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Va a por arándanos y halla los restos de un avión de la Segunda Guerra Mundial derribado en Polonia

Un bosque desvela un secreto de guerra: expertos de un museo analizan los restos de un avión cerca de Świnoujście
Un bosque desvela un secreto de guerra: expertos de museo analizan los restos de un avión cerca de Świnoujście Derechos de autor  Fort Gerharda - Muzeum Obrony Wybrzeża
Derechos de autor Fort Gerharda - Muzeum Obrony Wybrzeża
Por Tomasz Lezon
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Un hallazgo casual durante la recogida de bayas podría arrojar nueva luz sobre el pasado bélico de la localidad de Świnoujście. Restos de aluminio, munición quemada y un tubo de cobre con marcas de la RAF apuntan a un posible avión de la Segunda Guerra Mundial enterrado allí.

Iba a ser un paseo cualquiera por el bosque para recoger arándanos. Pero, en lugar de frutos silvestres, un vecino de Świnoujście se topó con un hallazgo que podría ayudar a resolver uno de los enigmas de la Segunda Guerra Mundial.

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En un bosque cercano a las instalaciones del Museo de la Defensa de la Costa, Fuerte Gerharda, el hombre encontró una hondonada poco habitual. A su alrededor aparecían numerosos restos de una estructura metálica. No parecían chatarra cualquiera. Entre las piezas esparcidas había trozos de planchas de aluminio, fragmentos estructurales y restos de munición calcinada.

Uno de los fragmentos hallados llegó a manos de los conservadores del museo. Y entonces comenzó una historia cuyo origen podría remontarse a hace más de ochenta años, en plena Segunda Guerra Mundial.

"A primera vista quedaba claro que no se trataba de chatarra cualquiera. La naturaleza de las planchas, el modo de remachado, las huellas de una estructura aeronáutica y la munición quemada sugerían que podíamos estar ante los restos de un avión", explicó Wiktor Czeszewski, del Museo de la Defensa de la Costa de Świnoujście.

Una primera pista lleva a la aviación británica

Uno de los hallazgos más importantes fueron los restos de munición. La identificación preliminar mostró que se trataba del calibre .303 British, un cartucho utilizado, entre otros, en las ametralladoras aéreas Browning británicas. Fue la primera señal clara de que las piezas podían proceder de un aparato de la aviación aliada.

La auténtica pista llegó, sin embargo, al limpiar con más detalle las piezas recuperadas. En uno de los pequeños fragmentos, un tubo de cobre, se localizó una marcación alfanumérica. El símbolo T7 resultó ser la clave para seguir tirando del hilo. Según la documentación técnica de la Real Fuerza Aérea británica (RAF), designaba un tipo de tubo de cobre sin soldadura utilizado en los circuitos de aceite, combustible, gas y otros sistemas de a bordo.

Aún más revelador fue el extremo del conducto. Todo apunta a que se trataba de un elemento de tipo Avimo, un acoplamiento de alta presión empleado en aviones británicos, entre ellos los equipados con los legendarios motores Rolls-Royce Merlin.

Estos propulsores se montaban en muchos de los aparatos más conocidos de la RAF, entre ellos los bombarderos Lancaster.

La historia que podría cerrar el círculo

Por ahora, el equipo del museo se muestra prudente a la hora de identificar el modelo concreto del aparato. Aún no existe certeza absoluta de que el fuselaje encontrado corresponda a un Lancaster, a un Mosquito o a otro avión que empleara soluciones técnicas similares.

Sin embargo, ha surgido una pista especialmente llamativa.

En el Museo de la Defensa de la Costa ya se conserva un gran fragmento del ala de un bombardero Lancaster, de unos cinco metros de longitud. Fue recuperado del mar Báltico en 2009 por unos pescadores.

Y lo más intrigante es que el lugar del hallazgo actual se encuentra a apenas un kilómetro en línea recta del punto donde apareció el ala.

"Podría ser el mismo avión", valoró Piotr Piwowarczyk, director del Museo de la Defensa de la Costa, Fuerte Gerharda.

El fragmento de ala rescatado hace años fue analizado minuciosamente. Gracias a esos estudios se lograron identificar los nombres de tres miembros de la tripulación. Eran aviadores que, en la fase final de la guerra, sobrevolaban la zona de Szczecin y Police, donde se encontraban importantes instalaciones industriales alemanas e infraestructuras portuarias.

¿Pertenecen los restos encontrados en el bosque a ese mismo avión? La respuesta todavía tendrá que esperar.

El bosque sigue guardando su secreto

El lugar del hallazgo ha sido asegurado. Se ha informado del descubrimiento al conservador regional de patrimonio, al distrito forestal de Międzyzdroje y a las instituciones encargadas de las sepulturas de guerra.

La zona no se ha señalizado de forma específica para no atraer a curiosos, buscadores de recuerdos ni coleccionistas.

Llama especialmente la atención el propio lugar del siniestro. El terreno presenta una forma claramente artificial y en la tierra se aprecia un fragmento de gran tamaño de la estructura incrustado.

"Esperamos que allí se estrellara la parte principal del avión", señaló Piotr Piwowarczyk.

Eso significa que, a unos metros bajo la superficie, podrían encontrarse más elementos del aparato. Tampoco puede descartarse el escenario más duro: que en el subsuelo sigan estando los restos de miembros de la tripulación.

"El lugar debe estudiarse de forma profesional. No se puede descartar que bajo tierra haya restos de miembros de la tripulación", subrayaron los representantes del museo.

Un tubo discreto puede abrir una gran historia

A veces los grandes descubrimientos empiezan con objetos pequeños. En este caso fue un pequeño tubo de cobre que, tras ser limpiado, dejó al descubierto una marcación que conducía a la tecnología aeronáutica británica.

¿Esconde el bosque de las afueras de Świnoujście el fuselaje de un Lancaster aliado? ¿Se conseguirán identificar los nombres de su tripulación? ¿Acabarán uniéndose los fragmentos hallados en tierra con el ala recuperada hace años?

A estas preguntas solo podrán responder las futuras excavaciones arqueológicas y los peritajes técnicos.

Hay, no obstante, algo seguro: la historia de este lugar acaba de empezar a desvelar un nuevo secreto. Y todo comenzó con un hombre que salió al bosque a recoger arándanos y encontró la pista de un avión de la época del mayor conflicto de la historia.

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