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El autoexilio en Grecia antes que la cárcel en Turquía

El autoexilio en Grecia antes que la cárcel en Turquía
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Salónica, la antigua ciudad del norte de Grecia, se convirtió en un puerto seguro para los solicitantes de asilo político de la cercana Turquía.

Tras el fallido golpe de Estado de Ankara y la masiva represión del movimiento religioso Gülen, Salónica acogió a los ciudadanos turcos perseguidos, muchos de ellos profesores, funcionarios públicos o empresarios.

Las múltiples redadas anti-Gülen en Turquía desencadenaron una importante fuga de cerebros: el país está perdiendo de hecho gran parte de su clase media más culta.

Con la llegada de los solicitantes de asilo turcos a Tesalónica, la ciudad se ha ido llenando de pequeños negocios. heladerías turcas, zapaterías, alquileres de bicicletas, mercerías, restaurantes....

Miles de personas en Turquía han perdido sus empleos o han sido encarceladas por presuntos vínculos con el movimiento Gülen. Miles más han elegido el autoexilio. Nos encontraremos con uno de ellos aquí: Musa Yüel

"Me entristece el silencio de Europa ante lo que está ocurriendo en Turquía"

"Fue terrible dejar mi amada patria", nos cuenta Musa, quien junto con su esposa, gestiona "Pita in the City", un restaurante en el centro histórico de Tesalónica.

Antes de huir de Turquía, era un distiguido hombre de negocios en la construcción y en la restauración en varias ciudades del país. Musa participó activamente en el consejo de supervisión de las escuelas Gülen en Sinop. Cuando comenzó la 'caza de brujas' contra los partidarios de Gülen, Musa también fue acusado, aunque no participó en el fallido golpe militar contra el presidente turco Erdogan, en el verano de 2016.

Desde hace algo m´ás de año y medio vive en Salónica, donde ha solicitado asilo. Le llevó 5 meses reunir todos los papeles y permisos necesarios para abrir su pequeño restaurante a principios de este año, donde atiende principalmente a clientes griegos, pero también a refugiados turcos, visitantes y turistas de todo el mundo. Tiene dos hijos y una hija.

"Me acusaron de ser miembro de una organización terrorista y de ayudar en la financiación y la dirección al movimiento G```ülen. Pasé ocho meses en la cárcel por esas acusaciones, nos explica.

"El hacinamiento de las prisiones es terrible. Éramos 22 adultos en una misma celda, en un espacio muy donde apenas caben 6 niños,muy pequeña. No teníamos comida y agua sufucientes. No se permitían libros, ni siquiera el Corán", dice Musa Y```ücel, refugiado y emprendedor turco en Grecia.

No hubo pruebas materiales para condenarlo y salió de la cárcel pero estuvo bajo vigilancia mucho tiempo. Cuando se produjo la segunda gran redada de detenciones contra los "gülenistas", Musa decidió esconderse. Durante diez meses vivió "bajo tierra" antes de salir de Turquía cruzando el río fronterizo de Evros.

De profesora de Física a una tienda de beneficiencia

Ahsen Safiye estudió química y luego ingresó en una escuela vinculada a Gülen en Sirnak, cerca de la frontera turca con Irak. Durante el golpe de estado, ella y su esposo, también profesor, pidieron a sus estudiantes que se mantuvieran al margen, pero de nada sirvó porque ambos perdieron su trabajo y tuvieron que abandonar el país clandestinamente.

"Cuando cruzábamos el río Evros, en la frontera entre Turquía y Grecia, estaba tan oscuro que tuvimos que coger en brazos a nuestra hija, así que perdimos todas nuestras pertenencias. Cuando llegamos a Salónica, no teníamos nada. Así que en este lugar, encontramos algo de ropa y otras cosas básicas que la gente suele donar".

Mientras Erdogan atribuye la responsabilidad del golpe fallido a Fethullah Gülen, un imán turco exiliado en Estados Unidos en 1999, el líder religioso niega cualquier implicación.

Irida Women's Center

Acompañamos a Ahsen y a su hija Neda)al "Irida Women's Center", una ONG que apoya a unas 300 mujeres de 35 nacionalidades. El número de mujeres turcas está aumentando confirma la directora del proyecto, Christa.

Irida Women's Center es una ONG, inaugurada hace un año y medio, en Tesalónica, y ofrece específicamente un puerto seguro para mujeres refugiadas.

"Acabamos de inscribir a cuatro nuevos miembros turcos. Algunos de los principales retos a los que nos enfrentamos aquí, a los que se enfrentan los miembros de nuestra comunidad, son la convalidación de sus estudios y su experiencia laboral (aquí en Grecia). Algo imprescindible aquí, en Grecia, para conseguir un trabajo", cuenta Christa Calbos, directora del centro.

