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Las sanciones reducen los ingresos petroleros de Rusia y presionan su economía

ARCHIVO. Un petrolero está amarrado en el complejo Sheskharis, parte de Chernomortransneft JSC, filial de Transneft PJSC, en Novorossiysk, Rusia, 11 oct. 2022.
ARCHIVO. Un petrolero está amarrado en el complejo Sheskharis, parte de Chernomortransneft JSC, filial de Transneft PJSC, en Novorosíisk, Rusia, el 11 de octubre de 2022. Derechos de autor  AP
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Por Euronews with AP
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El Kremlin sube impuestos y se endeuda para compensar la caída de los ingresos petroleros y la desaceleración económica.

Las exportaciones de petróleo y gas han sostenido las finanzas de Rusia durante toda su guerra contra Ucrania. Pero a medida que se acerca el cuarto aniversario de la invasión a gran escala, esos flujos de dinero se han reducido de repente hasta mínimos no vistos en años.

La causa son las nuevas medidas punitivas de Estados Unidos y la Unión Europea, la presión arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump sobre India y una campaña cada vez más estricta contra la flota de petroleros que eluden las sanciones y transportan crudo ruso.

La caída de los ingresos está obligando al presidente Vladímir Putin a endeudarse con los bancos rusos y a subir los impuestos, lo que de momento permite mantener las finanzas del Estado a flote. Pero esas medidas solo aumentan las tensiones en una economía de guerra ahora lastrada por la ralentización del crecimiento y una inflación persistente.

En enero, los ingresos del Estado ruso procedentes de los impuestos a las industrias del petróleo y el gas bajaron hasta 393.000 millones de rublos (4.270 millones de euros), frente a los 587.000 millones (6.370 millones de euros) de diciembre y a 1,12 billones de rublos (12.160 millones de euros) en enero de 2025.

Esa cifra es la más baja desde la pandemia de COVID-19, señala Janis Kluge, experto en economía rusa del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.

Un nuevo enfoque de las sanciones

Para presionar al Kremlin y que detenga los combates en Ucrania, la Administración Trump impuso sanciones a las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, en noviembre. Eso implica que cualquiera que compre o transporte su petróleo se arriesga a quedar desconectado del sistema bancario estadounidense, una seria preocupación para cualquier multinacional.

A ello se suma que, el 21 de enero, la UE empezó a prohibir los combustibles elaborados a partir de crudo ruso, lo que impide que se refinen en terceros países y se envíen después a Europa en forma de gasolina o gasóleo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso el viernes una prohibición total de los servicios de transporte marítimo para el petróleo ruso, al afirmar que las sanciones ofrecen un instrumento de presión para obligar a Rusia a detener la guerra.

"Debemos ser realistas, Rusia solo se sentará a la mesa con una intención genuina si se le presiona para ello", afirmó. La prohibición general, defendida anteriormente por Finlandia y Suecia, impediría a las empresas de la UE prestar cualquier tipo de servicio, como seguros, transporte o acceso a puertos, a los buques que transporten crudo ruso.

Las últimas sanciones van un paso más allá del tope al precio del petróleo impuesto por el Grupo de los Siete bajo la Administración Biden. El tope de 60 dólares por barril (50,37 euros), aplicado a través de aseguradoras y navieras con sede en países del G-7, tenía como objetivo reducir los beneficios de Rusia, no prohibir las importaciones, por el temor a un encarecimiento de la energía.

El límite redujo temporalmente los ingresos petroleros del Gobierno, sobre todo después de que el veto de la UE a la mayor parte del petróleo ruso transportado por mar obligara a Moscú a desviar sus ventas hacia China e India. Pero Rusia construyó una 'flota en la sombra' de petroleros envejecidos que operan al margen de ese tope y los ingresos volvieron a aumentar.

Presión sobre India para que frene las importaciones de petróleo ruso

El 3 de febrero, Trump aceptó reducir los aranceles a India del 25% al 18%, al asegurar que el presidente indio, Narendra Modi, se había comprometido a detener las importaciones de crudo ruso. El pasado viernes, Estados Unidos eliminó un arancel adicional del 25% impuesto por la continuidad de las compras de petróleo ruso.

Modi no se ha pronunciado. El portavoz de Exteriores, Randhir Jaiswal, afirmó que la estrategia de India pasa por "diversificar nuestras fuentes de energía de acuerdo con las condiciones objetivas del mercado". El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, subrayó que Moscú sigue de cerca estas declaraciones y mantiene su compromiso con la "asociación estratégica avanzada" con Nueva Delhi.

