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El incierto futuro del turismo en Escocia tras el Brexit

El incierto futuro del turismo en Escocia tras el Brexit
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Un futuro incierto. El Brexit inquieta a los habitantes de la isla escocesa de Islay, a 20 minutos de vuelo de Glasgow.

"Los turistas, muchos de ellos europeos, vienen aquí año tras año para disfrutar de la belleza natural de la zona, de su rica fauna salvaje y de una industria del güisqui conocida en todo el mundo", señala Damon Embling, corresponsal de Euronews en Gran Bretaña.

Escocia quería permanecer en la Unión Europea. Pero se dice que el resultado del referéndum ha impulsado el turismo en tierras escocesas, sostenido por una libra esterlina más débil. Linda, su marido y su hijo Peter confían en que no se trate de una ganancia a corto plazo. Dirigen el hotel Bowmore y han invertido en el establecimiento, los ahorros de toda su vida.

"Creo que Islay sobrevivirá a lo que hace el gobierno británico", afirma Linda Maclellan, propietaria del hotel Bowmore.

"Pero con el Brexit... hay mucha incertidumbre sobre el futuro. ¿No te preocupa?", pregunta Damon.

"Hay demasiado alarmismo. No es como nos lo presentan. Nos levantaremos a la mañana siguiente, amanecerá, la marea subirá y bajará... todo estará bien", responde Linda.

"¿Y aún tendrán huéspedes en el hotel?", pregunta Damon.

"Seguro que sí", responde Linda.

En el bar del establecimiento, el vástago de la familia impresiona a los clientes con su conocimiento del güisqui. Cuenta con 600 variedades diferentes. El güisqui lleva a Escocia a clientes de Europa, de Japón, de China y de muchas otras partes del mundo. Además, alimenta la conversación del Brexit en la barra del bar.

"Cuando empezó el mercado común... estaba de acuerdo. Ya sabes a qué me refiero. ¡Oooh!, el mercado común. Y ahora, tratan de deshacerse de nuestra nacionalidad, de nuestras leyes, de nuestra reina, de nuestra nación...", declara Glen Downing, residente en la isla de Islay y cliente del bar del hotel Bowmore.

"Si nos vamos sin un acuerdo, ¿qué opinas?", pregunta Peter, al otro lado de la barra.

"Es lo mejor que nos puede pasar", responde Glen.

Linda echa una mano en la cocina. Ella votó a favor de quedarse en la Unión Europea. Hoy día, conserva una actitud positiva con respecto a su negocio.

"Creo que hay suficiente interés en los güisquis de la isla para contrarrestar el Brexit. Y si se produce sin un acuerdo, creo que, de todos modos, no pasará mucho tiempo antes de que volvamos a la normalidad. No creo que Europa quiera que nos vayamos; es algo que parece obvio. Así que, no sé quién va a dar el primer paso pero... alguien lo hará".

Los ecos políticos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea llegan hasta la isla de Islay pero el compromiso, en la zona, continúa. Por el momento, se trata de un destino que está seguro de conservar su sitio en la ruta turística de Escocia.