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División en Alemania ante la limitación de velocidad en las autopistas

División en Alemania ante la limitación de velocidad en las autopistas
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Vuelve la eterna discusión sobre si limitar o no a 130 kilómetros por hora la velocidad en las autopistas alemanas. Es el único país de la UE en el que podemos pisar el acelerador a fondo y la medida tiene una enorme carga simbólica y muchos detractores.

"Es la mayor estupidez que he escuchado... no servirá para nada", afirma un conductor alemán.

Sin embargo, con 3.200 personas muertas en accidentes de tráfico el año pasado, tanto los sindicatos policiales como las compañías de seguros son claramente favorables a establecer un límite de velocidad. Así, Alemania está dividida sobre la conveniencia de poner un tope en las autopistas. Una medida que el Gobierno incluye en el borrador para la denominada transición ecológica. Una idea que algunos conductores germanos aceptan de buen grado.

"Es una buena idea. Hoy día, la velocidad en las carreteras es inconcebible", señala otro ciudadano.

En las carreteras alemanas con límites, el número de víctimas disminuye significativamente. Una velocidad constante ayuda a optimizar el flujo del tráfico y, así, evitar los atascos.

"¿Qué debo decir? Este es el último país de Europa donde se puede ir rápido. Ahora se supone que no debemos hacerlo", concluye otro conductor.

Durante décadas, el grito de guerra de quienes se oponen a la medida de rebajar la velocidad ha sido el de "viaje sin límites para ciudadanos libres".

"Para muchas personas, el automóvil es como una segunda piel. Se sienten seguras en él. Y cuando este espacio es atacado, reaccionamos de forma negativa porque se trata de un elemento muy importante para nosotros", declara el psicólogo Joerg-Michael Sohn.

Todos los ciudadanos inmersos en el debate, consideran que un estudio científico elaborado por el Gobierno Federal ayudaría a objetivar la discusión que tiene una inmensa carga emocional desde hace muchos años. Un estudio que sí existe en muchos países europeos.