En cualquier caso, los envíos de petróleo ruso a India han disminuido en las últimas semanas, de dos millones de barriles diarios en octubre a un 1.300.000 al día en diciembre, según datos de la Escuela de Economía de Kiev y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. La firma de análisis Kpler considera que "es poco probable que India se desvincule por completo a corto plazo" de la energía rusa barata.

Los aliados de Ucrania han sancionado cada vez más a petroleros individuales de la 'flota fantasma' para disuadir a los clientes de comprar su petróleo, elevando el número de buques afectados a 640 entre Estados Unidos, el Reino Unido y la UE.

Las fuerzas estadounidenses han incautado buques vinculados al petróleo venezolano sancionado, incluido uno que navegaba bajo bandera rusa, mientras que Francia interceptó brevemente un barco sospechoso de pertenecer a la 'shadow fleet'. Los ataques ucranianos han alcanzado refinerías, oleoductos, terminales de exportación y petroleros rusos.

El petróleo ruso se vende con un fuerte descuento

Los compradores exigen ahora rebajas mayores en el petróleo ruso para compensar el riesgo de vulnerar las sanciones estadounidenses y las dificultades de encontrar vías de pago alternativas que esquiven a unos bancos reacios a gestionar estas operaciones.

El descuento se amplió hasta unos 25 dólares por barril (21 euros) en diciembre, cuando la principal exportación de crudo de Rusia, la mezcla Urals, cayó por debajo de 38 dólares por barril (32 euros), frente a unos 62,50 dólares (52,48 euros) del Brent, la referencia internacional.

Como los impuestos rusos a la producción de petróleo se calculan en función del precio del crudo, esa rebaja merma los ingresos del Estado.

ARCHIVO. Depósitos en el yacimiento petrolífero de Priobskoye, cerca de Nefteyugansk, en Siberia occidental, Rusia. 5 de abril de 2006.
ARCHIVO. Depósitos en el yacimiento petrolífero de Priobskoye, cerca de Nefteyugansk, en Siberia occidental, Rusia. 5 de abril de 2006. Misha Japaridze/AP

"Es un efecto en cascada, un efecto dominó", señaló Mark Esposito, analista sénior especializado en crudo marítimo en S&P Global Energy. Incluir el diésel y la gasolina ha creado "un paquete de sanciones muy dinámico, un uno-dos que afecta no solo al flujo de crudo, sino también al de productos refinados a partir de esos barriles... Una forma universal de decir que, si procede de crudo ruso, queda fuera".

La reticencia a recibir cargamentos ha hecho que se acumule en el mar una cantidad desmesurada, unos 125 millones de barriles, almacenados en petroleros. Eso ha encarecido el coste de una capacidad ya escasa, con tarifas para los buques petroleros muy grandes que han llegado a 125.000 dólares diarios (104.965 euros).

El menor crecimiento tensiona el presupuesto ruso

A ello se suma que el crecimiento económico se ha estancado, a medida que el impulso del gasto vinculado a la guerra alcanza sus límites y la escasez de mano de obra pone techo a la posible expansión de las empresas. Y un menor crecimiento se traduce en menos ingresos fiscales.

El producto interior bruto apenas creció un 0,1% en el tercer trimestre. Las previsiones para este año oscilan entre el 0,6% y el 0,9%, frente a más del 4% registrado en 2023 y 2024. "Creo que en el Kremlin preocupa el equilibrio general del presupuesto, porque coincide con la desaceleración económica", apuntó Kluge. "Y al mismo tiempo, los costes de la guerra no están disminuyendo".

El Kremlin responde subiendo impuestos y endeudándose

El Kremlin ha recurrido a subidas de impuestos y a un mayor endeudamiento para cubrir el hueco dejado por la caída de los ingresos petroleros y por el menor crecimiento económico. El Parlamento controlado por el Kremlin, la Duma, elevó el impuesto sobre el valor añadido que se paga en las compras al consumo del 20% al 22% y aumentó los gravámenes sobre las importaciones de automóviles, los cigarrillos y el alcohol.

El Gobierno ha incrementado su endeudamiento con los bancos nacionales afines. Y el fondo soberano todavía dispone de reservas para tapar los agujeros del presupuesto. Así que el Kremlin tiene dinero, por ahora. Pero subir los impuestos puede frenar aún más el crecimiento. Y recurrir a la deuda entraña el riesgo de agravar la inflación, reducida al 5,6% gracias a unos tipos de interés del 16% fijados por el banco central, tras haber alcanzado un máximo del 21%.

"Démosle seis meses o un año y esto también podría influir en su visión de la guerra", señaló Kluge. "No creo que por ello busquen un acuerdo de paz, pero sí que podrían tratar de reducir la intensidad de los combates, concentrarse en determinadas zonas del frente y ralentizar la guerra. Esta sería la respuesta si se vuelve demasiado costosa".

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