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80 años sin una mujer al frente de la ONU: "No es por falta de opciones, es por falta de voluntad"

Susana Malcorra, en una entrevista con 'Euronews'.
Susana Malcorra, en una entrevista con 'Euronews'. Derechos de autor  Euronews
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Por Christina Thykjaer
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Nunca ha habido una mujer al frente de Naciones Unidas. A las puertas de una nueva elección para la Secretaría General, Susana Malcorra, excanciller argentina y excandidata en la ONU, reflexiona sobre género, poder y liderazgo en el sistema multilateral en una entrevista con 'Euronews'.

Ocho décadas después de la fundación de Naciones Unidas, el techo de cristal sigue intacto en el cargo más alto del sistema multilateral: la Secretaría General nunca ha sido ocupada por una mujer.

Cuando Susana Malcorra fue candidata a la Secretaría General en 2016, el contexto parecía propicio para un cambio histórico. La organización celebraba su 70º aniversario y, por primera vez, siete de las 13 candidaturas eran femeninas, un hecho sin precedentes.

En una entrevista con 'Euronews', la exministra de Exteriores de Argentina y cofundadora de GWL Voices recuerda que "había una convicción muy fuerte de que era el momento de una mujer. La oferta femenina era amplia, diversa y con trayectorias muy sólidas". Sin embargo, ninguna de ellas fue elegida.

Más allá de la decepción personal, Malcorra describe la tristeza que le provocó comprobar que "ninguna mujer fuera considerada suficientemente a la altura" para ocupar el cargo. "Ahí tomé conciencia de que hay espacios que siguen siendo muy restrictivos", afirma.

La cuestión no es si hay opciones. La cuestión es si hay voluntad de dar esa oportunidad
Susana Malcorra
Exministra de Exteriores de Argentina y cofundadora de GWL Voices

Con una nueva elección en el horizonte, Malcorra cree que el panorama vuelve a ser prometedor, al menos sobre el papel. "(Este año) vamos a tener una lista interesante de candidatos y candidatas. No será por falta de mujeres preparadas si esto no se concreta", asegura.

Por rotación geográfica no escrita, América Latina y el Caribe deberían tener protagonismo en las próximas elecciones a la Secretaría, aunque Malcorra subraya que la decisión final recae, como siempre, en el Consejo de Seguridad y especialmente en sus cinco miembros permanentes: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. "La cuestión no es si hay opciones. La cuestión es si hay voluntad de dar esa oportunidad".

Para Malcorra, la propia Carta de la ONU ofrece la clave: "Habla de 'nosotros, los pueblos'. No de hombres. Y los pueblos somos hombres y mujeres, siendo las mujeres mayoría".

¿Por qué una mujer ahora?

Más allá del simbolismo, que considera importante en un momento de crisis de confianza en el sistema, Malcorra cree que una mujer al frente de la ONU podría aportar una forma distinta de liderazgo. "Las mujeres tendemos a abrir puertas, tender puentes, escuchar más. En un momento de tanta tensión, eso puede ser muy valioso".

Aclara que ningún secretario general, hombre o mujer, puede resolverlo todo en solitario. "La clave está en construir equipos sólidos y generar consensos con los gobiernos. Pero la forma de hacerlo importa".

Nunca se va a admitir que haya una evaluación distinta, pero los sesgos existen
Susana Malcorra
Exministra de Exteriores de Argentina y cofundadora de GWL Voices

Malcorra rechaza la idea de que la falta de una mujer al frente de la ONU se deba a carencias de experiencia o liderazgo. A su juicio, el problema está en criterios implícitos que rara vez se reconocen abiertamente. "Nunca se va a admitir que haya una evaluación distinta, pero los sesgos existen. A las mujeres se nos juzga por ser demasiado duras o demasiado blandas, demasiado fuertes o demasiado suaves. Ese tipo de evaluación no suele aplicarse igual a los hombres".

También cuestiona el argumento recurrente del mérito: "Asumimos que durante 80 años quienes ocuparon la Secretaría General tenían mérito. No hay razón para pensar que una mujer con mérito y experiencia no pueda hacerlo ahora".

¿Y si vuelve a ser un hombre?

Si en esta ocasión la ONU vuelve a elegir a un hombre, el mensaje, advierte, no sería neutro. "En un momento en el que se habla tanto de cambio, reforma y refundación, sería una señal que no es positiva. Los símbolos importan". Sin embargo, Malcorra evita el maniqueísmo: "No digo que elegir a un hombre sea un fracaso total, pero sería una oportunidad perdida".

