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Kofi Annan, un hombre de paz

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Recibió el premio Nobel de la Paz en 2001, cuando era el secretario general de la ONU. Un reconocimiento para Kofi Annan, la encarnación del perfecto diplomático de la organización.

Había nacido en 1938 en Kumasi, Ghana, en el seno de una familia acomodada de la etnia fante. Tras sus estudios de economía y gestión en Suiza y Estados Unidos, desarrolló toda su carrera en la organización internacional.

En 1993 fue nombrado secretario general adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Tras haber pasado por la Organización Mundial de la Salud y por ACNUR en Ginebra, Annan regresó a la sede de la ONU en Nueva York.

Su perfil anglófono y su conocimiento de la organización hicieron de él el candidato ideal a los ojos de Washington para suceder al egipcio Butros Butros-Ghali al frente de la ONU. En diciembre de 1996, fue nombrado séptimo secretario general de la organización convirtiéndose en el primer hombre negro en ocupar ese puesto.

"Me siento humilde, es un gran desafío al que me enfrentaré con el apoyo de todos los Estados miembros y de mis compañeros", dijo.

Annan tomó el mando de una ONU en la que las operaciones para el mantenimiento de la paz habían aumentado enormemente. Cerca de 70.000 militares y civiles habían sido desplegados en 1995. Pero los sucesivos fracasos sobre el terreno y la falta de medios habían dañado la credibilidad de la organización.

En Bosnia, Annan había sido el representante especial de Butros-Ghali en el momento de los acuerdos de Dayton. Sabe que la principal misión del secretario general es, precisamente, el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.

En la Cumbre del Milenio en septiembre del año 2000, Kofi Annan, alertó a los líderes mundiales de que la ONU se jugaba su credibilidad en las operaciones de paz y exigió mandatos más claros y más medios para los cascos azules.

Annan vivió momentos tensos durante el ejercicio de sus funciones. En 2003, ante la Asamblea General, criticó los ataques preventivos en Irak ordenados por el presidente estadounidense George W. Bush.

"Me preocupa que si esto se adopta, siente precedentes que desemboquen en una proliferación del uso unilateral e ilegal de la fuerza, con o sin justificación".

También tuvo momentos de satisfacción, como cuando Timor Oriental se convirtió en el miembro 191 de la ONU y en el primer país nacido en el siglo XXI.

Annan se implicó mucho en 1999, en la mediación que concluyó con la independencia de Timor Oriental de Indonesia.

Justo antes de su reelección en 2001, instó a los gobiernos, al sector privado y a los grupos activistas a actuar contra la pandemia del SIDA, una "prioridad personal" para él, ya que África era el continente más afectado con 25 millones de seropositivos.

Paradójicamente una de las sombras de su carrera se produjo en este continente. Al parecer, en enero de 1994 Annan habría sido informado por el comandante de los cascos azules en Ruanda, el general canadiense Romeo Dallaire, de un plan de genocidio contra los tutsis.

Annan, a cargo de las operaciones de mantenimiento de la paz, no informó al Consejo de Seguridad.

Cerca del final de su segundo mandato en 2006 y en el momento de pasar el testigo a Ban Ki-Moon, hacía balance de sus diez años al frente de la ONU.

''Está a punto de asumir el trabajo más imposible del mundo, fin de la cita. Puede que sea verdad, pero yo añadiría que también es el mejor trabajo del mundo".