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Lágrimas de champán, en el último adiós a Karl

Lágrimas de champán, en el último adiós a Karl
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El mundo de la moda y el espectáculo se despidió este jueves en París del diseñador Karl Lagerfeld, fallecido el pasado mes de febrero, en un homenaje que acogió a sus más cercanos amigos y colaboradores que se despidieron de él sin llantos y con champán.

Nada de minutos de silencio ni lecturas emotivas para decirle a adiós, cuatro meses después de la muerte de una de las figuras más importantes de la moda de las últimas décadas.

El mismo Lagerfeld había dejado dicho que no quería grandes funerales ni ceremonias. Quería irse "como los animalillos del bosque", sin dejar rastro, pero, como dijo Anne Wintour en el homenaje, en el caso del diseñador es imposible.

Unas mil personas asistieron al acto de recuerdo dentro del Grand Palais, donde el alemán celebró sus más admirados desfiles para Chanel desde hacía casi dos décadas. La sala estaba engalanada con imágenes a gran escala del diseñador y con tres enormes pantallas para seguir el acto: solo una orden, nada de fotos y vídeos durante el homenaje.

Así fue, nadie levantó un teléfono, ni para hacer un "selfie", visión extraordinaria en un evento de moda, donde los invitados se han convertido en asiduos fotógrafos de cada instante.

En primera fila, sus musas, amigos y colaboradores, orgullosos participantes de un vídeo de casi dos horas de duración creado por el director canadiense de ópera Robert Carsen.

Carsen recuperó algunos de los mejores momentos del Káiser y, por supuesto, sus inmejorables frases: "Yo no fumo ni bebo y no he tomado drogas en mi vida, pero a mí me gusta la gente un poco loca. La gente como yo me aburre a morir", "la personalidad empieza donde acaba la comparación"; o sus consejos: "Hay que ser espontáneo".

Por el vídeo desfilan además algunos de los detalles más carnosos de la crónica rosa, en ocasiones solo confirmados por rumores o amigos cercanos.

Aparece por ejemplo Francoise, la niñera de su gato Choupette, y Baptiste Giabicon, el modelo y amigo que se lo regaló. Más o menos.

"Me lo regalaron y yo lo llamé Choupette. Tuve que ausentarme y le pedí que me lo cuidara. Después de varios días no tenía noticias así que fui a casa de Lagerfeld y le dije: '¿me devuelves a Choupette?', y él me dijo: 'no, Choupette ahora vive aquí'", contó.

Y así fue como el animal se convirtió en su principal compañía y devoción.

Pero también hablan la princesa Carolina de Mónaco, presente en el homenaje junto a su hija Carlota Casiraghi, al que asistieron además actrices como Monica Bellucci, Vanessa Paradis, la directora de Vogue USA Anne Wintour, diseñadores como Valentino, Tommy Hilfiger y Jonathan Anderson e incluso la primera dama de Francia, Brigitte Macron.

El acto, organizado por las tres grandes casas que, respectivamente, resucitó, salvó y creó (Chanel, Fendi y Karl Lagerfeld), celebró la figura del genio, a quien sus más cercanos describen como alguien más humano de lo que aparentaba.

Por esto el vídeo dedica incluso un capítulo a las oscuras gafas que siempre llevaba, que le servían para "crearse una personalidad" y esconder su debilidad: una mirada sensible, cualidad que según Victoire de Castellane, actualmente directora de joyería en Dior, le parecía un signo de debilidad.

De hecho, el vídeo de Carsen muestra un Lagerfeld especialmente tierno, detallista, bromista e irónico, siempre dispuesto a ayudar a los suyos, que hoy le devolvieron el gesto.

"Creo que fue la primera persona que me envió flores el día del padre", recuerda el presidente del grupo LVMH, al que pertenece Fendi, Sidney Toledano.

Las imágenes se fueron intercalando con una serie de lecturas de sus diarios y reflexiones publicadas, de la mano de las actrices Helen Mirren, Tilda Swinton y Cara Delevingne, así como un concierto de piano -instrumento que siempre soñó con saber tocar-, violín, y hasta con la actuación del cantante Pharell Williams, además de dos tangos.

Este baile argentino resultó ser una de las pasiones secretas del alemán, que en un momento de la cinta admite que el cantante Carlos Gardel es como su "rap latino". Su canción "Por una cabeza" coronó el acto y sirvió para cerrarlo, al tiempo que los camareros abrían las botellas de champán y se aprestaban a rellenar las copas.

No podía ser menos, Lagerfeld adoraba las fiestas. María D. Valderrama. EFE

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