Malcorra es clara cuando se le pregunta si volvería a presentarse. "Tuve mi oportunidad en 2016. Creo que hay un momento para cada cosa, y el mío ya pasó". Hoy, su trabajo está en otro lugar: asegurar que no falten mujeres cuando llegue el momento de decidir, a través de iniciativas como GWL Voices, fundada junto a otras excandidatas a la Secretaría General de la ONU. "Nuestro rol es abrir el camino".

A las mujeres que hoy trabajan en la diplomacia internacional y aspiran a los puestos más altos, Malcorra les deja un mensaje claro: "Nada de esto es fácil. Los espacios de poder no se ceden solos. Hay que tener convicción, determinación y ser una misma. Los valores importan. Y no hay que ceder en esa determinación".

Susana Malcorra, en una entrevista con Euronews.
Susana Malcorra, en una entrevista con Euronews. Euronews

Una institución profundamente desigual

El informe 'Las mujeres en el multilateralismo 2026', elaborado por GWL Voices, concluye que la promesa de igualdad recogida en la Carta de las Naciones Unidas se ha cumplido solo de forma parcial: pese al avance de las mujeres en múltiples ámbitos de liderazgo, continúan infrarrepresentadas en los espacios donde se concentra el poder.

La mayor evidencia está en la propia Secretaría General. Desde 1945, el puesto nunca ha sido ocupado por una mujer y el historial de candidaturas refleja una exclusión sostenida: de más de 40 candidaturas registradas a lo largo de ocho décadas, solo ocho han correspondido a mujeres. Durante las primeras seis décadas de la organización, subraya el informe, no se consideró oficialmente a ninguna candidata.

El primer hito no llegó hasta 2006, cuando Vaira Vīķe-Freiberga, entonces presidenta de Letonia, fue la única mujer candidata en un proceso aún dominado por hombres. Diez años después, en 2016, se produjo el gran punto de inflexión: con un procedimiento más transparente, hubo 13 candidaturas y siete de ellas fueron femeninas, la mayor presencia de mujeres de la historia en esta carrera. Aun así, el cargo recayó en António Guterres.

La investigación apunta también al principal cuello de botella del sistema: el Consejo de Seguridad. Aunque la Asamblea General nombra formalmente a la persona elegida, solo puede hacerlo a recomendación del Consejo, donde los cinco miembros permanentes conservan el derecho de veto, una barrera que condiciona cualquier candidatura por muy amplio que sea su respaldo internacional.

Más allá de la Secretaría General, los datos muestran avances, pero desiguales. En el conjunto de 62 organizaciones multilaterales analizadas, el 46% está actualmente liderado por una mujer, una cifra que roza la paridad y que ha aumentado desde el 42% en 2023. Sin embargo, el informe advierte de que el progreso convive con inercias persistentes: 21 organizaciones nunca han tenido a una mujer al frente y otras 20 solo han elegido a una en toda su historia.

En el corazón político y operativo del sistema, la Secretaría de la ONU ofrece una imagen de cambio más tangible. En 14 entidades clave examinadas, el porcentaje histórico de mujeres líderes es del 26%, pero la cifra actual asciende al 50%, con siete instituciones dirigidas hoy por mujeres. Aun así, tres de esas entidades nunca han estado lideradas por una mujer, lo que confirma que la paridad no avanza al mismo ritmo en todos los ámbitos.

Donde el estancamiento es más evidente es en la representación de los Estados, especialmente en la diplomacia más visible. En 2025, las mujeres son el 23% de los representantes permanentes ante la ONU en Nueva York. La proporción mejora en otras sedes (34% en Ginebra y 31% en Viena), pero sigue lejos de una representación equilibrada. El informe añade otro dato revelador: 72 países nunca han enviado a una mujer como representante permanente en Nueva York y 63 solo lo han hecho una vez.

La brecha se agranda en los órganos donde se toman decisiones. En los 32 órganos de gobierno estudiados, las mujeres representan de media un 29% de sus miembros. En el grupo de instituciones que GWL Voices monitoriza de forma comparable desde 2023, la cifra apenas se mueve y se mantiene en torno al 28%-30%, un indicador de que el cambio es más lento precisamente en los espacios donde los gobiernos deciden prioridades, supervisan y nombran liderazgos.

En conjunto, el informe dibuja un patrón claro: el sistema multilateral ha demostrado que la paridad puede acercarse cuando se prioriza y se mide, pero la resistencia persiste en los niveles de mayor poder político. Para GWL Voices, la conclusión es directa: los principios de igualdad proclamados por la ONU seguirán siendo incompletos mientras su máximo cargo no refleje esa diversidad.

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