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Thomas Piketty: "Pensar que el Brexit es solo responsabilidad de los británicos sería un error"

Thomas Piketty: "Pensar que el Brexit es solo responsabilidad de los británicos sería un error"
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Thomas Piketty es el economista francés más conocido en el mundo. Hace 6 años publicó su libro "El Capital en el Siglo XXI" del que se vendieron más de 2 millones y medio de ejemplares, y se tradujo a 40 lenguas. Piketty vuelve ahora con una obra no libre de controversia: "Capital e ideología", donde en 1200 páginas aborda las desigualdades económicas, a través de un viaje comparativo e histórico. Euronews le entrevista en el programa Global Conversations.

La crisis financiera ha aumentado la frustración y el resentimiento en toda Europa. ¿Vivimos hoy en un mundo particularmente desigual?

"Vivimos en un mundo que ve con desilusión la posibilidad de lograr una economía justa, un sistema económico que permita repartir mejor la riqueza y creo que esa gran desilusión alimenta los fantasmas identitarios y nacionalistas en Europa, donde hay una gran incomprensión entre los países europeos, entre ellos Alemania, Francia o Italia donde se cree que la culpa siempre la tiene otro y que si los demás pensaran como ellos todo iría bien, lo cual es completamente falso, porque tenemos que avanzar en conjunto. Esa desconfianza recíproca me preocupa mucho".

Precisamente, los movimientos populistas parecen bastante inevitables en muchos países del mundo y en la propia Unión Europea, ¿cómo explicar su éxito? ¿Acaso plantean mejores preguntas que los partidos tradicionales?

"El populismo es como un saco en el que metemos un poco de todo... podemos meter discursos xenófobos, pero también discursos económicos que intentan liberarse de ciertas obligaciones, como por ejemplo la deuda pública.

Y es por eso por lo que es muy incoherente meter todo en el mismo saco, ya que en el caso de la deuda pública, por ejemplo, podemos mostrar que sí, que algunos países han logrado librarse de sus obligaciones. Ahí está el caso de Alemania o de Japón en los años 50, que redujeron muy fuertemente su deuda al gravar excepcionalmente a los patrimonios privados más ricos, lo cual fue todo un triunfo.

También podemos fijarnos en los impuestos progresivos en las rentas y en las herencias más altas como se aplicó en Estados Unidos entre los años 30 y los 80. Así que básicamente lo que hay que hacer es mirar al pasado para resolver los problemas del presente. Si estás demasiado enfocado en el presente y en las certezas actuales y en nuestra manera conservadora de ver las cosas, entonces no solo no lograremos resolver las cosas sino que daremos la bienvenida a problemas de identidad. Ya que, cuando explicas que el sistema económico no se puede cambiar, que no podemos reducir las desigualdades entre las clases sociales, que los estados no pueden hacer nada más que controlar sus fronteras y sus identidades... entonces no nos sorprende que al final el debate solo gire en torno a asuntos de seguridad fronteriza".

Se va a configurar una nueva Comisión Europea liderada por la alemana Ursula Von der Leyen, que es quien reemplaza al luxemburgués Jean-Claude Juncker, que ha estado cinco años en Bruselas. ¿Qué balance hace usted del mandato de Juncker?

"Yo no me esperaba cosas formidables, como por ejemplo el tema de justicia fiscal en Europa donde no se ha hecho nada y es muy grave, porque es eso lo que ha provocado que haya un divorcio enorme entre las clases populares, las clases medias y la construcción europea y más generalmente con la globalización..."

En mi libro muestro cómo se vota en la Unión Europea. Por ejemplo en el voto del Brexit solamente el 30% más favorecido en términos de ingresos, de educacion, de patrimonio, votó por quedarse en la UE, mientras que el 70% restante votó en contra (por abandonarla). Si coges el voto sobre el referéndum de Maastritch de 1992 en Francia, encuentras lo mismo. El voto del Tratado Constitucional europeo de 2005, más de lo mismo... Así que (tenemos que hacernos preguntas) cuando te encuentras todo esto en un cuarto de siglo en dos países con opiniones sobre Europa muy diferentes, cuando observas esa escisión social".

¿Nos preparamos para otros 5 años idénticos?

"No, porque yo tengo confianza en la inteligencia colectiva, y creo que no estamos obligados a esperar a las próximas crisis financieras y políticas, a otros referéndums como el Brexit para reflexionar después".

¿Piensa que el Brexit puede ser la caja de pandora que provoque otras salidas de la Unión Europea a pesar de las dificultades actuales?

"Considerar que el Brexit es única responsabilidad de los británicos y de su nacionalismo, sería un error inmenso. El Brexit pone de manifiesto un modelo europeo que no ha funcionado, en particular tras la crisis de 2008.

En 2012 y 2013, por ejemplo, la eurozona cayó en recesión y todo el mundo se dio cuenta de que Estados Unidos y otras partes del mundo habían logrado salir de la crisis de 2008. Todo eso influyó en cómo Reino Unido veía a la UE en ese momento: como un espacio en el no le apetecía quedarse. Es en ese contexto en el que se ha desarrollado el proyecto de referéndum, igual que es en ese contexto que se llevó a cabo el referéndum en Cataluña para salir de España.

Hay que abandonar ese discurso eterno de: todo esto es un malentendido, las clases medias y populares acabarán comprendiendo. Abandonar también otro discurso que gana terreno y que veo actualmente con mucha fuerza en Francia que consiste, en líneas generales en calificar a las clases populares de nacionalistas sin remedio, de racistas incorregibles, y que por eso votan por Reagrupación Nacional o por el Frente Nacional desde hace 20 años.

Nosotros ahora hacemos como que nos da igual, hacemos nuestra política entre grupos privilegiados, porque sabemos lo que está bien. Pero es esa actitud, que la veo hoy en día en Francia, la que aboca a cosas terribles futuras. Hay que salir de esa lógica".

Si los partidos tradicionales de centro izquierda y centro derecha no responden a las clases populares, ¿podemos hablar del fin de la Unión Europea tal y como la conocemos?

"Puede llegar a su fin porque los países decidan abandonarla masivamente, o debido a que las fuerzas xenófobas y racistas tomen el poder, que es algo que ya se está produciendo, como el hecho de que haya un comisario europeo destinado a proteger el modo de vida europeo, o que decenas de miles de personas mueran en el Mediterráneo desde hace 10 años, mientras que Europa tiene todos los medios para ser más acogedora, cuando tenemos una población de 520 millones de habitantes, (aquí) en el espacio más rico del mundo, explicar que es imposible acoger a un millón de migrantes al año... demuestra que muy racionales no somos.

De ahí que por un lado ya podamos afirmar que el discurso xenófobo se haya hecho un hueco, que es quizá mucho peor que la propia división en sí de la UE, porque esta ruptura al menos luego puede reconstruirse. Yo preferiría no tener que elegir entre las dos, así que seamos positivos, no me interesa lamentarme sobre lo que no funciona bien, sino de contribuir a encontrar soluciones, como por ejemplo la asamblea franco alemana o la asamblea franco italiana o belga para tener una política común que invierta en lo social, en lo ecológico, en la justicia fiscal y también libre a todos los países que quieran unirse a este proyecto, unirse comprendiendo este proyecto como complemento a la UE actual y ciertamente no hundiéndola, sino ayudándola a que sea mejor. Eso sí que es algo posible".