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La familia real intenta buscar una solución a las aspiraciones de independencia de los Sussex

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Frank Augstein-AP
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La reina IIsabel II toma las riendas del llamado Meghxit y convoca para este lunes una reunión de urgencia de la familia real británica en su residencia de invierno, el palacio de Sandringham, para estudiar el futuro papel de su otrora 'nieto preferido' Enrique, y su esposa Meghan Markle, duques de Sussex, tras su inesperado anuncio de querer distanciarse de la monarquía. Un anuncio hecho unilatalamente sin la aprobación de la reina.

A la reunión en el palacio de Sandringham están convocados el príncipe Enrique, su hermano y futuro heredero el principe Guillermo y su padre Carlos de Inglaterra. La duquesa de Sussex, Meghan, participará por teléfono desde Canadá.

Y de hecho, Canadá y Estados Unidos, país de origen de Meghan, es donde los duques parecen querer residir y "trabajar para ser financieramente independientes", La familia real estudiará posibles planes en coordinación con el Gobierno británico y el canadiense.

Pero hace unos días, los duques ya han solicitado registrar su marca "Sussex Royal" en el Reino Unido tras haberlo hecho previamente en Canadá. Y según algunas fuentes, la exactriz Meghan Markle, ya habría firmado un contrato con Disney para poner la voz en off a una producción, pero según se filtró el sueldo por este trabajo irá destinado a una de las organizaciones de protección de la vida salvaje con la que los duques de Sussex están comprometidos.

Si en su discurso de fin año, Isabel II había calificado 2019 como un año "lleno de baches", 2020 empieza para la soberana británica, de 93 años, como un "terremoto". Pero ella siempre ha conseguido que 'la corona" no se tambaleé.

"¿Quién coño se creen que son?"

No es un secreto que la decisión del príncipe Harry y Meghan Markle de ir abandonando la primera línea de la familia real británica ha disgutado a Isabel II. Pero si en un primer momento el enfado de la monarca se leía entre líneas, otros se dejaron la flema en casa y arremetieron sin piedad contra la pareja. Es el caso de Piers Morgan, el conocido presentador y experto en la casa real del Reino Unido no dudó en calificarles de "payasos venidos a menos" que solo quieren quitarse de encima "las tediosas responsabilidades que implica ser miembros 'senior' de la realeza".

No es el único que piensa que la reina debería despojar inmediatamente de todos sus títulos a Harry y Meghan. La columnista del diario de derechas y monárquico "The Daily Telegraph" Sherelle Jacobs, afirmó que la pareja exhibe un "victimismo narcisista" e hipocresía pues, junto con sus deseos de independencia, quiere conservar su mansión real en el castillo inglés de Windsor y la paga que les da el príncipe Carlos, acaba de tomarse siete semanas de vacaciones pagadas y se desplaza en avión privado pese a sus llamamientos a la protección del planeta.

De lo que no cabe duda es que el cuento der hadas parece haberse convertido en una pesadilla; año y medio después de su mediática boda en el castillo de Windsor, los duques de Sussex, Enrique y Meghan, han consumado el alejamiento al anunciar que darán un paso atrás en sus funciones como representantes de la monarquía británica y que repartirán su tiempo entre el Reino Unido y Norteamérica.

Quieren ser financieramente independientes

Padres de un niño, Archie, desde hace ocho meses, han comunicado que tienen intención de alejarse de sus obligaciones oficiales como miembros "senior" de la monarquía y "trabajar para ser financieramente independientes". Han asegurado que continuarán cumpliendo con sus "obligaciones" respecto a la institución que encabeza la reina Isabel II, la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) y las fundaciones con las que colaboran, pero ya no pasarán todo su tiempo en las islas británicas.

"Ese equilibrio geográfico nos permitirá educar a nuestro hijo de forma que aprecie la tradición real en la que ha nacido y proveer, al mismo tiempo, a nuestra familia del espacio que necesita para centrarse en su próximo capítulo", han indicado Enrique y Meghan en un comunicado divulgado por ambos en su cuenta de Instagram. "Es una broma mala -ironiza Morgan- "dicen que quieren vivir libres, pero al mismo tiempo se quedan con Frogmore Cottage, su residencia palaciega en Windsor que fue un regalo de la monarca y que ha sido reformada a su capricho al coste de millones de euros para el contribuyente".

Distancia física y moral con el Reino Unido

Su larga estancia de casi dos meses en EEUU y Canadá parece haberles convencido de cambiar de vida. En EEUU, donde Meghan nació y se crió, pasaron el día de Acción de Gracias, y en Canadá, donde Meghan saltó a la fama con la serie 'Suits' y donde tiene numerosos amigos, pasaron las Navidades y las fiestas de fin de año rompiendo así con una tradición sagrada en la familia real británica de pasar esas fechas en el castillo de Sandringham con la reina Isabel II y el resto de los miembros de la "firma", apodo con el que se conoce en el Reino Unido a los miembros de la realeza.

El anuncio tuvo lugar este mismo miércoles tras su primer acto oficial después de su regreso de Canadá; y curiosamente este primer acto oficial fue en el Alto Comisionado de Canadá en Londres para “agradecer la cálida hospitalidad canadiense y el apoyo recibido durante su reciente estancia”.

