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¿Por qué se ha reducido el número de homicidios en El Salvador desde el Gobierno de Nayib Bukele?

¿Por qué se ha reducido el número de homicidios en El Salvador desde el Gobierno de Nayib Bukele?
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Menly Cortez / El Diario de Hoy -
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Las pandillas en El Salvador han tenido a la población en jaque en las últimas décadas. La violencia en el país centroamericano llegó a un punto crítico en 2015, cuando se registraban 18 homicidios diarios.

Las soluciones que han propuesto los líderes de la política han sido varias, pero todas han fracasado. Ninguna ha sido suficiente para acabar con la violencia crónica que azota al país.

El presidente del nuevo Gobierno, Nayib Bukele, ha dejado claro que a las maras solo les queda dos opciones: la cárcel o la muerte.

“Váyanse a sus casas. Ya se acabó. No hay más Mara Salvatrucha, no hay más Mara 18. ¿Cuál es el futuro que les queda? ¿La muerte o la cárcel?”, dijo el presidente salvadoreño días después de haber implementado el Plan de Control Territorial, uno de sus proyectos pilares.

El mensaje parece haber tenido éxito. El pasado mes de julio cerró con cinco homicidios diarios e incluso se registró un día sin muertes violentas, algo que solo sucedió ocho veces en el último siglo.

Las autoridades del país atribuyen esta victoria a las estrategias de seguridad que ha implementado el nuevo Gobierno, sin embargo, también puede haber otras razones.

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El Plan de Control Territorial, una nueva forma de “manodurismo”

Retomar el control de los centros penales, luchar contra el financiamiento del crimen organizado y fortalecer los cuerpos de seguridad salvadoreños son los tres ejes principales del llamado Plan de Control Territorial que Nayib Bukele ha puesto en marcha el pasado 20 de junio.

Pero para José Miguel Cruz, quien lleva analizando la violencia en El Salvador desde los años noventa, las medidas que ha implementado son efectivas a corto plazo, pero no resuelven la raíz del problema.

Para el experto, este plan “ha sido muy agresivo”, lo que se traduce en algunas ocasiones por “el uso excesivo de las fuerzas de seguridad”.

“Es una nueva expresión de manodurismo” ha afirmado el director de investigaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la Universidad Internacional de Florida en Estados Unidos en una entrevista con Euronews.

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Combatir la violencia con más violencia

La mano dura nunca ha sido efectiva, ni a medio, ni a largo plazo. “El Estado se convierte en el vigilante que impide ciertos conflictos pero que a la vez genera otros”, explica el especialista, afirmando que los gobiernos nunca han sido capaces de crear espacios de convivencia entre los ciudadanos.

Además, no se puede mantener a los policías y militares en las calles sin que esto afecte “los derechos humanos”y “la convivencia democrática”. Los controles se llevan a cabo generalmente en los sectores más marginales y muy frecuentemente se basan en "el aspecto" de las personas, lo que estigmatiza a una parte de la población.

Las consecuencias de estos abusos podrían ser devastadoras. Poco a poco se iría implementando una forma de “violencia legal” que institucionaliza los abusos por parte de las fuerzas de seguridad. Esto podría “empoderar” a diferentes actores, como vigilantes y escuadrones vinculados al Estado, para “declarar la guerra en contra de las maras”.

Pero esto solo provocaría un “ciclo de reproducción de violencia” y la respuesta de las maras podría ser más agresiva, provocando un estallido de violencia incluso superior.

¿Las muertes de pandilleros en enfrentamientos con la policía dejan de ser muertes violentas?

A mediados de julio surgió una gran polémica en torno al conteo del número de homicidios, ya que el Gobierno decidió separar los pandilleros que mueren en tiroteos con policías y militares de la cifra de muertes violentas.

Aunque el Ejecutivo finalmente abandonó la idea, esto genera dudas "sobre si el Gobierno en realidad está contando a todos los que debe contar”. De ser el caso, esto podría explicar en parte la reducción la violencia homicida.

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¿Puede haber paz sin diálogo con las maras?

Para el especialista, el control que las pandillas ejercen en el territorio salvadoreño no deja otra opción. “Cualquier solución implica cierto tipo de diálogo. Es muy difícil pensar que se va a resolver esto metiendo a 30 mil (pandilleros) a la cárcel o eliminando a 30 mil personas”, explicando que ese número podría ser incluso superior.

El diálogo que él propone debe tener como objetivo la desmovilización y la desaparición de las pandillas, pero para ello, el Estado necesita proveer recursos para generar oportunidades para los jóvenes en desventaja socioeconómica y poder ofrecer “una vida sin temor”.

Pero para la sociedad salvadoreña hablar de diálogo con las maras es sinónimo de traición. En 2012, las maras y el Gobierno acordaron una reducción de homicidios a cambio de algunos beneficios. Este polémico episodio en la historia de El Salvador es conocido como “la tregua” y dejó un mal recuerdo. “Las pandillas dejaron ciertamente de matar, pero continuaron efectuando acciones criminales”, explica el experto.

Si las pandillas y el Gobierno retoman el diálogo públicamente, lo más seguro es que la población se oponga.

¿La administración de Bukele está dialogando con las pandillas?

“No lo sé, pero no me sorprendería si lo hace”, afirma José Miguel Cruz.

“Es muy difícil pensar que estas reducciones no ocurren sin una especie de diálogo, o un acuerdo con al menos algunos grupos pandilleriles”.

Pero Nayib Bukele ha negado estas acusaciones. En una entrevista con El Faro, afirmó que “sería absurdo estar negociando por un lado y siendo tan drásticos por el otro”.

La tasa de homicidios en El Salvador no ha dejado de bajar desde 2016. Sin embargo, sigue siendo uno de los países con más muertes violentas de todo el mundo.