primer percance fue en el estado Barinas, donde hicimos una cola de media hora para surtir gasolina, sólo dos surtidores para carros y camiones. Los otros dos estaban vacíos y sólo lo pueden usar funcionarios públicos. Para nosotros quienes vivimos en el centro del país, la acción de hacer cola en las estaciones de gasolina es inadmisible siendo Venezuela un país productor y exportador de petróleo y con las mayores reservas del mundo.

El regreso fue más accidentado: hicimos una cola de una hora en la autopista José Antonio Páez en Guanare para surtir gasolina, solo nos faltaba un carro para entrar a la estación pero el bombero en una actitud enloquecida cerró la estación.

No pudimos seguir el viaje y tuvimos que pernoctar en un motel casi a las 9 de la noche en Acarigua por las advertencias de locales de la ciudad de Guanare, pues en la vía te tiran “miguelitos” (cabillas soldadas en x que revientan los cauchos para asaltarte). Es muy rudo el tema de la gasolina. Las carreteras en Táchira se paralizan por estar las vías en doble cola para surtir combustible, no hay espacio para que puedan circular los camiones.

El tráfico de gasolina hacia la frontera se ha vuelto un ingreso económico para muchas familias. Una pimpina de 20 litros la pueden vender en 5.000 pesos (unos 150 millones de bolívares, calculando el peso a 0,03).

La conducta inmoral de los guardias nacionales y de aquellos que resguardan las alcabalas es evidente: a cada camión o automóvil que lleve carga le quitan algo de la mercancía, tal cual como si fuera un peaje: un racimo de plátano, frascos de champú, leche de vaca fresca, leche en polvo, piña y por su puesto gasolina las cuales vimos recoger por los funcionarios con potes de refrescos vacíos: todo sucede a la vista de todos.

"Me preguntó si todos somos cómplices o víctimas al vivir y observar esta forma de vida tan irregular"

Ante esta fatalidad, el venezolano vuelve a reinventarse. En San Cristóbal, capital del estado Táchira, generan grupos de WhatsApp “combustible” sólo para informarse en qué bomba llegó la gasolina: el primero de la familia que esté desocupado comienza hacer la cola, si el cálculo es menor a una hora, se considera una suerte y un buen tiempo.

Esta falacia de vida sucede en los estados fronterizos, en especial Apure, Táchira y Zulia donde el vehículo necesita instalar un chip electrónico y dependiendo del tamaño del vehículo te asigna un cupo mensual. Categoría 1: permite surtir 5 veces al mes para un total de 250 litros mensuales. Categoría 2: 350 litros y así... Los taxis rotulados tienen permitido 40 litros diarios distribuidos en 20 días.

Es decir una persona normal tiene la oportunidad de surtir 5 días al mes. Este sistema surgió con el gobernador anterior Vielma Mora, quien también instaló las denominadas “estación de servicio alternativas” para aquellos que no tiene chip, es decir para los turistas, pero las que vimos todas estaban cerradas.

Los estados vecinos a los fronterizos como Barinas, Mérida o Portuguesa ya comienzan a sentir la irradiación del tráfico ilegal de la gasolina: por ejemplo transitando por la carretera del páramo en Mérida, de las 6 estaciones de servicio, solo una tenía combustible y por supuesto con su gran cola.

Nosotros tuvimos suerte y sólo tardamos unos 40 minutos, tiempo que aprovechamos para conversar con los agricultores que estaban recogiendo la papa y que pudimos comprar al letal: 7 kilos por 3.000.000 Bs, cuando en un mercado compras 1 kilo por 2.500.000Bs (la mitad del sueldo mínimo es de 5.000.000 Bs, es decir 2,5$, aún cuando en el mercado paralelo puedes comprar un dólar por 3.5000.000 Bs).

Y ante la próxima conversión monetaria que aspiran poner a funcionar el próximo 20 de agosto donde tendremos cinco ceros menos, todos nos preguntamos: ¿qué precio tendrá la gasolina? Hoy la de 91 octanos cuesta 1 bolívar y la de 95 octanos cuesta 6 bolívares.

El dólar paralelo está en 3.500.000Bs por 1 dólar. El gobierno acaba de anunciar un censo de vehículos con el carnet de la patria para instaurar otra medida que aún desconocemos, cuando todos sabemos que el orden vendría cuando el aparato militar y los propios colombianos pongan fin al tráfico ilegal de la gasolina.

Natalia Díaz es Historiadora de arte, antropóloga y museóloga en Venezuela.