De la diplomacia inicial al "heridos y furiosos"

La respuesta oficial de la familia real en un comunicado pareció, sin embargo, enfriar los ánimos de los duques de Sussex. La breve nota oficial rezaba así: "Comprendemos el deseo de emprender una nueva vía, pero existen complicaciones para llevar a cabo el proyecto que hay que tomar el tiempo de estudiar". La reina se enteró de la noticia, como el resto de sus súbditos, por la prensa. A medida que pasan las horas se van conociendo nuevos detalles de cómo se recibió el Megxit en la intimidad de Buckingham. Fuentes de palacio han asegurado que la familia real se siente "herida y furiosa". Indican que cuando Enrique planteó sus deseos se le rogó que retrasaran el anuncio de sus planes pero descubrieron que habían renunciado mientras veían las noticias de la noche en la televisión. El príncipe Carlos y el príncipe Guillermo solo obtuvieron una copia de la declaración 10 minutos antes de que se publicara.

Markle voló de regreso a Canadá tres días después de su vuelta dejando a Enrique solo ante la reina. Atrás parecen quedar los tiempos de la idílica relación de Isabel II con la esposa de su nieto Enrique, a los pocos meses de su boda, cuando con motivo de una visita conjunta a Cheshire la reina la invitó a viajar en su tren privado, un honor que nunca concedió a la duquesa de Cambridge, Catalina, esposa de su nieto y futuro heredero Guillermo.

Meghan se salta el "never complain, never explain"

Las declaraciones de la duquesa de Sussex a la cadena de televisión británica ITV parecen haber marcado un antes y un después en esta crisis. Durante un documental protagonizado por los duques de Sussex en África, Meghan se sinceró con el periodista y estuvo a punto de echarse a llorar cuando este le preguntó como se sentía. Su respuesta literal fue: “Muchas gracias por preguntar, porque no hay mucha gente que me haya preguntado si estoy bien. Pero es duro pasar por todo eso entre bastidores”.

Meghan Markle no sólo rompía la regla de la monarquía británica "never complain, never explain", "nunca quejarse, nunca dar explicaciones" sino que sobre todo trajo recuerdos que la familia real quería olvidar; mostraba la misma emotividad que la princesa Diana de Gales durante su entrevista a la BBC en 1995, en la que la malograda princesa habló por primera vez de forma abierta de su desastrosa relación con su marido el príncipe Carlos.

Las relaciones con su hermano Guillermo y su esposa han pasado también de una unión sin roces, llegandose a llamar a los dos parejas "los cuatro fantásticos", a un distanciamiento manifiesto que el propio Enrique reconoció cuando declaró hace unos meses "ahora mismo estamos en dos momentos muy diferentes de nuestras vidas, sin duda, pero yo nunca dejaré de estar ahí para apoyarle, al igual que sé que él lo estará para mí".

Enrique acusa a los tabloides de 'ataques misóginos y racistas'

Pero la presión por parte de los amarillistas tabloides británicos, en su mayoría conservadores y muchos sensacionalistas, es lo que más hiere al hijo menor de Carlos de Inglaterra, de 35 años, y la exactriz estadounidense, de 38. Enrique sigue traumatizado por la muerte de su madre, víctima y heroina en su día de los tabloides, y teme que su esposa se convierta en una de sus presas.

La imagen de Meghan se deterioró tras su matrimonio, al hacerse eco la prensa de su supuesto autoristarismo que provocó la renuncia o el despido de varios de sus ayudantes en pocos meses. También fueron criticadas las costosas obras de renovación en la mansión que les regaló la reina en Windsor.

El primer gran escándalo llegó con el baby shower que Meghan Markle organizó en Nueva York. No solo por la opacidad informativa, sino porque empezaron a trascender detalles del evento que dejaron estupefactos a los británicos. La prensa nacional aseguró que costó la friolera de 500 mil euros, lo que escandalizó incluso a la reina Isabel II.

Pero lo que más molestó a los británicos fue el secretismo que rodeó la venida al mundo de su hijo. Acostumbrados a la puesta en escena perfecta de los nacimientos de los hijos de Guillermo y Catalina, el ostracismo que rodeó la venida al mundo de Archie, que no fue presentado hasta dos días después de su nacimiento mientras que sus primos lo hicieron a las pocas horas, no fue apreciado por quienes costean con sus impuestos a la Familia Real, o por lo menos, así lo resaltaron los medios británicos.

La decisión del nieto de Isabel II y su esposa pone fin a meses de especulaciones sobre la posibilidad de que ambos se mudarán fuera del Reino Unido, avivadas por sus continuas polémicas con los medios,

Y si se plantean muchos interrogantes sobre su futuro papel y financiación con fondos públicos, en su página web Sussexroyal.com la pareja anuncia que de ahora en adelante gestionará la cobertura de sus propios eventos y ya no se someterá al "Royal rota" -los corresponsales acreditados ante la Casa Real-, lo que ha sido criticado por el sindicato británico de periodistas NUJ.

Así las cosas parece que 2020 será el año del Brexit y del Meghxit.

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