La Agencia Internacional de la Energía, que agrupa a 32 países, ha acordado por unanimidad liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas mundiales para evitar cortes de suministro y calmar a unos mercados inquietos por la guerra con Irán.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó el miércoles de que sus países miembros han acordado liberar 400 millones de barriles de petróleo en respuesta a la guerra con Irán, la mayor distribución de emergencia de la historia y más del doble de la realizada tras la invasión rusa de Ucrania.
"Los retos que afronta actualmente el mercado del petróleo no tienen precedentes por su magnitud, por eso me alegra mucho que los países miembros de la AIE hayan respondido con una acción colectiva de emergencia de un tamaño igualmente sin precedentes", afirmó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.
"Los mercados del petróleo son globales, por lo que la respuesta a las grandes perturbaciones también debe ser global. La seguridad energética forma parte del mandato fundacional de la AIE y me complace que los miembros de la Agencia estén demostrando una sólida solidaridad al tomar juntos medidas decisivas".
La decisión busca abaratar el petróleo mientras la crisis con Irán y la consiguiente interrupción de los envíos a través del estrecho de Ormuz siguen provocando fuertes sacudidas en los mercados energéticos.
El calendario de liberación variará según las circunstancias nacionales de cada país miembro y se detallará más adelante.
La cantidad acordada equivale aproximadamente a 20 días de flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por donde cruzan de media 20 millones de barriles diarios.
Durante una reunión de los miembros del G7 celebrada por videoconferencia, el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que aumentar la producción mundial de petróleo es una prioridad de cara al futuro y que las trabas a las exportaciones deberían ser mínimas.
"Quiero implicar a terceros para evitar cualquier tipo de restricción a las exportaciones de petróleo y gas que pueda desestabilizar el mercado y generar más volatilidad", subrayó Macron.
El G7 abordó también las sanciones a Rusia y Macron señaló que los países coincidieron en que "la situación no justifica levantar ninguna sanción".
La semana pasada, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció una exención de 30 días que permite a las refinerías indias comprar petróleo ruso de buques actualmente varados en el mar, una medida que expira el 4 de abril y que no se aplicará a nuevos cargamentos.
La exención se limita al petróleo que ya se encuentra en el mar y no supone una relajación general de las sanciones, y Bessent la describió como una "medida deliberadamente de corto plazo" que no reportará un beneficio financiero significativo a Rusia.
Un G7 unido ante la crisis
Antes de este anuncio, Alemania y Austria ya habían manifestado que liberarían parte de sus reservas de petróleo tras la petición de la AIE.
Japón también anunció que empezará a liberar parte de sus reservas a partir del próximo lunes.
Alemania y Japón son miembros del Grupo de los Siete, o G7, un foro económico intergubernamental en el que también participan Estados Unidos, el Reino Unido, Italia, Canadá y Francia, y que ha celebrado conversaciones de urgencia en los últimos dos días ante el encarecimiento del petróleo.
El G7 no acordó de inmediato liberar sus propias reservas.
En su lugar, pidió a la AIE que evaluara la situación y elaborara opciones para una liberación coordinada de las reservas estratégicas.
A continuación, la AIE convocó una reunión extraordinaria de sus 32 gobiernos miembros para decidir si actuaba.
De esa reunión ha salido el acuerdo para liberar los 400 millones de barriles ahora previstos.
El papel del G7 ha sido político, al marcar la dirección y pedir un plan. El de la AIE es técnico, al encargarse de aprobar formalmente y coordinar una liberación que se traduzca en la entrada efectiva de petróleo en el mercado.
El anuncio llegó mientras el Brent, el crudo de referencia internacional, se mantenía en torno a un 20% por encima del nivel registrado cuando comenzó la guerra, pese a haber caído con claridad desde los máximos del lunes.
Los consumidores de todo el mundo ya notan el impacto en las gasolineras.
La mayor liberación colectiva previa de reservas de emergencia por parte de los países miembros de la AIE fue de 182,7 millones de barriles, tras el impacto energético provocado por la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022.
Los miembros de la AIE cuentan actualmente con más de 1.200 millones de barriles de reservas públicas de emergencia, a los que se suman otros 600 millones de barriles de existencias industriales almacenados por obligación gubernamental.
El martes, los ministros de Energía del G7 anunciaron que respaldaban en principio "la aplicación de medidas proactivas para hacer frente a la situación, incluido el uso de reservas estratégicas", lo que preparó el terreno para la respuesta coordinada del miércoles.
En respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán ha atacado buques comerciales en todo el golfo Pérsico, intensificando una campaña para presionar a esta región rica en petróleo en un contexto de crecientes preocupaciones sobre el suministro energético mundial.
Irán ha paralizado de facto el tráfico de cargueros por el estrecho de Ormuz, lo que significa que en torno a una quinta parte del petróleo mundial no se está enviando actualmente desde el golfo Pérsico hacia el océano Índico.
El Ejército de Estados Unidos afirmó el martes que había destruido 16 lanchas minadoras iraníes cerca del estrecho, aunque el presidente Donald Trump señaló en mensajes en redes sociales que no había informes confirmados de que Irán estuviera minando el paso.
Si el estrecho llegara a ser minado, los expertos señalan que podrían hacer falta al menos varias semanas para despejarlo una vez concluido el conflicto.
¿Flotas en la sombra?
Pese a las perturbaciones, parte del tráfico continúa.
La firma de seguridad Neptune P2P Group informó el miércoles de que siete buques habían atravesado el estrecho desde el 8 de marzo, cinco de ellos vinculados a navieras asociadas con Irán.
En circunstancias normales, por el estrecho transitan a diario más de 100 buques.
Algunos petroleros realizan los llamados tránsitos 'oscuros', apagando sus sistemas de identificación automática (AIS), una práctica habitualmente asociada a buques que transportan crudo iraní sujeto a sanciones.
La empresa de seguimiento de materias primas Kpler señaló que Irán ha reanudado entretanto las exportaciones de crudo a través de su terminal petrolera de Jask, en el golfo de Omán, y que un petrolero cargó allí aproximadamente dos millones de barriles el 7 de marzo, lo que sugiere que Teherán mantiene cierta capacidad para desviar crudo al margen del estrecho.
Teherán ha atacado también yacimientos y refinerías en países del golfo, con el objetivo de provocar suficiente daño económico a escala mundial como para presionar a Estados Unidos e Israel a que pongan fin a sus ataques.
Según la AIE, los volúmenes de exportación de crudo y productos refinados se sitúan actualmente por debajo del 10% de los niveles anteriores a la guerra.