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Notre Dame, una herida por cicatrizar en el corazón de los parisinos

Notre Dame, una herida por cicatrizar en el corazón de los parisinos
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"Las dos torres de las que habla son las que vemos allí", nos dice Roberto Pintado, señalando desde su ventana.

Desde su salón Roberto vio ocurrir lo inimaginable.

"Vi las llamas empezar a cubrir Notre Dame. Era muy impresionante. Entonces salí como el resto de la gente para ver lo que estaba pasando".

Y mientras Roberto -y el mundo entero- observaban en estado de shock cómo las potentes llamaradas arrasaban uno de los monumentos más importantes de Francia, los bomberos luchaban contra el tiempo. Casi 500 lo hicieron hasta la extinción de todos los focos en la madrugada del martes.

"Es una pena ver esta iglesia destrozada, igual que ver cómo se supone que iba a ser reformada para ser aún más bonita".

Guillaume también vive cerca de la catedral y contempló cómo el fuego amenazaba con arrasar el templo.

Quedarse ahí parado, sin poder hacer nada fue para él lo más duro de esa noche interminable.

Un suceso que le recordó una gran tragedia.

"Me recordó lo que ocurrió cuando tenía diez años, algo que cambió no solo Francia sino también el resto del mundo", comenta Guillaume Nani. Los ataques contra las Torres Gemelas...Ver este monumento en llamas y sobre todo ver caer esa aguja desde lo alto...Me hizo sentir igual que cuando las Torres Gemelas se derrumbaron".

Al día siguiente justo frente a los aparatamentos de Roberto y Guillaume se concentraron cientos de personas para ver por sí mismas las dimensiones de la catástrofe.

Pero también para celebrar algo extraordinario, que la catedral de Notre Dame seguía estando en pie.

"Es un milagro", dice una mujer.

"Todavía está ahí", comenta otra.

"Ha sobrevivido siglos, ha pasado por varias tragedias y hoy todavía está en pie. Tenemos que ver en esto una señal de la semana santa", asegura una tercera amiga.

La promesa del Gobierno francés de reconstruir Notre Dame ha dado algo de tranquilidad a los habitantes de París, que también quieren respuestas a varias preguntas. La primera, cómo ha podido llegar a pasar algo así.

Por ahora las emociones siguen a flor de piel. Las terribles imágenes de uno de los mayores símbolos de Francia devastado por el fuego permanecerán probablemente grabadas para siempre en la memoria de esta ciudad.