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Cómo salvar nuestro patrimonio cultural de la amenaza climática

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Cómo salvar nuestro patrimonio cultural de la amenaza climática

Cómo salvar nuestro patrimonio cultural de la amenaza climática
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El Palazzo dei Consoli, del siglo XIV, es uno de los edificios más emblemáticos de Gubbio, en la región italiana de Umbría, muy cerca de Toscana. El edificio acoge exposiciones de arte y arqueología pero en sus muros de piedra están apareciendo grietas que llevan a pensar que el piso del palacio se está moviendo. Según los expertos este desplazamiento podría deberse al cambio climático, ya que las lluvias son cada vez más intensas y frecuentes. La ciudad se está tomando esta amenaza muy en serio.

"Gubbio es una ciudad construida en piedra, es un elemento muy valioso para nosotros. Tenemos que mantenerlo bajo control", cuenta Filippo Mario Stirati, alcalde de esta ciudad medieval italiana.

Proyecto de investigación europeo 'Heracles'

Varios científicos estudian los efectos del cambio climático en monumentos antiguos. Sus métodos van desde la observación por vía satélite que indica el desplazamiento del terreno hasta las exploraciones electromagnéticas y los sondeos locales de las paredes con una herramienta de perforación sensible a la presión.

"En primer lugar, este examen nos dice lo dura que es la piedra. En el siguiente paso, un análisis químico de los residuos de la perforación revelará la composición mineralógica de la misma, mostrando posibles productos de la erosión, como sales solubles", explica Giannis Grammatikakis, experto en Conservación de la Universidad de Creta.

Una ciudad en una colina; Gubbio sabe muy bien hasta qué punto las lluvias pueden derribar muros de piedra. En el pasado, partes del antiguo perímetro de defensa de la ciudad ya se han derrumbado bajo el peso del terreno movedizo. Las lluvias han debilitado el sistema de contección , y las piedras están cayendo. Lo que queda de la muralla está sometido ahora cuidadosamente a control.

"En los últimos 3 años, hemos sufrido eventos climáticos extremos; ha llovido mucho más de lo normal y esto está afectando a las estructuras de las paredes que hacen de contención", adelanta Francesco Tosti, ingeniero civil en Gubbio

Gubbio no es el único lugar donde los científicos estudian la amenaza climática. Las fluctuaciones climáticas son especialmente preocupantes en las zonas costeras, ricas en monumentos antiguos como Koules, la fortaleza veneciana de Creta.

Las olas que golpean la fortaleza del siglo XVI erosionan constantemente sus murallas. El cambio climático cambia la dirección del viento y el movimiento de las olas. ¿Cómo puede afectar esto a las estructuras de piedra? En el fondo del mar podemos hallar algunas pistas, como la instalación de un sonar para averiguar el impacto real del mar sobre las piedras que se encuentran sumergidas.

"Este aparato electroacústico nos permite entender la imagen del fondo marino. En los escaneos, podemos ver claramente cavidades en fortificaciones submarinas. Después de un estudio en profundidad de esta área, observamos cómo estas cavidades cambian con el tiempo. De esta forma podemos analizar los cambios del daño erosivo", manifesta Stelios Petrakis, oceonógrafo.

En el fondo marino, los investigadores han instalado sensores que registran continuamente la temperatura del agua y la altura de las olas. Dos veces al año, los científicos realizan inmersiones para recuperar datos de estos sensores.

"Necesitamos estos datos para nuestro modelo digital de cómo las olas afectan a la fortaleza de Koules. Necesitamos saber la energía de las olas que golpean la fortaleza. Combinando esto con mediciones anteriores, podemos hacer previsiones a corto y largo plazo y ver cómo evolucionará la energía de las olas debido al cambio climático", detalla el oceonófrafo George Alexandrakis.

Después de recoger los datos para su estudio, los investigadores vuelven a colocar de nuevo los sensores en el fondo marino para los seis meses siguientes.

Algunos de los efectos se pueden detectar incluso dentro de la fortaleza., gracias a un instrumento que desprende un poderoso láser en la superficie de la pared, convirtiendo sus partículas en plasma que puede ser analizado químicamente.

"El cloruro de sodio, la sal, se acumula en la superficie de la pared. Es uno de los efectos del mar en la fortaleza. El agua que penetra en la pared y cambia su estructura química, lo que también afecta al monumento en su conjunto de forma significativa", manifiesta Panagiotis Siozos, físico, IESL-FORTH.

Las autoridades locales utilizan los datos recogidos por los científicos para tener una idea mejor de cómo mantener este lugar en el futuro. Existe la preocupación de que con el cambio climático, los viejos edificios de piedra se degradarán más rápido, haciendo que su mantenimiento sea más caro.

