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En Gaza el personal sanitario, no da abasto, para hacer frente a un número de heridos creciente

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En Gaza el personal sanitario, no da abasto, para hacer frente a un número de heridos creciente

En Gaza el personal sanitario, no da abasto, para hacer frente a un número de heridos creciente
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La protesta palestina de la Gran Marcha del Retorno se ha traducido en centenares de muertos y más de 24.000 heridos. ¿Cómo sobrevivir con heridas de guerra invalidantes, en la sitiada Franja de Gaza?

El 30 de marzo de 2018 se inició la llamada Gran Marcha del Retorno en Gaza, concretamente en la frontera con Israel. Los palestinos quisieron llamar así la atención sobre once años de bloqueo y la lucha de cientos de miles de ellos que fueron expulsados de sus casas por Israel y quieren volver. Desde entonces más de 220 palestinos han sido abatidos por las fuerzas israelíes y más de 24.000 han resultado heridos

El sistema de atención de salud de Gaza lleva varios años sufriendo el cierre impuesto a la Franja de Gaza por la escasez crónica de medicamentos y suministros médicos esenciales para salvar vidas, así como por la falta de personal sanitario cualificado que pueda proporcionar un tratamiento de calidad

Ayadil Saparbekov OMS

El barrio de Malaka es uno de los puntos más activos en las manifestaciones multitudinarias de la Franja de Gaza, está al este de ésta ciudad. Todos los viernes, los palestinos acuden en masa hasta la alambrada, desafiando a las fuerzas israelíes. Hay hombres, mujeres, niños y familias al completo. Algunos sólo miran, pero el fuego es real. Por razones de seguridad, a nuestro equipo no se le permite acercarse a menos de 800 metros. La tienda de campaña de primeros auxilios está cerca. Llega un nuevo paciente con disparos en la pierna. Tiene 16 años. Le llamaremos Issam.

Bashar Murad, le atiende. "Estamos - dice - ante una fractura abierta y no sabemos si tenemos una lesión vascular o neurológica. Vamos a estabilizar aquí al paciente aquí y luego lo enviaremos a nuestro hospital".

El ritmo en esta tienda es frenético e incesante. A la mitad de las personas que llegan heridas se les da el alta rapidamente, lo cual alivia la tensión en los hospitales. Hay diez tiendas de campaña de primeros auxilios a lo largo de la valla, instaladas por el Ministerio de Salud y la Media Luna Roja Palestina, financiadas por el Departamento Europeo de Ayuda Humanitaria y que cuentan con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud.

Según Murad, "en el último mes los disparos que hemos observado en las víctimas que llegaron aquí se situaron fundamentalmente en los miembros inferiores. Antes se localizabán más bien en la parte superior: el pecho, el cuello o la cabeza".

Issam fue trasladado al Hospital Al Shifa, el principal centro sanitario de Gaza. Le tuvieron que amputar la pierna. Cuenta que "estaba agarrado a la valla, cubriendo a mis dos amigos que estaban cortando el alambre de púas. Algo pasó, no vi nada, noté simplemente que parte de mi pierna volaba y algo me golpeó en el estómago. He participado en la marcha todos los viernes porque estamos rodeados, sitiados. Sabemos que nos pueden herir pero tenemos que sacrificarnos".

Issam se suma a lista de casi un centenar de personas que han perdido algún miembro durante las manifestaciones. Los hospitales de Gaza estan repletos de pacientes heridos en las protestas. La afluencia masiva de traumatismos pone en jaque un sistema de salud al borde del colapso.

Ayadil Saparbekov, de la Organización Mundial de la Salud comenta que "el sistema de atención de salud de Gaza lleva varios años sufriendo el cierre impuesto a la Franja de Gaza por la escasez crónica de medicamentos y suministros médicos esenciales para salvar vidas, así como por la falta de personal sanitario cualificado que pueda proporcionar un tratamiento de calidad".

Desde que las manifestaciones comenzaron a intensificarse, la UE ha incrementado su apoyo a la ayuda urgente en términos de equipamiento médico y formación de personal especializado a través de sus socios sobre el terreno. Pero el número de heridos graves requiere más apoyo para el tratamiento a largo plazo. Ése parece ser el principal desafío. A la pregunta de cuántas personas van a necesitar asistencia a largo plazo, Filippo Ortolani, que forma parte del contingente de Ayuda Humanitaria de la UE explica que "estamos hablando de 5.000 personas, más o menos, heridas durante las manifestaciones, en los miembros inferiores, de las cuales alrededor de 400 o 500 necesitarán pasar hasta siete veces por el quirófano, y hasta tres años de reeducación continua. La Unión Europea va apoyar la asistencia sanitaria a largo plazo, mediante la instalación de una sala especializada, dedicada a la reconstrucción de las extremidades y del seguimiento post-operatorio de los heridos"

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En Khan Yunis, al sur de la Franja de Gaza tenemos cita con uno de esos pacientes a quienes les queda mucho tiempo de reeducación. Le llamaremos Ali. Le hirieron en avril, durante el segundo viernes de manifestaciones. Necesita un trasplante de hueso para su mandíbula, pero ni Israel ni Egipto le permiten salir de Gaza. Ali se toca la parte afectada y las cicatrices y explca que "el proyectil del gas lacrimógeno impactó directamente aquí. Entró en mi boca y se detuvo en el paladar. Sentí que todo giraba a mi alrededor. Me mareé. Me toqué la mejilla y vi sangre en el suelo, sentí que no tenía mandíbula en esa zona."

A Ali le han operado dos veces. Aquí los médicos no pueden hacer más por él que recetarle analgésicos para soportar el dolor. "No puedo vivir normalmente, como antes de la lesión. Me gustaría, al menos, poder comer algo de pan. Extraño el pan", confía.

En esta clínica de Khan Yunis se realiza el seguimiento de unos 200 pacientes al día. El número de casos ha aumentado un 20 por ciento desde el inicio de las manifestaciones, que aún prosiguen. Médicos del Mundo apoya a varias clínicas como esta en la Franja de Gaza, gracias a fondos de la UE.

Abdelrahim al Mahalawi, de Médicos del Mundo explica que aquí intervienen "en casos de emergencia y trauma. Intentamos mejorar la capacidad del centro en el tratamiento y cuidado de las heridas y en el postoperatorio. Tratamos de suministrar todo lo que podemos, de tal forma que el servio a los pacientes que acuden aquí sea gratuito; pero no podemos asegurar el sumistro al 100 por cien de todo lo que se necesita."

Ali participó en las protestas de los dos primeros viernes de marzo y abril. Nos cuenta que participó en una marcha pacífica y que la gente no iba armada. No esperaba terminar así. "Estábamos a unos 300 metros de la valla y a pesar de la distancia, me hirieron. La mayoría de la gente herida estaba a entre 500 y 600 metros de distancia", afirma.

Ali no tiene trabajo, como el 53% de los habitantes de Gaza. Ninguno de los otros cinco miembros de su familia tiene un empleo estable. En la Franja de Gaza la electricidad y el agua están racionadas. Ese es su día a día... "Las condiciones económicas, aquí, son muy difíciles. No tenemos nada. Esto explica todas estas protestas ante la valla. Esta penuria es la desencadenante de todo esto, la gente quiere libertad, quiere que el bloqueo cese, quiere trabajar, tener una vida como los demás", concluye.

Los habitantes de Gaza están aislados. El derecho a recibir asistencia médica es un reto no sólo para las personas heridas recientemente, sino también para aquellos que padecen enfermedades crónicas como diabetes o cancer.

A los enfermos, a los heridos, sólo les queda una cosa.... esperar.