Última hora
This content is not available in your region

Así es la cumbre alternativa que incomoda a la COP25: "Aquí tenemos conversaciones de verdad"

euronews_icons_loading
Así es la cumbre alternativa que incomoda a la COP25: "Aquí tenemos conversaciones de verdad"
Tamaño de texto Aa Aa

El futuro del clima se está decidiendo estas semanas en negociaciones de alta diplomacia política que se celebran cada año en el marco de una cumbre impulsada por la Organización de Naciones Unidas. Pero no son los únicos que quieren tener la palabra sobre qué hay que hacer frente a la crisis climática.

Con un protocolo mucho más informal, sin necesidad de acreditación y a escasos kilómetros del recinto de la Feria de Madrid, en la Universidad Complutense y en la sede del sindicato español UGT, diversas asociaciones de activistas climáticos han organizado una cumbre alternativa.

Charlas sobre migraciones forzosas, feminismo, la problemática del monocultivo o nuevos modelos económicos son algunas de las temáticas de las más de 350 actividades de acceso libre organizadas en el contexto de la emergencia climática.

Pero, ¿cómo de diferentes son sus conversaciones?

Isidro Castañer, uno de los portavoces españoles de Extinction Rebellion, dice que es un esfuerzo para combatir con la hegemonía: "la idea de que solo hay una manera de ver el problema, de que solo hay unos agentes que proponen soluciones y que estos son los mismos que nos han llevado al desastre".

Activistas de Extinction Rebellion de 23 países de todo el mundo han viajado hasta la capital española para participar en esta contracumbre. En la sede de la UGT, tienen una sala donde llevan a cabo entrenamientos para sus acciones, una de ellas fue realizar una asentada en las puertas de la COP oficial que acabó en acampada nocturna.

Claire Burgess ha viajado desde la isla australiana de Tasmania y forma parte del equipo de comunicación. "Estamos hablando más bien de cómo desafiar al sistema, mientras que en la COP25 se habla de cómo utilizar el sistema para seguir actuando como de costumbre, y esto no es suficiente en términos de soluciones", asegura.

En la carpa instalada para la contracumbre, uno de los miembros de Fridays for Future ('Viernes por el Futuro'), el movimiento climático inspirado por las huelgas escolares de la adolescente sueca Greta Thunberg, lidera una conversación sobre el futuro laboral de los activistas climáticos ¿Les están realmente educando para enfrentarse profesionalmente a un mundo en crisis climática?, cuestiona a su audiencia. A sus 22 años, dice ser uno de los más mayores de la organización.

"Aquí tenemos conversaciones de verdad, porque en la COP oficial no se te permite expresar tus opiniones", dice Madalina Scarlat, activista rumana de Fridays for Future. "En la COP25 tienes que levantar la mano y ver si tienes permiso para hablar, porque hay tantas reglas que tienes que atenerte al procedimiento".

Ninawa, que llega desde un pueblo indígena de la Amazonía del norte de Brasil para difundir los problemas de deforestación y contaminación que sufre su comunidad, considera que la mayor diferencia es que en la COP oficial "no se dice la verdad".

Para la mexicana Mariana Solorzano, también indígena de una comunidad de Oaxaca, no hay que olvidar la autocrítica. "El formato de la contracumbre es alternativa y es más social pero creo que siguen habiendo carencias de lenguaje, porque se siguen repitiendo los esquemas de organización como en la otra cumbre, que no permiten que se escuchen todas las voces, pero el esfuerzo de la contracumbre es ya un esfuerzo social de organización que debe valorarse".

Lee | Indígenas, los grandes olvidados de la lucha contra el clima

A pesar de que la apertura y la libertad arman a los asistente con esperanza frente al desafío del cambio climático, sus organizadores insisten en que la solución no está en sus manos, sino de vuelta en la COP oficial.

"Nosotros podemos intentar proponer alternativas, movilizar a las personas, generar presión sobre los Gobiernos pero en última instancia estamos hablando de un cambio político y económico y para eso se necesitará que en un momento u otro, no solo la sociedad civil sino también las instituciones, se pongan del lado correcto de la historia", concluye Castañer.

Lee | ¿Por qué la compraventa de contaminación es un debate clave en la COP25 de Madrid?