"Ya hemos llevado a cabo una gran campaña de restauración aquí, pero queremos seguir controlando el edificio para ver cuántas medidas serán necesarias para su mantenmiento durante los próximos 500 años", matiza Vassiliki Sythiakakis, director de antigüedades de Heraklion, Creta

El palacio de Knossos, el mítico yacimiento del Laberinto del Minotauro, fue parcialmente restaurado hace cien años con hormigón armado. Los extremos climáticos están ahora debilitando el cemento, al oxidarse el hierro de su interior. Para preservar este sitio único, se necesitan nuevos tipos de cemento y sistemas de contención.

"Nuestro proyecto de investigación ayudará a crear nuevos materiales y a ponerlos a disposición de los restauradores, para que finalmente tengamos una solución adecuada para este monumento en particular. Eso nos ayudaría a proteger mejor este patrimonio", explica Elisabeth Kavoulaki, arqueóloga en Heraklion.

Los científicos han desarrollado nuevos sistemas de sujección, añadiendo nanopartículas y micropartículas que mejoran su resistencia a la intemperie. El nuevo cemento es similar al utilizado originalmente, pero menos poroso, por lo que el aire no puede penetrarlo con la misma facilidad.

"Los resultados prácticos se pueden aplicar directamente en este sitio arqueológico, uno de los más importantes y significativos de Europa, y cuna de la primera civilización europea de la cuenca mediterránea", cuenta Giuseppina Padeletti, coordinadora del proyecto Heracles.

Venecia, Otro tesoro cultural amenazado por el cambio climático

El museo de arte Moderno en el Gran Canal acoge obras de futuristas italianos y modernistas estadounidenses, tanto pinturas como esculturas. Pero algunos de los materiales y técnicas experimentales utilizados en el arte contemporáneo hacen que su preservación sea particularmente difícil.

"En el arte del siglo XX se utilizaron muchos materiales nuevos, por lo que quizás sea un poco más complicado que en años anteriores. Es muy importante que podamos conservarlo, para el público y las generaciones futuras", opina Karole Vail, directora de la colección Peggy Guggenheim.

Hoy en día, las pinturas de valor incalculable están protegidas por un cristal. Pero en la época de Peggy Guggenheim, a menudo se exhibían al natural. Parte de su brillo original se perdió debido al polvo y la suciedad, que pueden ser muy difíciles de eliminar.

"Este cuadro de Jackson Pollock tiene un problema de conservación, porque el pintor utilizó una pintura muy gruesa. Con el paso de los años, el polvo acaba por incrustarse en ellas", manifesta Luciano Pensabene Buemi, conservador jefe de la colección Peggy Guggenheim

Para resolver este problema, los conservadores contaron con la ayuda de unos expertos que trabajaban en otro proyecto de investigación europeo, Nanorestart. Una de las pinturas de la colección de Pollock ya ha sido limpiada usando este hidrogel especializado..

"El hecho de que este gel sea muy flexible le permite adaptarse a la superficie - como ven, se adapta peerfectamente a mis dedos. Y es muy elástico, lo que permite posicionarlo sin que se rompa cuando lo retiramos. Tampoco deja residuos en la superficie, lo que es una gran ventaja para garantizar la protección de la obra de arte", explica Maria Laura Peetrozzellis, conservadora, colección Peggy Guggenheim.

A diferencia de los métodos tradicionales como los bastoncillos de algodón, el hidrogel no deja ninguna fibra enredada en la superficie de la pintura durante la limpieza. Es seguro para la piel y, lo más importante, el gel elimina el polvo de forma rápida y eficaz.

Este laboratorio de la Universidad de Florencia ha desarrollado el hidrogel con materiales comúnmente utilizados en aplicaciones médicas, como las lentes de contacto.

Un proceso de producción afinado crea las estructuras micro y nano-escópicas necesarias dentro del gel.

"Estas dos estructuras son importantes, porque el líquido debe fluir a través de estos canales y viajar entre diferentes células dentro del gel. Al modificar estas dos estructuras, podemos determinar las propiedades finales del gel", relata Piero Bablioni, presidente de Qu´´imica Física en la Universidad de Florencia y coordinador del proyecto Nanorestart.

Este método no sólo ayuda a los conservadores a la limpieza de la obra. Aquí, el hidrogel empapado con un disolvente permite remover cuidadosamente una pieza de cinta adhesiva de una obra de arte frágil sin dañar su superficie.

"Es posible aplicar el gel y lograr una liberación extremadamente lenta del disolvente, dando al restaurador más control sobre el trabajo, en este caso, la eliminación de la cinta adhesiva", explica Antonio Mirabile, restaurador de papel.

El potencial de este gel nanoestructurado va más allá de la restauración artística: puede utilizarse, por ejemplo, para eliminar revestimientos de diversas superficies, que es una aplicación de ingeniería común.

"Ya estamos recibiendo solicitudes de varias empresas que desean distribuir este producto en exclusiva en Europa, China o India. Vemos que el mercado potencial es suficientemente grande", adelanta Piero Baglioni, coordinador del proyecto Nanorestart.

Desde los cambios climáticos a escala planetaria hasta las manchas microscópicas de polvo, los científicos están librando muchas batallas para defender el patrimonio de nuestro arte y nuestra historia.

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