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El ADN, el último recurso de los bebés robados en España para encontrar a sus padres biológicos

El ADN, el último recurso de los bebés robados en España para encontrar a sus padres biológicos
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No todo el mundo ha tenido la suerte de Inés Madrigal. A sus 54 años, Enrique Vila lleva 32 años buscando a su madre biológica. “Me he hecho el ADN, me han llamado mujeres pensando que podían ser mi madre, me he hecho el ADN americano también, pero no he tenido suerte. Solo he encontrado que tengo un tatarabuelo italiano y un primo quinto”, relata en una entrevista a Euronews.

Madrigal, primera víctima de bebés robados reconocida por los tribunales españoles, desveló este jueves que después de más tres décadas ha encontrado a su familia biológica, gracias a un banco de ADN estadounidense que le puso en contacto con un primo segundo, que le informó de que sus hermanos biológicos también la estaban buscando.

"Inés ha tenido suerte, yo confío mucho en los laboratorios privados que están proliferando en Estados Unidos", explica Vila. "Estudian unos segmentos del cromosoma diferentes a los que se estudian en España, más orientados al reencuentro de familiares o a incluso conocer los antecedentes médicos y genéticos".

"Realmente para los adoptados que no podemos encontrar los archivos donde están el nombre de nuestras madres, porque son privados y no nos los quieren entregar, el ADN es el último recurso", señala el abogado, que estima que se tratará de un 30 o un 40% de los casos.

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El periplo de los bebés robados para encontrar a su madre biológica

Vila se enteró de que era adoptado a los 23 años de casualidad y empezó a buscar. Fue a la casa cuna Santa Isabel de Valencia, en la que nació en 1965. “Ingenuamente pensaba que me lo iban a decir, y me dijeron que tenían los datos pero que no me podían decir el nombre de mi madre porque estaba prohibido”, lamenta.

Esto ocurrió en 1988, cuando los adoptados no tenían derecho a conocer a sus madres biológicas. Vila explica que en 1999 cambió la ley, entonces volvió a acudir al centro, pero recibió la misma negativa por respuesta. “Decían que tenían dudas, que mi madre no quería que yo la conociese…”

Ahí comenzó una batalla judicial en la que todas las sentencias resultaban a favor de Vila. “Incluso alegan el secreto profesional y el juez dice que no, que es más importante mi derecho a conocer que el secreto profesional”, recuerda. Entonces el centro cambió su versión y alegó no tener datos, sin aclarar el porqué de esa ausencia de registros.

"El caso del doctor Eduardo Vela, por ejemplo, él dice que no los tiene", dice el abogado. "La dificultad es descubrir si los tiene o no, y si los tiene dónde están porque son archivos privados que pueden estar debajo de una baldosa, en una caja fuerte".

A su juicio, habiendo habido tantas adopciones irregulares, no les conviene revelar esa información."Yo creo que la oposición a qué encontremos no es tanto porque ellos tengan algún interés en que no podamos abrazar a nuestras madres, sino por el miedo que tienen a que salgan todos los trapos sucios de la época".

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La Iglesia se niega a abrir sus archivos

Dice que de los últimos reencuentros que ha sido testigo ha habido bastantes que cuando han encontrado a la madre biológica, ella pensaba que su hijo había muerto al nacer. "Sacar o facilitar a los adoptados los datos de nuestras madres sería en muchos casos constatar que hubo un robo".

Tras décadas de búsqueda Vila nos cuenta que ya no sabe qué más hacer. “Es una búsqueda que ha ayudado a miles de personas, y sin embargo yo no encuentro por esa cerrazón de los archivos eclesiales”. El abogado le ha pedido al Vaticano que interceda porque gran parte de los que no encontramos los archivos donde está el nombre de nuestras madres biológicas son archivos eclesiásticos."¿Qué nos queda? Ese ADN".

Las bases de ADN en España son ínfimas, la que tiene el Ministerio de Justicia apenas tiene 1.000 perfiles, explica. Pero los bases de ADN mundiales, que son principalmente estadounidenses, tienen millones de personas registradas, que deciden analizar sus cromosomas con otros fines.

"Hay millones de personas que se han hecho este ADN y si entre ellos encontramos a algún primo lejano nos puede llevar a encontrar a nuestra familia más cercana", indica Vila quien pide a que se lo haga todo el mundo aunque solo sea por curiosidad. "Es relativamente económico y nos puede ayudar a muchos".

Más 300.000 casos en España

La asociación calcula que hay 300.000 casos de “hijos falsos” como el de Enrique o el de Inés Madrigal en España. “Son personas que no son hijos de sus padres oficiales y no están adoptados, son falsamente adoptados, fueron inscritos como hijos biológicos de personas que no eran realmente sus padres. Cogían un bebé y se iban al registro civil a inscribirlo como si lo hubiera dado a luz la persona que no es”.

Sin embargo, las cifras podrían ser mucho mayores. Sin contar la adopción extranjera, existe un cálculo extraoficial de unos tres millones de adoptados nacionales, pero es complicado saber cuántos de ellos han sido robados o están buscando a sus familias biológicas porque “entre el robo puro y la coacción a la madre hay una infinita gama de grises”, explica Vila. En plena época franquista y con una gran influencia religiosa, a muchas madres jóvenes les obligaban a entregar a sus bebés, mientras que a otras les dijeron que el niño había nacido muerto.

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