El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, movilizó a sus partidarios en Budapest y presentó las elecciones de abril como una elección entre paz y guerra, mientras arremetió contra Zelenski y la UE.
El primer ministro húngaro Viktor Orbán afirmó que las próximas elecciones legislativas en Hungría suponen una elección entre la paz y la guerra, y presentó a su Gobierno como garante de la estabilidad.
Orbán pronunció estas palabras en un mitin en el centro de Budapest con motivo de la fiesta nacional de Hungría, que conmemora la revolución de 1848 contra el dominio de los Habsburgo. Hungría acudirá a las urnas el 12 de abril en unos comicios considerados el mayor desafío al poder de Orbán desde su llegada al cargo en 2010. Péter Magyar, líder del opositor Partido Tisza, aventaja actualmente a Fidesz, la formación de Orbán, en los sondeos.
Orbán asegura que Bruselas y Kiev quieren echarle del poder
Orbán acusó además a Ucrania de interferir en la campaña electoral, al alegar que Kiev se alineaba con la oposición y con la Unión Europea en un intento de desbancarle.
Budapest y Kiev mantienen un agrio pulso por el cierre del oleoducto Druzhba, que transporta a Hungría petróleo ruso con descuento a través de territorio ucraniano. Hungría ha bloqueado el paquete de préstamos de la UE a Ucrania, valorado en 50.000 millones de euros, hasta que el oleoducto vuelva a operar.
La disputa ha adquirido además un tono personal, con duros cruces de declaraciones entre Orbán y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. "¿Veis esto, ucranianos? ¿Lo ves, Zelenski? Este es el Estado húngaro milenario. ¿Y pensáis que podéis asustarnos con un bloqueo petrolero, chantajes y amenazas contra nuestros dirigentes? Sed inteligentes y poned fin a esto", afirmó Orbán.
La campaña electoral, ensombrecida por el pulso diplomático con Ucrania
La semana pasada, Zelenski afirmó que permitiría a sus tropas llamar por teléfono a un dirigente europeo que estuviera bloqueando la ayuda de la UE a Ucrania, unas palabras que el Gobierno húngaro denunció como una amenaza directa a Orbán.
"¿No tenéis bastantes problemas en el frente oriental? ¿Por qué nos habéis atacado? Somos un pueblo amante de la paz. Dadnos nuestro petróleo y luego llevad vuestros furgones a Bruselas a por el dinero de los occidentales", declaró Orbán, en aparente alusión a la incautación de dos vehículos de transporte de fondos ucranianos cerca de Budapest hace dos semanas.
Hungría registró dos vehículos ucranianos del banco Oschadbank y confiscó 40 millones de dólares, 35 millones de euros y nueve kilos de oro en el marco de una investigación por blanqueo de capitales. Ucrania sostuvo que el transporte era legal y acusó a Hungría de terrorismo de Estado. El incidente desató una disputa diplomática entre ambos países.
Orbán plantea las elecciones como una disyuntiva entre la paz y la guerra
Al presentar la votación como una cuestión existencial, Orbán describió los próximos comicios como una disyuntiva clara entre la paz y la guerra. Suele presentar a la Unión Europea como un bloque belicista que agrava el conflicto en Ucrania mediante apoyo financiero y con sus alusiones al envío de tropas terrestres.
"Ha llegado la hora de que Kiev y Bruselas entiendan que nuestros hijos no morirán por Ucrania, vivirán por Hungría", sostuvo Orbán. "Debemos elegir quién debe formar un Gobierno, ¿yo o Zelenski? Yo me ofrezco, con la debida modestia", añadió.
Orbán también sostuvo que tanto Ucrania como la UE tienen interés en un cambio de Gobierno en Hungría, y llamó a su partido, Fidesz, a mejorar el resultado de hace cuatro años, fijando como objetivo lograr al menos tres millones de votos.