"Además, la mayoría de nuestros miembros son madres, sus hijos van a las escuelas públicas griegas y se enfrentan a la dificultad del idioma."

Tras el intento de golpe de estado, Ahsen y su marido fueron sometidos a una estricta vigilancia, junto con otros 77.000 presuntos "sospechosos de terrorismo", donde pasó más de un año. Tuvo que dejar a su bebé de 15 meses con parientes. Pero hay cosas mucho peores:

"Creo que ya no existe un sistema de justicia independiente en Turquía. En la cárcel, la situación más difícil fue ver a una mujer con su bebé de 30 días...La madre encarcelada no tenía suficiente leche. El bebé estaba por debajo de su peso normal porque ella no comía los suficiente."

"Por un libro de Gülen en la estantería vas a la cárcel"

Bekir Çqyir vive en un pueblo griego. Trabajó como profesor de informática en una escuela afiliada a Gülen.

Tras el intento de golpe de estado, unas 150.000 personas fueron despedidas de sus puestos de trabajo por sus presuntos vínculos con la red Gülen, entre ellos, Bekir.

"En septiembre me despidieron bajo el decreto presidencial número 672, al igual que hicieron con otras 62.000 personas.

Me etiquetaron como a un criminal. No se me concedió el derecho a defenderme. Estuve expuesto a una especie de muerte social.

Después de que me despidieran de mi trabajo, a dos abogados a los que acudí también les arrestaron.

En aquel momento, llamé a once abogados. De ellos, diez se negaron rotundamente a echar un vistazo a mi caso y a defenderme. Veo a Turquía hoy como una total dictadura", relata Bekir

"No recibí ningún entrenamiento específico de Gülen", ni soy miembro de ningún tipo de su círculo interno. En cuanto al movimiento religioso, especifica: "Cuando leo sus libros me siento cerca de las ideas de Gülens, eso es todo. Pero sobre todo me considero un musulmán ordinario, modesto y de mente abierta".

"Soy un hombre pacífico, incapaz de matar a una mosca"

Bekir se sabe el Corán de memoria. Cada día lee 20 páginas.

Su profunda religiosidad va de la mano de algunos de los valores enseñados por Fethullah Gülen, como la prioridad a la educación, el rezo y la gestión de conflictos mediante el diálogo....

"Estos dos libros versan sobre el profeta Mahoma, uno de ellos está escrito por Fetullah Gülen.

En estos momentos la posesión de estos libros ya se considera un crimen en Turquía . Cuando todavía estaba allí, tuve de hecho que enterrar siete bolsas enormes de libros . Debido a (la posesión) esos libros, ahora hay (muchas) personas en prisión".

"864 madres encarceladas con sus bebés en 2019"

Yasemin Atik trabajó como directora de una residencia de estudiantes vinculada al movimiento Gülen acogiendo a estudiantes de todos los grupos sociales y creencias religiosas. Además, fue voluntaria en varias organizaciones benéficas pro- Gülen. Todas esas escuelas, grupos y ONG eran perfectamente legales, hasta el golpe de Estado. Cuando comenzó la represión anti-Gülen, Yasemin estaba embarazada.

"Las escuelas para las que trabajábamos las cerraron, y estábamos bajo órdenes de arresto, así que no tuvimos oportunidad de ir a ningún hospital. Cuando vas a un hospital, entras en su base de datos y entonces ellos pueden encontrarte y arrestarte. Para evitar esos riesgos, decidí dar a luz en casa.

Cuando las parteras llegaron de madrugada, me pidieron que no gritara (al dar a luz), por miedo a los vecinos. ..Los dos años siguientes, todos los días teníamos miedo de ser arrestados", ex-directora de una residencia de estudiantes en Turquía y refugiada en Grecia.

Al estar en la "lista negra", esos miles de profesores, directivos, funcionarios públicos o empresarios despedidos tienen pocas posibilidades de ganarse la vida en Turquía hoy en día. Al despedirse de su país de origen, tratan de reiniciar una nueva vida en otros lugares de Europa o en el extranjero.

Como resultado de las persecuciones, en 2018, el número se solicitudes de asilo provenientes de Turquía se duplicaron en la Unión Europea, hasta alrededor 25.000 solicitudes. Alemania, encabeza la lista con unas 10.000 solicitudes, seguido de Grecia, con casi 5.000 solicitudes. Y el éxodo continúa: Grecia, en los primeros cuatro meses de este año, 2019, ha registrado 1682 solicitudes de asilo provenientes de ese mismo país.

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