Día Internacional de la Tierra, un recordatorio sobre un peligro muy real

22 de abril, Día Internacional de la Tierra. Debería ser un día de celebración, pero lamentablemente no hay muchos motivos para ello. Un año más, los científicos siguen alertando sobre la peligrosa deriva que está tomando nuestro planeta. De momento, sin mucho éxito ni respuesta por parte de los países más contaminantes del mundo.
Los expertos tienen claro que hoy por hoy la mayor amenaza es el cambio climático: el derretimiento del hielo del Ártico y el aumento tanto del nivel del mar como de la temperatura ya están causando consecuencias catastróficas: climas extremos, islas que desaparecen o las sequías que asolan África son algunos ejemplos.
El mar también sufre cada vez más. La contaminación por plástico es uno de los grandes retos a superar. Cada año, millones animales mueren víctimas de objetos tan aparentemente inofensivos como las bolsas de pláticos, las cuerdas o las redes de pesca que el hombre abandona en el mar.
La contaminación atmosférica es el otro gran caballo de batalla. Solo en Europa mueren cada año 500.000 personas a causa de este fenómeno, y cuatro millones de niños sufren de asma a causa de los gases de escape. Los vehículos, pero también las centrales eléctricas, la industria y los hogares también contribuyen a las peligrosas emisiones contaminates.
El hombre, el animal más peligroso
Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la humanidad ha acabado con más del 60% de los animales salvajes desde 1970, lo cual, alertan los científicos, también supone una seria amenaza para la supervivencia de la propia especie humana.
La concienciación es cada vez mayor, y grandes nombres como David Attenborough o Jane Goodall luchan día tras día para alertar sobre la superpoblación, la cual no solo perjudica al hombre sino también a los animales y al medio ambiente. Según los especialistas, la generación actual es la última que puede de verdad vencer al cambio climático. Después, sería demasiado tarde.