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El zapato de la discordia: Italia estuvo a punto de ser sancionada por la Unión Europea

El zapato de la discordia: Italia estuvo a punto de ser sancionada por la Unión Europea
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La industria del calzado italiano es famosa en todo el mundo, pero ¿quién podría haberse imaginado que un zapato se fuera a convertir en el símbolo de las tensiones entre Roma y Bruselas?

En octubre, el eurodiputado Angelo Ciocca estampó su zapato "Hecho en Italia" en el discurso del Comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, Pierre Moscovici, que criticaba el borrador para los presupuestos italianos. El diputado de La Liga afirmó que "Italia merece respeto y estos tontodiputados deben entenderlo".

¿Pero cómo se llegó hasta esto?

Todo comenzó en junio, cuando el nuevo gobierno populista llegó al poder. Los dos partidos de la coalición, la ultraderechista Liga y el Movimiento 5 Estrellas, acusaron a la Unión Europea de golpear a Italia con la austeridad durante sus campañas electorales en las que prometieron menos impuestos, una renta mínima garantizada para los más necesitados y un plan de jubilación anticipada.

Pero cuando se presentó el borrador de los presupuestos para 2019, las promesas del gobierno se dieron de bruces con la realidad. La Comisión Europea quería que Italia respetase las reglas fiscales y redujera la deuda pública y que se estableciera en 1'8% del Producto Interior Bruto el déficit presupuestario. Italia, por el contrario, presentó un presupuesto que lo elevaba a un 2'4% del PIB.

Roma defendía que su política económica expansiva impulsaría el crecimiento, mientras que la Comisión afirmaba que solo aumentaría la deuda pública.

De los 37 mil millones de euros asignados por este plan presupuestario, 22 serían financiados a través de préstamos de los mercados financieros.

Tercera economía más grande de la eurozona, Italia tiene la mayor deuda pública de Europa después de Grecia. Los economistas afirmaron que el riesgo de que esta deuda se volviese insostenible era una amenaza para toda la zona euro siendo Francia la más expuesta a daños colaterales.

"Los bancos franceses tienen mucha deuda italiana" afirma la economista de Brueguel, María Demertzis. "La economía francesa depende mucho de la italiana, por lo que si algo va mal en Italia, tanto en los mercados como en la deuda, podría dañar a Francia".

El viceprimer ministro Italiano, Matteo Salvini, respondió a los avisos de Bruselas arremetiendo contra los burócratas de la Unión Europea y declaró que "los enemigos de Europa son los que están encerrados en el búnker de Bruselas... Han sido Juncker y Moscovici los que han traído el miedo y la inseguridad laboral a Europa".

Italia se mantenía firme en su postura. En noviembre la Comisión Europea afirmó que el plan presupuestario italiano iba en contra de la normativa fiscal de la Unión y justificaba la apertura de un procedimiento por déficit excesivo tal y como declaraba el comisario de asuntos económicos, Pierre Moscovici: "¿Quién pagará este gasto extra? Este presupuesto conlleva riesgos para la economía italiana, sus compañías, sus ahorradores y sus contribuyentes".

Europa pretendía presionar a Italia para que desistiera. Llevado a cabo, el procedimiento podría haber terminado con la imposición de multas, algo sin precedentes en los 20 años de vida de la moneda única. La respuesta del vice primer ministro italiano, Matteo Salvini, a la carta de la Comisión Europea fue que "también estaba esperando la carta para Papá Noel. Hablaremos civilizadamente como siempre lo hemos hecho. Vamos a seguir adelante".

El plan de presupuestos italiano provocó una subida en las tasas de interés y varios mandatarios de la Unión Europea advirtieron a Italia para que cambiase de opinión.

Frente a la gravedad de la situación, Roma rebajó el tono de su retórica con Bruselas y propuso reducir el déficit al 2'04%.

Pero no era suficiente y después de varios días de arduas negociaciones, el 19 de diciembre se llegó a un acuerdo. Italia reconoció que su plan no podía impulsar la economía y la Comisión que garantizará su déficit estructural.

El acuerdo llegó justo a tiempo para navidad. Pero el panettone de este año tendrá un sabor amargo. Italia ha evitado por ahora enfrentarse a las dolorosas consecuencias de medidas disciplinarias pero seguirá bajo la vigilancia de la Comisión Europea. Si Roma no cumple con sus compromisos, podría regresar la pesadilla de un procedimiento sancionador.