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¿Qué lleva a Manuel Valls a probar suerte en Barcelona?

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¿Qué lleva a Manuel Valls a probar suerte en Barcelona?

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El exprimer ministro francés, Manuel Valls,ha anunciado este martes su candidatura a las elecciones municipales del próximo 26 de mayo en Barcelona. Todo parece indicar que se presentará bajo una plataforma en coalición con el partido de centro-derecha Ciudadanos y con la bandera del europeísmo frente a los nacionalismos. Su líder Albert Rivera ya le ha deseado suerte.

Con 56 años de edad, el político está dispuesto a emprender una “nueva vida” en España, después de que su popularidad haya caído fuertemente en Francia.

Nacido en la capital catalana en 1962, este aficionado del Barça creció en París y se naturalizó francés a los veinte años, perdiendo su nacionalidad española.

Hijo del pintor catalán Xavier Valls y de madre suiza-italiana, Manuel Valls afirmó que había vivido "plenamente esta triple cultura española - y catalana -, italiana y francesa", durante una entrevista con Le Parisien en 2015.

Todavía diputado en Francia

Mientras que sus simpatizantes lo felicitan por su reconversión, sus opositores denuncian la falta de responsabilidad que ha manifestado desde que fue elegido como diputado en la Asamblea en junio de 2017.

Valls, que sigue ocupando el cargo de diputado en Francia, asistió a 24 de las 99 sesiones que tuvieron lugar, según informa France 2. Sin embargo, sigue recibiendo el mismo salario.

Esto ha generado muchas dudas en los medios franceses, que se preguntan de donde viene el dinero que Valls utiliza para financiar su campaña. En diciembre pasado, ElNacional.cat reveló que una asociación de empresarios españoles, habría pedido ayuda a sus miembros para financiar las reuniones públicas y viajes de Valls. El medio de comunicación dice haber tenido acceso a un correo electrónico en el que el Secretario General del Círculo de Empresarios pedía alrededor de 40.000 euros a varias empresas para financiar dos jornadas, una en Barcelona y otra en Madrid.

Captura de pantalla de France 2

Pero al ex primer ministro francés parece no importarle lo que digan sus adversarios en Francia. ”Solo hay una cosa que me importa, y es cómo me percibirán en Barcelona”, confesó Valls al medio francés L’Express a principios de septiembre.

En su comparecencia ha prometido dimitir la semana que viene de todas sus responsabilidades en Francia.

Un amargo recuerdo para el Partido Socialista

Manuel Valls se inició a la política a muy temprana edad y fue elegido alcalde de Évry de 2001 a 2012, una ciudad situada en la región de Isla de Francia conocida por ser conflictiva. Aprovechó de este periodo para ganar la popularidad que le permitió llegar a convertirse en ministro del Interior de 2012 a 2014. Finalmente, en 2014, asumió el cargo de primer ministro francés, investido por el expresidente François Hollande.

En Francia, Valls se ha ganado la reputación de ser un político autoritario de corte conservador y ha dejado un amargo recuerdo al Partido Socialista. Se ha destacado por su dura política migratoria al frente del Ministerio del Interior francés y su postura favorable a la expulsión de inmigrantes. También apoyó la Ley del Trabajo que provocó violentas protestas en Francia. Siempre ha reivindicado el acercamiento entre los “progresistas” de izquierda y derecha.

"La ideología ha conducido a desastres, pero la izquierda que defiendo guarda un ideal: la emancipación individual. Es pragmática, reformista y republicana", dijo el ex primer ministro en 2014.

Durante este periodo aprovechó para denunciar a una "izquierda desfasada", afirmando que “quería a las empresas” y aprobando la prohibición del burkini por parte de los alcaldes de derecha.

Valls se presentó como candidato para las primarias del Partido Socialista en 2017, para postularse a las elecciones presidenciales. Sin embargo, tras su derrota contra Benoît Hamon, decidió cambiarse de bando y apoyar a Emmanuel Macroncomo diputado afiliado, lo que también generó muchas críticas.

"A Valls ya no le quedan amigos. Ha decepcionado y traicionado a todo el mundo, ni siquiera ha ayudado a sus seguidores a encontrar trabajo…", comentó una conocida suya.

¿Podrá conquistar la alcaldía de Barcelona?

“No”, Valls no tiene ninguna opción de seducir a los barceloneses, afirma a Euronews Abel Escribà Folch, politólogo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, quien define a Valls de "completo outsider”.

Los votantes necesitan conocer a los candidatos, “eso algo importante, sobre todo en unas elecciones locales”, asegura Escribá Folch. "Los partidos tienen permanencias, una implantación local en los barrios de Barcelona... Conocen a la gente".

"Con mi hermana Giovanna, delante de casa de los padres. Horta. Barcelona", publicaba el político francés en su Twitter en uno de sus intentos por mostrar su barcelonismo.

El politólogo asegura que Valls tendría una oportunidad si Ciudadanos se convierte en el primer partido de Barcelona por la fragmentación del sistema político, pero asegura que su principal debilidad es estar completamente descontectado de la ciudad. "Quizás Manuel Valls tiene buenas conexiones con los habitantes más privilegiados de Barcelona, los de las "alturas de Barcelona" pero eso no quiere decir que conozca los problemas de la ciudad.

Su reputación en Francia también juega en su contra, para mucha gente la candidatura es oportunista y pcoco creíble, rozando con el ridículo, explica Escribá Folch.

El programa satírico Polònia de hecho ya ha realizado alguna pariodia destacando lo poco que conocería Valls de la Ciudad Condal.

Algunos célebres tuiteros también han dado su particular "bienvenida" al personaje.

Pareja de una millonaria catalana

Padre de cuatro hijos, nacidos de un primer matrimonio, Valls volvió a casarse en 2010 con la violinista Anne Gravoin, de la que se separó en abril.

Sin embargo, su soltería no duró mucho tiempo, según la prensa española, que ha informado en las últimas semanas que el ex primer ministro francés mantiene, supuestamente, una relación amorosa con Susana Gallardo, una rica heredera catalana de una empresa farmacéutica. Al igual que Valls, su supuesta pareja es una fiel defensora de la causa antindependentista.